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ABC SÁBADO 15 7 2006 23 El primer ministro de la India asegura que los terroristas de Bombay fueron apoyados desde el exterior El caso De Menezes ciudadano brasileño asesinado en Londres, puede llevar al procesamiento de tres policías No se acerquen por allí rezan las octavillas israelíes. Es donde más duro golpean las bombas del Ejército y donde más alto gritan venganza los seguidores de Hizbolá El sur de Beirut, zona cero MIKEL AYESTARÁN. SERVICIO ESPECIAL BEIRUT. Este es un mensaje a los residentes del Líbano: después de los ataques terroristas de Hizbolá, que no toma en consideración el futuro ni la prosperidad del Líbano, estamos obligados a responder y atacar todas las zonas donde esté Hizbolá. Si viven en zona de operaciones cercana a los terroristas, evacuen sus casas porque vamos a hacerles pagar sus acciones con toda la fuerza necesaria. No se acerquen al sur de la capital rezan los panfletos, firmados por el Estado de Israel, que los aviones lanzan junto por las calles de Beirut. Tiene gracia, les parece que por avisar van a hacer menos daño. Entre bomba y bomba sueltan un paquete de octavillas y siguen con su verdadera tarea, que no es otra que la destrucción comenta Ahmed, taxista desde hace treinta años y uno de los pocos valientes que se atreven a callejear por el devastado sur de la ciudad. Las tarifas son ahora más caras, pero también hay mucha menos gente con ganas de dirigirse a la zona. Los residentes de Ghuberi y de Bir Hassa permanecen en los sótanos de sus casas y desde hace dos días salen lo mínimo a la calle. Las largas avenidas permanecen vacías, comercios y restaurantes han cerrado sus puertas y la única actividad visible es la de las excavadoras que se afanan en arreglar los daños provocados tras el último ataque. El trabajo no me da miedo porque si han atacado una vez en un punto concreto, no van a volver a bombardearlo, así que estas avenidas tan castigadas son relativamente tranquilas. Es importante que vean a nuestra gente salir inmediatamente a reparar sus averías, no podrán con nosotros asegura Ahmed, que conduce uno de los miles de Mercedes 300 Diesel que pululan por Oriente Próximo. Odio a Israel Los milicianos de Hizbolá patrullan las calles con sus trajes negros, y las banderas amarillas de la organización cuelgan de los balcones. Aunque muchos libaneses les apuntan a ellos como responsables de esta crisis, otro sector de opinión respalda sus actividades señalando que mientras el odio a Israel es generalizado, sólo ellos se atreven a demostrarlo Jamil Berro tiene 20 años, trabaja en un cibercafé de la céntrica zona de Hamra y cada día a las doce, cuando sale de trabajar, se dirige a su casa en Ghuberi para descansar. Ayer, a las tres de la mañana, se levantó con el estruendo de las primeras explosiones. Justo en ese momento un proyectil explotó bajo su casa y los destrozos llegaron hasta el octavo piso donde reside. Corrió escaleras abajo y permaneció toda la noche en el sótano junto a sus vecinos. En 1996 ya vivimos una situación parecida y la superamos, aunque la reconstrucción va a ser, también esta vez, bastante costosa. Sólo nos atacan a nosotros y luego tienen que Trabajadores sirios son evacuados de Beirut camino de Damasco venir la ayudas de Irán, Rusia, Kuwait o Siria para poder rehacer la vida del sur de la capital. El Gobierno no nos hace caso, nos deja de lado, pero la fuerza está allí argumenta Jamil, que no pierde detalle de la intervención en directo del jeque Nasralá en la televisión nacional. AFP La cadena Al Yasira afirma que Israel busca a cuatro tripulantes de uno de sus barcos, que habría sido alcanzado Una explosión de alegría De pronto, un grito de alegría recorre las silenciosas calles beirutíes. Se escuchan cláxones, petardos y fuegos artificiales. Hizbolá acaba de alcanzar con un cohete uno de los barcos de la flota israelí que había pasado toda la tarde dispa- rando sobre posiciones de la guerrilla. Al Yasira afirma que los israelíes buscan a cuatro de sus tripulantes. No tememos a Israel, no tememos a sus aviones. Hizbolá va a sacrificarse por el Líbano. Yo también exclama Jamil en una explosión de alegría que no dura mucho. Esta noche no podrá ir a su casa a dormir porque no quedan taxistas con ganas de conducir a esas horas, por las bombas. Tendrá que quedarse en el cibercafé. Mañana, a primera hora, llamará para saber cómo han pasado la noche sus familiares. Y así hasta que la calma vuelva a Beirut. HACER QUE PIERDA EL LÍBANO RAMÓN PÉREZ- MAURA a fotografía del aeropuerto de Beirut en llamas, que ayer ilustraba las páginas de ABC, nos retrotrae más de tres lustros. Esta nueva guerra en la región tiene una derivada que es una repetición de escenarios pasados. El núcleo del conflicto está en la agresión a Israel por parte de los hombres de Hamás y Hizbolá. Si nos centramos en el caso de los segundos, pensemos en hasta qué punto la libertad de movimientos de que disfruta esa gue- L rrilla El Partido de Dios en el sur del Líbano es intolerable en ningún Estado que aspire a ser considerado como tal por la comunidad internacional. El Líbano ha logrado grandes avances en la normalización y democratización del país en los dos últimos años. El asesinato de Rafik Hariri fue el desencadenante de la reacción antisiria que obligó a desalojar del país a unos 30.000 soldados de Damasco. Pero el desalojo no se vio completado con el desarme de Hizbolá, que sigue recibiendo vía Damasco los suministros de todo tipo que le proporciona Teherán para hostigar a Israel. La lógica incursión de Israel en represalia por la agresión sufrida tendrá como inevitable consecuencia una mayor inestabilidad en el Gobierno de Beirut. Y no puede haber mayor recompensa para Damasco que ver en dificultades al gabinete de Fouad Siniora. Lo que busca Assad con más anhelo es demostrar que la tutela de Siria sobre el Líbano sigue siendo imprescindible. Y, lo que es más importante, que ese engendro de democracia que se empeñan en consolidar los libaneses es una filfa occidental que no corresponde a esas tierras. Que donde esté una buena dictadura baazista que llene los bolsillos de la familia Assad, no puede haber alternativa política mejor. Que la necesaria atención que debemos prestar a la lucha de Israel por su supervivencia no permita que se oculte el interés de Damasco- -el anfitrión de todos los terroristas palestinos imaginables, entre otros el Yihad Islámico Palestino, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y alguna facción de Hamás según el informe del Departamento de Estado de 2005 sobre Países y Terrorismo -por desencadenar el caos en un país que ha dado en los últimos meses grandes pasos en su intento por recobrar el inestable equilibrio que hasta hace tres décadas le permitió ser- -con imperfecciones- -la única democracia árabe digna de ese nombre.