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ABC SÁBADO 15 7 2006 Sociedad 53 Religión Benedicto XVI se muestra profundamente entristecido por la muerte del querido cardenal Ángel Suquía El ministro de Justicia acudió, en representación del Gobierno, a la capilla ardiente b Los familiares recuerdan al car- denal fallecido como un segundo padre, muy entrañable con la familia Suquía será enterrado hoy en la catedral de La Almudena JESÚS BASTANTE MADRID. La cripta de la catedral de La Almudena se convirtió durante toda la jornada de ayer en un continuo ir y venir de personalidades religiosas, políticas y culturales, así como de cientos de fieles que quisieron dar su último adiós al cardenal Ángel Suquía Goicoechea, firmar en el libro de condolencias y dar el pésame a los familiares de quien durante once años fue arzobispo de Madrid. Suquía, quien pasó los últimos momentos de su vida junto a una hermana y una sobrina en su domicilio de San Sebastián, tenía 16 hermanos y más de 50 sobrinos. Su sobrina María Francisca, hija del hermano mayor del cardenal, destacó que el fallecido fue muy entrañable con la familia, un segundo padre siempre pendiente de los estudios y presente en todas las bodas y bautizos. Mientras, otro sobrino, residente en Madrid, recordaba que los últimos años fueron muy duros para él y para la familia, pero los vivió con una gran paz Los restos mortales de Suquía permanecieron expuestos durante todo el día de ayer en la catedral de La Almudena CHEMA BARROSO Apoyo a los ancianos A las nueve de la mañana, fueron muchos los seminaristas y sacerdotes que se acercaron a la capilla ardiente para rezar delante del féretro. El padre Ángel, presidente de Mensajeros de la Paz, recordaba el gran papel de Suquía en los primeros años de la democracia, así como su valentía para, una vez retirado, apoyar a El cardenal Amigo destacó la calidad humana y comprensión desbordante de Suquía los ancianos que se quedaban solos Poco después llegaron a la cripta el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, y la segunda teniente de alcalde, Ana Botella, quienes excusaron la ausencia de Alberto Ruiz- Gallardón, de viaje en Costa Rica. A primera hora de la tarde, y en representación del Gobierno, se personó el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar. A lo largo del día, numerosos obispos acudieron a dar su último adiós a su hermano en el Episcopado. El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, presidió los laudes por el eterno descanso del cardenal Suquía. En sus palabras, el arzobispo resaltó que la vida de su antecesor estuvo enteramente entregada a la Iglesia, al Señor y a los hombres Después, el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, destacó la calidad humana personal, trato, afecto y comprensión desbordante del cardenal Suquía. Telegramas del Papa y los Reyes El propio Benedicto XVI envió un telegrama de pésame al cardenal Rouco Varela en el que se mostraba profundamente entristecido por la muerte del querido cardenal de quien valoró la gran dedicación a la causa del Evangelio y el profundo amor a la Iglesia También los Reyes dieron el pésame al cardenal de Madrid a través de un telegrama. El cuerpo del arzobispo emérito de Madrid, embalsamado y vestido con alba, estola y casulla, y portando entre sus manos un rosario de marfil, permaneció expuesto hasta las nueve de la noche sobre una tarima frente al altar de la cripta, junto a un cirio pascual, una cruz, su mitra y el Evangelio. Este mediodía se procederá a la Misa de Exequias en La Almudena, tras la cual el sarcófago de Ángel Suquía será enterrado en la capilla de San Isidro, en el centro de la girola del templo madrileño. A la ceremonia acudirán decenas de obispos, así como representantes de los gobiernos municipal y autonómico. Por la Comunidad de Madrid, estarán los consejeros Alfredo Prada y Luis Peral, mientras que la comitiva del Ayuntamiento estará presidida por Manuel Cobo y Ana Botella. La directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico, también acudirá al sepelio. Por parte del Gobierno vasco, acudirá la consejera de Transportes, Nuria López de Guereñu. A última hora de ayer otras personalidades estaban confirmando su asistencia. Entre ellos, el presidente del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja. ADIÓS A UN PASTOR BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA, arzobispo de Valladolid onocí al cardenal Suquía de manera más cercana el año 1983, cuando se convirtió en Arzobispo de Madrid- Alcalá, Iglesia de la que yo era presbítero. Vicaría por vicaría fue encontrándose con nosotros, los sacerdotes madrileños. En mi parroquia tuve la dicha de recibirle en un caluroso día de septiembre para la ordenación de diácono de un seminarista que el Seminario me confío en su aprendizaje pastoral. Pude ya gozar de su cercanía y sencillez de trato como pastor. Confieso que no me sedujo su deci- C sión de dejar la parroquia para ser formador del Seminario, pero cuando le dije si podía decir que no a su misión, afirmó sonriendo: Se puede pero no se debe Pienso que don Ángel sabía gobernar, sin ser autoritario, aunque sí firme. Trataba de convencer con paciencia. En los siguientes tres años y medio comprobé, desde ese espacio del Seminario, la vida de este arzobispo de Madrid, creado cardenal en 1985. Sin aspavientos, con cierta opinión pública en contra, fue un excelente Pastor para esta Diócesis, sabiendo buscar la unidad de los que, en ocasiones, estaban en desacuerdo. Creo que lo que hoy son las diócesis de Madrid, Alcalá y Getafe deben mucho a la labor callada y tenaz del cardenal Suquía. No le faltaron críticas, injustas en numerosas ocasiones, tanto al frente de la Iglesia de Madrid como de la Pre- sidencia de la Conferencia Episcopal, pero siempre fue un caballero, de trato exquisito incluso con los que no le apoyaban o criticaban su labor. Ese buen trato venía de su corazón de pastor y de su magnanimidad, virtud ésta muy necesaria para los gobernantes y, sobre todo, de los pastores. Necesariamente he de recordar su acogida para conmigo en el momento en el que el Papa Juan Pablo II me nombró obispo de Osma- Soria. Sus consejos, su cercanía y su disposición a dedicar su experiencia pastoral a los que empezábamos difícilmente se pueden olvidar. Rezo y doy gracias al Señor por el que fue mi obispo durante apenas cuatro años. El domingo 16 se cumpliría el cuarenta aniversario de su ordenación episcopal. La poderosa intercesión de Santa María del Carmelo invocamos hoy por él.