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16 7 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Triste Sudán En la escala de la desgracia, nacer en Sudán resulta hoy funesta lotería, especialmente si se es mujer. En esa escala, los burros, víctimas de despiadado trato, no se llevan sin embargo la peor parte TEXTO: ALFONSO ARMADA ENVIADO ESPECIAL. FOTOS: J. F. M. D. Cuando es mejor ser burro que mujer o conviene. Los funcionarios internacionales piden que seamos extremadamente discretos, que ni se nos ocurra sacar el tema a colación. Cinco mujeres fueron atacadas la víspera en pleno día con palos y cuchillos cuando fueron a buscar leña y paja a unos kilómetros del campo de desplazados Krinding I, junto al inmenso cauce del río Kaya: seco, de cegadora arena blanca. Dos presuntos yanyauid (la personificación del mal absoluto en Darfur: milicias árabes, demonios a caballo, que es como se traducen las palabras árabes djinn y jawad las golpearon y a dos las violaron. Pero son las mujeres las que quieren hablar. Primero será una de las costureras, Rasheeda, quien aprovecha la visita de los hawaya (blancos) para reclamar seguridad para los que lo N han perdido todo, para los que han tenido que huir de sus pueblos, bombardeados, quemados, arrasados. No estamos a salvo en los campos. Cuando samos a buscar leña o paja nos atacan. Ayer le ocurrió a cinco mujeres de Krinding. Y la policía sudanesa no hace nada, no nos protege Al cabo de unos minutos, son las propias víctimas las que se presentan. Quieren hablar: Halima, de 35 años, que tiene cinco hijos, y Marian, de 20, que tiene tres. Ocupan el asiento de atrás del todoterreno blanco de la ONU. La propia Rasheeda se ofrece a hacer de intérprete: del masalit (la tribu a la que ambas pertenecen) al árabe (que a su vez Patricia, la intérprete al servicio de la agencia de la ONU para los Refugiados) traduce al inglés. En Krinding I viven desde hace dos años 21.000 almas, y desde que se instalaron los africanos expulsados a sangre y fuego por los árabes (todos sudaneses, todos musulmanes, pero los primeros despreciados por Jartum; los segundos, amparados) ha habido numerosos incidentes, siempre contra mujeres A pesar del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y uno de los grupos guerrilleros a comienzos de mayo, de momento no hay ninguna posibilidad de que puedan volver a sus pueblos dice Gaffar Adam Dahiya, el coordinador del campo. Halima viste un tob (sari) color pistacho con greca negra. Marian uno verde claro. Éramos cinco mujeres. Fuimos al bosque y llegaron dos yanyauid arma- dos, vestidos con ropa militar y con inma (turbante) Nos acusaron de que les habíamos robado parte de su equipo. Quisimos huir, pero nos golpearon con palos y cuchillos Una de ellas tiene una herida reciente en la mejilla. Tres consiguieron huir. Halima y Marian, no. No tienen miedo a hablar. Quieren que se sepa lo que les pasa. Junto al coche pasa un hombre a caballo. Alguien comenta que puede ser un yanyauid. Se diluyen entre la población de El Geneina, capital de Darfur Occidental. Desde que estallara el conflicto, hace más de tres años, han muerto cerca de 200.000 personas y casi dos millones (como los vecinos de Krinding) fueron desplazados de sus hogares. Una política de limpieza étnica atizada por el régimen islamista y militar de Jartum, que se ha servido del Ejército y de los yanyauid para combatir a la guerrilla y descargar un puño de hierro sobre la población africana Primos de Platero Son insólitos los gestos de ternura hacia los burros Sería una exageración afirmar que la tierra de los negros que es el verdadero significado de la palabra Sudán es una de las más gratas del mundo Por el medio del campo pasan caravanas de dromedarios. Y los caballos y los dromedarios, en su inmensa mayoría, son propiedad de los árabes. Un empleado de la ONU admite que la lengua de los burros es extraordinariamente compleja, hace falta toda una vida para dominarla Resulta más fácil comprender el sufrimiento de las mujeres. Pero no está claro quién lleva peor vida, si las muje-