Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Con él cambió la silueta femenina El Musée la Mode de consagra Balenciaga gran a una retrospectiva, presentadacomounhomenajeinternacionala Cristóbal Balenciagaunaimagen en un creador que cambió el rumbo de la alta costura POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARIS AP de 1937, cuandose vioforzado huirde a Españadelosdesastres la Guerra y de Civil u qué consiste año de su última colección, fras el toque Balen ciaga quecam bió el rmnbo de tres décadas de éxitos ininterrum zó a vendersusobrasen SanSe bastián y Madrid viajaba con fre pidos. Hablando de los fundamentos Un buen costurero debe ser ar quitecto para los patrones (tan se mejantes a los planos de un edifi cio) escultor por la forma, pintor por los dibujos. músico por la ar monja y filósofo por la me dida Programaesté tico de altísimo ri impuso desde niño, autodidacta, traba jando con la cuenciaa París, donde compraba modelos de alta costura que estu afirmaba: la historia de de su arte, Balenciaga su arte? Los es pecialistas del Metropolitan Mu seum neoyorquino, que le consa gran un espacio permanente, des de hace aiios, lo resumen de este modo: Gran innovador, modificó radicalmente la silueta de la mu jer del siglo XX especialistas del Metropolitan, diaba minuciosamente su ca en sa: desmontándolos, estudiando su arquitectura trabajando los tejidos, imaginando otras formas con otros tejidos de las tradicio nes españolas, con sus bordados, sus capas, su pintura de corte. El modisto comenzabate que a ner éxito era capaz así de cambiar Y esaliberación, continúan los gor, queélmismo se echasusraícesen suhúsqueda de inspiración y modelos en la gran ñoles. Las infantas velazqueñas son un motivo inspiración de permanente para Balenciaga, que comenzó cosiendo trajes pa ra su madre, la esposa de un mo destisimo pescador de Gueta ria, en Guipúzcoa. Pronto imagi nó vestidos para la marquesa de huir de España, con los desas el rumbodelas cosas: dominaba todas las artesanías de su arte no ble. Instalado en la cúspide de la fa pinturadelossiglos áureos espa maestría deJ ma, Balenciaga decidióabando narlo todo en plena gloria. Su co lección de 1968 fue la última. En cierta medida, comenzaba el oca so de una cierta alta costura. Y Balenciaga, cuyas creaciones habían sido inmortalizadas por los más grandes fotógra fos, el maestro Irving Penn creador que co noce los más íntimos secre tos de su alta ar tesanía. En la modestísima casa familiar, el ado lescente dibujaba tra con la precisión del ar construir figuras. Casa Torres, y se vio forzado jes, vestidos, a tres delaGuerra Civil, ms para talarse en París, en la avenida fue aceptado como un maes tro absoluto por los grandes modistos de la época, entre ellos Cocó Chanel, Elsa Schiaparelli y Mambo cher. La retrospectiva or ganizada por el Mu entre ellos, decidió refugiarse para siempre en la selva os naba hacia un oca quitecto que aspira a un mundo ven creador que comen- cura deunmundo cami que so sinmañana, para instalarse en la hor nacina in mortal del Gran Arte del pasa do. y Eljo George donde inmediato más noble bello. V, de Su inspiración AP echa raíces la en pinturadelSiglo de Oro español sée delaMode Pa de rís cuenta la histo ria de esaleyenda, que comienza en las ciudades San de Sebastián y Ma drid, donde el jo vencísimo Balen ciaga comenzó por instalarse y ganar pronta fama: entre 1915 y 1937, el añode su primera colección parisi AP na, que le trajo la gloria le y Un buen costurero ser debe arquitecto, escultor, pintor, músicoy abrió las puertas del destierro a ni filósofo comentaba elmodista destino afortunado. Hasta 1968, el