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60 Cultura SÁBADO 15 7 2006 ABC LA HISTORIA DE ESPAÑA NOVELA A NOVELA Mañana, con ABC, undécima entrega de la colección de novela histórica. La taza de oro de John Steinbeck, premio Nobel de Literatura en 1962, por tan sólo 1,99 euros más Aventuras del pirata Morgan en el Caribe LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA El siglo XVII amaneció entre brumas, iluminando con una luz tenue un mundo en decadencia sostenido por inconcebibles tratados de paz y contemplando cómo se oscurecía el Imperio español de ultramar, con las respectivas potencias menores al acecho, claro. La crisis demográfica en España era patente; la relajación del poder, evidente; la composición de la jerarquía enviada a gobernar América, en su mayoría incompetente, y la crisis, ostensible. De la ofensiva se había pasado a la defensiva y, aunque las reservas de oro y plata seguían llegando con regularidad incierta a los puertos peninsulares, un nuevo enemigo, un mosquito que picaba en los bolsillos de la monarquía, se convirtió en un enjambre de avispones: los piratas. Entre ellos, hubo uno que, por su audacia, tesón, vanidad, dotes de mando, capacidad innata de estrategia y ambición, fue el número uno de este escalafón filibustero. Y no era otro que el galés Henry Morgan (1635- 1688) el hábil Morgan, que llegó a conquistar la ciudad de Panamá, perla de la Corona española, también llamada entonces La taza de oro título escogido por el grandioso escritor John Steinbeck (1902- 1968) para encabezar una pequeña gran novela sobre la vida de tan singular bucanero. Efectivamente, como el propio Steinbeck dice en su obra, Francia, Gran Bretaña y Holanda habían visto en aquellas islas un buen retiro para sus delincuentes y durante años habían descargado mercancía humana desechable en las Indias y, además, España era rica y católica, mientras que hugonotes, luteranos y anglicanos eran unos pobres desarrapados Morgan, hijo de un granjero, niño grande todos los grandes del mundo fueron niños pequeños que deseaban la luna; corriendo Morgan quería por todos los medios hacerse bucanero y tomar una ciudad española y saltando atraparon a veces una luciérnaga despiadado pero no cruel, quería a toda costa hacerse bucanero y tomar una ciudad española (la elegida fue Panamá, lugar bueno para la pesca en la lengua nativa) urbe fundada por Balboa más de un siglo antes. Para lograrlo supo convencer a sus correligionarios, proscritos del mundo en orden de batalla para tomar por la fuerza esa capital rica e inaccesible, punto de partida de la flota imperial del oro, en la que se acumulaban riquezas, licencias y relajación. De nada sirvieron las defensas del gobernador español Juan Pérez de Guzmán, altivo señor de más misa que espada, que contaba con 500 hombres a caballo, 2.000 a pie y 10.000 toros bravos (una medida megalosanferminiana bastante ineficaz, puesto que el término bucanero procede del caribe Boucan, una forma de ahumar la carne que aprendieron los piratas antes de hacerse a la mar, puesto que su anterior ocupación consistía en capturar ganado salvaje en las selvas. Toros a ellos, ja) frente a los 2.000 piratas ingleses y franceses que llegaron a aquellos lares en 35 barcos. Steinbeck, premio Nobel de Literatura en 1962 y Pulitzer por Las uvas de la ira (1940) hace un recorrido por la vida de Morgan desde que sale de Gales con 15 años hasta que cumple con ese sueño de gloria, deja de atrapar luciérnagas y se retira con los parabienes de la monarquía inglesa. Una fantástica novela breve en la que la Historia se mezcla con la ficción; ésta, con la magia, y aquélla, con la leyenda, para conformar un texto colosal de aventuras, viajes y, por supuesto, piratas.