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16 7 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Caso cerrado POR: CRUZ MORCILLO, PABLO MUÑOZ El rastro del asesino El asesinato de un abogado de Castellón; cuatro crímenes, el primero en Madrid y los otros en Valladolid, o una joven muerta en Granada... Todos casos ocurridos desde diciembre y los autores, todos, están ya en prisión. Así llegó la Policía hasta ellos Nuevo impulso Los resultados avalan la decisión A principios de 2005, la Dirección General de la Policía decidió potenciar la Sección de Homicidios y Desaparecidos, adscrita a la UDEV Central. Una veintena de investigadores, cuidadosamente seleccionados, se incorporaron a ella. Desde que se engrasó la maquinaria todos los casos que han llegado a la sección están resueltos. Pero los agentes no se conforman y asesinatos pendientes como el triple crimen de Burgos o la muerte de la joven Déborah Fernández siguen siendo espinas que tienen clavadas. En esta sección los policías pasan más de 200 días al año fuera de casa, y lo aceptan explica el comisario Galán, jefe de la UDEV Central. Ahora han abierto un correo electrónico para dar cauce a la ayuda ciudadana: homicidios- desaparecidos policia. es y, maaama que se los han llevao que he visto entrar a un tío con un casco lleno de cables y me ha dicho que me tirara al suelo... Pero no me ha dao tiempo. Maaama ¡qué asustao lo pasé! y que no paraban de entrar payos y venga chillíos y venga faros, y unos con cables y otros como los de las pilículas Y yo no sabía ná y se lo dije Entre risas y felicitaciones oyeron los agentes de la Sección de Homicidios y Desaparecidos de la UDEV Central la conversación mantenida el 12 de diciembre del pasado año por un detenido y su madre. La escena se correspondía con una realidad tamizada por palabras impronunciables: el asalto a una infravivienda en Murcia protagonizado por 22 geos y antidisturbios en busca de una familia gitana; más concretamente de dos de sus miembros, sospechosos de haber matado diez días antes a dos hermanos en Valladolid. Rafael y Álvaro Jiménez López, hermanos también y miembros del conflictivo clan Los Píos no resistieron ni un asalto. Rafael, alias el Moro es un tipo duro y era la pieza clave. Se le relacionaba con un tercer asesinato ocurrido en un bar de Madrid meses antes. Su móvil, una mujer. Álvaro, el que hablaba tan asustado con su madre, está en los huesos, enfermo de sida, y además parece ir enganchado a un imán que atrae la peor parte. En Murcia, fue al primero que encontraron los agentes; en la casa de Valladolid tampoco acabó bien parado. De Rafael fue la idea, tras acabar con dos hombres en la capital castellana, de refugiarse en casa de otro hermano. Los Píos son casi tan prolíficos en familia como en delitos. Álvaro, que tuvo mejor época, y otros dos parientes aparecen en el sumario del secuestro y tortura de un narco gallego en 2000, recientemente juzgado. El 2 de diciembre de 2005 mata- A ron a tiros y golpes a los hermanos Rubén y Teodoro Serradillo Eustaquio en la casa de los Jiménez, en el barrio vallisoletano de las Viudas. Las víctimas eran toxicómanos, pero el doble crimen no guardó relación con las drogas. En realidad no hubo ni móvil. Uno de los Serradillo se cayó por las escaleras y entró rodando en la casa de los Jiménez, cuya puerta estaba entreabierta. Álvaro, deambulando sin rumbo como siempre, se cruza en su camino y recibe una ración de golpes. El segundo Serradillo la emprende también con la novia de Álvaro, y en ese momento Rafael, sin pestañear, tira de pistola y mata a uno de los payos. El hermano de los recién llegados, viéndose perdido, se esconde detrás de la mujer de Álvaro, Rosario, que es quien acaba recibiendo la bala en la cabeza, Como una película de Tarantino Apaga el móvil Esto fue lo que el novio de la joven Beatriz Collado oyó el 1 de marzo cuando hablaba con ella a través del teléfono. Poco después era asesinada que unos meses más tarde le costó la vida. Fuera de sí, el Moro mata al otro intruso y huyen a Murcia, con el desenlace ya descrito. Cuando lo arrestaron se hizo pasar por un primo suyo, pero las huellas lo delataron. Pidió dos cosas: que trataran bien a su hermano Álvaro que está muy malecito y tiene mal fario, y que no lo llevaran a una de las cinco cárceles en las que si pone el pie no dura un día. Con la operación, pues, se resolvían cuatro asesinatos. Vivienda de Murcia en la que fueron detenidos los autores del crimen de Valladolid J. CARRIÓN