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28 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO DOMINGO 16 7 2006 ABC La dureza de las campañas contra el Líbano y Gaza obedece a la necesidad del primer ministro de demostrar a los israelíes que está a la altura de Sharón y a la presión política del Ejército de Dan Halutz, el jefe del Estado Mayor ...Y Olmert cogió su misil J. CIERCO. CORRESPONSAL NAHARIYA. Apenas duerme. Así lo demuestran sus ojeras. Apenas come. Su pérdida de kilos es evidente. Apenas sonríe. No hay motivo alguno para ello. Ehud Olmert no levanta cabeza. Su acelerada llegada al poder, empujado por el coma de Ariel Sharón, ha estado, a la sombra de su mentor, plagada de sobresaltos. El primer ministro de Israel gobierna preso de su escaso currículum militar, del legado de Arik de su falta de carisma, de su mano de porcelana que quiere convertir en puño de hierro (ahí están las contundentes campañas contra Gaza y el Líbano como botón de muestra) para convencer a los israelíes de a pie, pero también a sus ministros, a su partido, a la oposición, a los altos mandos del Ejército y, por supuesto, a sus enemigos palestinos, libaneses, sirios e iraníes que puede llevar las riendas políticas y militares del Estado de Israel. Un Estado que no puede lanzar un sólo guiño de debilidad, que no puede tolerar que un desafío como la captura de un soldado en Gaza, de dos en el Líbano, quede sin castigo. En el pasado, los secuestros de militares hebreos han provocado reacciones muy duras de Israel, pero manejadas casi siempre por el Gobierno de turno, no por el Ejército. Excepciones de peso, como la protagonizada por el general Sharón- -entonces también ministro de Defensa, precisamente en la Guerra del Líbano en 1982- -cuando prometió a su Gobier- no, encabezado por Menahem Beguin, que la campaña finalizaría en 18 días y no acabó hasta pasados 18 años. Hoy, en Israel, así lo comenta el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Mario Sznajder, quien toma las decisiones no es el Ejecutivo de Olmert sino el Ejército de Dan Halutz, jefe del Estado Mayor Falta de estrategia política Eso hace que las operaciones contra Gaza, contra el Líbano, contra Hizbolá carezcan de estrategia política, levanten tantas críticas en Europa y sitúen a Olmert en un callejón con una sóla salida: un enfrentamiento directo y muy peligroso con Siria e Irán pronostica el profeso Sznajder. Olmert sabe de sobra, aunque diga Los secuestros de militares hebreos eran manejados casi siempre por el Gobierno, no por el Ejército, como ahora Israel reconoce que la respuesta contra el Líbano une más al mosaico libanés y refuerza a Hizbolá lo contrario en sus comparecencias públicas, que las Lluvias de verano en Gaza y la operación Desiertos justos contra el Líbano no facilitará la liberación de los tres soldados israelíes secuestrados. Es consciente de que los bombardeos contra las infraestructuras civiles de la Franja mediterránea, los asesinatos nada selectivos, la muerte de inocentes, de mujeres, ancianos y niños, el bloqueo comercial que impone una aguda crisis humanitaria, suponen un paradójico balón de oxígeno para Hamás, hoy más popular que antes de que comenzara a llover en el verano de Gaza. Olmert también reconoce que la respuesta contra el Líbano, contra su aeropuerto internacional de Beirut, contra su autopista que lleva a Damasco, sus ciudades y aldeas del sur- -donde ha muerto cerca de un centenar de personas- -une más que nunca al casi siempre quebrado mosaico libanés y refuerza a Hizbolá. Todo eso lo sabe Olmert pero nada de ello le hace modificar su mensaje. Lo contrario sería un cheque en blanco para los países enemigos y las organizaciones terroristas que amenazan al Estado judío. Un cheque en blanco que pretenderían cobrar en ventanilla antes o después, mucho más con las grietas encontradas en el invulnerable Ejército más poderoso de Oriente Próximo. Y es que diez soldados muertos en dos operacio- nes de Hamás e Hizbolá, otros tres capturados, cuatro marinos muertos y una lluvia de cohetes Katiusha sobre el norte de Israel- -incluidas Haifa y Tiberiades- -suponen un golpe demasiado duro en su línea de flotación. Por todo ello y algo más, como ese ojo por ojo y diente por diente tan habitual en Oriente Próximo, Ehud Olmert ha decidido coger su misil.