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ABC DOMINGO 16 7 2006 Internacional 33 VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO Acuerdo contra el terrorismo nuclear y desencuentro sobre la OMC b Bush le niega a Putin la entrada de Rusia en la OMC pero le compensa con un prometedor acuerdo para el desarrollo de la energía nuclear pacífica en el mundo R. M. M. SAN PETERSBURGO. Vladímir Putin esperaba abordar la X Cumbre del G- 8, la primera que organiza Rusia, habiendo conseguido antes el consentimiento de EE. UU. para su ingreso en la Organización Mundial de Comercio (OMC) Iba a ser el mejor acto de afirmación del papel emergente que Rusia empieza a recuperar después de los años de debilitamiento que siguieron a la desintegración de la URSS. Pero el presidente ruso compareció ayer ante la prensa con rostro compungido. Las negociaciones para la entrada de su país en la OMC han vuelto a estancarse. El presidente George W. Bush, no obstante, le ha dado un premio de consolación con la firma de un acuerdo para potenciar de forma conjunta el uso de la energía nuclear pacífica en el mundo. Se trata de una hábil jugada de Washington con los ojos puestos en la crisis nuclear iraní. Vincular a Rusia a un proyecto que reportará enormes beneficios económicos parece una buena fórmula para romper el hielo y recabar un apoyo decidido de Putin en la lucha por evitar que Teherán se dote del arma atómica. El texto del acuerdo habla de la creación de un sistema global para que cualquier Estado que lo desee pueda tener acceso a la energía atómica, pero evitando que pueda ser utilizada con fines militares. El documento incluye un compromiso de lucha contra el terrorismo nuclear mediante la adopción de medidas que impidan que organizaciones radicales obtengan tecnología o materiales nucleares. Putin explicó que el núcleo del nuevo programa lo constituye la creación de centros internacionales de enriquecimiento de uranio dentro de una red única bajo un control estricto de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica) El primer centro de esas características se abrirá en Rusia, en la localidad siberiana de Angarsk. Una de cal y otra de arena, porque la entrada de Rusia en la OMC se vuelve a retrasar. El pasado jueves, el ministro ruso de Finanzas, Alexéi Kudrin, daba por hecho que Putin y Bush firmarían el acuerdo, pero la insistencia de Rusia en limitar las importaciones de productos agrícolas procedentes de EE. UU. y la insuficiente legislación en materia de protección de la propiedad intelectual lo han malogrado. Ha influido también que Georgia ha revocado su firma en el protocolo bilateral alcanzado con Moscú. Vladímir Putin conduce a George W. Bush y Condoleezza Rice al Palacio Konstantinovsky donde se celebra la cumbre del G- 8 EPA Bush acusa a Hizbolá de la crisis e insta a Siria a que utilice su influencia Reunión bilateral entre el presidente Bush y Putin ante la cumbre del G- 8 Petersburgo se tratan hoy los temas más relevantes: energía, cambio climático, pobreza en África y gripe aviar, además de Oriente Próximo, Irán y Corea RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL SAN PETERSBURGO. El encuentro bilateral que mantuvieron ayer los presidentes de Rusia y EE. UU. Vladímir Putin y George W. Bush, fue el preludio de la cumbre del G- 8 que acaba de arrancar y ha marcado el tono previsible de cómo se van a desarrollar las discusiones durante estos días. La división, una vez más, es la palabra que mejor define la atmósfera que reinó en esa reunión de los dos mandatarios, al menos en lo que se refiere a la actual crisis en Oriente Próximo, y se va a reflejar cuando a la mesa se una el resto de los miembros del poderoso club. En la cuestión del programa nuclear iraní los matices son distintos según quien haga el análisis. EE. UU. defiende las sanciones; los europeos, también, aunque con reservas; pero Rusia no. La crisis de los misiles de Corea del Norte ha puesto a Occidente en un lado y a Rusia y China en el otro. En lo que se refiere a los gravísimos acontecimientos que están teniendo lugar en el Líbano, se puede decir que, a la vista de lo sucedido ayer, Washington y Moscú mantienen posiciones distintas. El mejor camino para detener la violencia es entender por qué surgió. b En San Hizbolá comenzó lanzando misiles contra Israel y secuestrando a dos de sus soldados dijo Bush dando contestación a la pregunta de un periodista durante la rueda de prensa ofrecida tras dos horas de conversaciones con su homólogo ruso. La mejor forma de poner fin a la violencia es que Hizbolá entregue las armas y deje de atacar añadió el primer mandatario estadounidense. Bush pidió a Siria que utilice su influencia sobre el grupo radical chií para lograr tal objetivo. EE. UU. apoya sin fisuras a Israel El presidente de EE. UU. fue taxativo y evitó lanzar la más mínima crítica contra Israel. Es decir, según él, la milicia chií es la única culpable de lo que está sucediendo en el Líbano. Para no echar más leña al fuego, tras un encuentro no muy positivo para Rusia, Putin reconoció que es inaceptable la actitud de Hizbolá y que la preocupación de Israel puede estar justificada pero calificó de desproporcionada la respuesta del Estado hebreo. El jefe del Kremlin reiteró su llamamiento a las autoridades israelíes para que pongan fin al derramamiento de sangre Poco después, el ministro ruso de Defensa, Serguéi Ivanov, calificaba de terroristas los métodos de Hizbolá, pero advertía que eso no significa que civiles inocentes tengan que pagar los platos rotos. La cumbre del G- 8 aprobará una declaración sobre la situación en el Líbano, pero si no se liman las diferencias que hay, corre el riesgo de no tener apenas impacto. En el apartado relativo a Irán, Bush y Putin pasaron de puntillas. El presidente norteamericano se limitó a decir que hay unanimidad en la comunidad internacional en cuanto a que el régimen de los ayatolás no debe dotarse del arma nuclear bajo ningún concepto. Sin embargo, ninguno de los dos mandatarios exteriorizó sus divergencias en el apartado sanciones. EE. UU. desea utilizarlas como arma de presión para obligar a Teherán a cooperar ya mientras Rusia, pese a haber dado luz verde a que el asunto pase a manos del Consejo de Seguridad de la ONU, sigue oponiéndose. Ayer salió también a relucir Irak en un contexto inesperado. Relatando a los periodistas el contenido de algunas de las conversaciones que mantuvo el viernes con Putin durante la cena, el jefe de la Casa Blanca aseguró que hablé de nuestro deseo de favorecer el desarrollo de la democracia en distintos países del mundo, como en el caso de Irak, en donde hay libertad religiosa y de palabra Nos gustaría que una democracia así se instalara también en Rusia concluyó Bush. La contestación de Putin provocó carcajadas en la sala. Si he de ser sincero, debo decir que no me gustaría para Rusia una democracia como la iraquí subrayó. La cumbre del G- 8 se inició ayer en el entorno palaciego de la localidad de Strelna, cercana a San Petersburgo, con una cena oficial, aunque los trabajos relevantes comienzan hoy. Participan Alemania, Canadá, EE. UU. Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia.