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90 VIERNES 14 7 2006 ABC Economía El PSOE consuma la ruptura del pacto en el Banco de España al nombrar subgobernador a Viñals Rajoy le acusa de irresponsable y dice que la institución debería estar fuera de la pelea partidista b El Consejo de Ministros nombrará hoy a Ana Sánchez como sustituta de Miguel Angel Fernández Ordóñez en el consejo de esta institución P. CERVILLA Y. GÓMEZ MADRID. El Gobierno socialista consumó ayer la ruptura del consenso en el Banco de España al proponer el nuevo gobernador, Miguel Angel Fernández Ordóñez, a José María Viñals como subgobernador. Con esta decisión, el Ejecutivo da por finiquitado el pacto no escrito entre el Gobierno y el principal partido de la oposición, que se ha mantenido en los últimos doce años, en virtud del cual, el cargo de gobernador se elige por consenso y el de subgobernador corresponde a la oposición. La imposición de Miguel Angel Fernández Ordóñez y la no aceptación de la propuesta del PP de elegir a José María Marín Quemada, actual consejero del Banco de España, como subgobernador, certificó una crisis que se escenificó ayer en el encuentro que mantuvo a primera hora de la mañana el secretario ejecutivo de Economía del Partido Popular, Miguel Arias Cañete, con el gobernador del Banco de España, en la sede de esta institución. Posteriormente, Arias Cañete mantuvo una conversación telefónica con el vicepresidente segundo de Economía y ministro de Economía, Pedro Solbes. Fernández Ordóñez conversa con los Reyes y Zapatero en el Palacio de la Zarzuela, tras jurar el cargo de gobernador der del PP, Mariano Rajoy, calificó de irresponsable a Rodríguez Zapatero por esta nueva ruptura del consenso con la oposición en una institución que a su juicio, tenía que estar fuera de la pelea partidista Rajoy apuntó que se ha nombrado gobernador a un político activo, a un político que ha sido beligerante con las políticas del PP, contra sus políticas económicas. No es un candidato independiente, no garantiza la independencia del Banco de España, rompe el consenso que hubo desde siempre y se nombra sin consenso con el PP Arias Cañete, responsable económico del Partido Popular, apuntó además que con esta ruptura da la impresión de que el PSOE sólo ha buscado el consenso en los momentos difíciles, cuando el prestigio del Banco de España estuvo en entredicho, tras el escándalo E DOMINGO Calmar los ánimos Junto al nombramiento de José María Viñals, actual director general de Asuntos Internacionales del Banco, que tendrá que ser ratificado hoy por el Consejo de Ministros, el Gobierno tiene previsto nombrar a Ana Sánchez como sustituta de Fernández Ordóñez en el cargo de consejera. Esta mujer formó parte del servicio de estudios en el gabinete de Luis Angel Rojo, cuando ocupaba el cargo de gobernador del Banco de España. El nombramiento de un director general como subgobernador, adelantado por ABC en su edición del día 2 de este mes, servirá para calmar los ánimos en el seno de la institución, que no han visto con buenos ojos la ruptura del consenso PP- PSOE y apostaban por el nombramiento de alguien de la casa para ocupar el segundo puesto en el orden jerárquico. El PP reconoció ayer la profesionalidad de Viñals, pero advirtió que este no es el candidato que ellos propusieron, con lo que se consuma la ruptura del consenso para los nombramientos de gobernador y subgobernador que impulsó en su día Pedro Solbes. El lí- desatado en la etapa de Mariano Rubio. Con esta decisión, advirtió Cañete, el PP tiene las manos libres para actuar como quiera en el futuro dando a entender que cuando vuelva a gobernar no consensuará con el PSOE al máximo dirigente de la autoridad monetaria española. Arias alabó la figura de Viñals, a quien calificó de profesional independiente con gran prestigio internacio- EXTRAÑO CONSENSO FERNANDO CORTÉS E l relevo en la cúpula del Banco de España es un ejemplo más de la extraña idea que el PSOE tiene sobre el significado de la palabra consenso Hasta la aparición de Zapatero en el panorama político, este término se utilizaba para hablar de aquellas cuestiones que contaban con el acuerdo de los principales partidos. Ahora, sin embargo, se usa cuando el Gobierno decide una cosa y los demás aplauden o, en su defecto, callan discretamente. Al PP no le gusta Fernández Ordóñez, pese a admitir que es un hombre sobradamente preparado, en el pla- no técnico, para asumir un cargo de esta envergadura. Su principal problema es que presenta un perfil demasiado político para un sector en el que las fuerzas del mercado son demasiado intensas como para pretender condicionarlas con otros criterios que no sean estrictamente financieros. A la banca, los intervencionismos le producen sarpullidos, pues la historia ha demostrado que siempre terminan salíendole caros. Tampoco sería justo poner en entredicho el brillante currículum de Viñals, que, entre otras cosas, lleva en el Banco de España- -aunque en varias etapas- -desde 1984. Lo que ocurre es que su nombre debería haberlo sugerido el PP, y no el PSOE. Pero los populares cometieron el pecado de quejarse por la designación de Fernández Ordóñez y por eso el vicepresidente Solbes les ha castigado quitándoles el privilegio de nombrar al subgobernador. Es más que probable que Fernández Ordóñez no tenga que tomar ninguna decisión complicada a lo largo de su mandato. Las funciones del Banco de España han quedado bastante reducidas desde la entrada en vigor del euro. Mantiene, eso sí, el papel de supervisor del sistema, aunque la buena salud de la que disfrutan bancos y cajas- -gracias, entre otras cosas, al obsesivo trabajo de sus predecesores- -hace que esta tarea sea mucho más llevadera que en un pasado no muy lejano. Lo malo es si, como le pasó a Caruana, tiene que dirimir batallas como la del BBVA y Sacyr. En un caso de ese tipo, se supone que tendrá anchas las espaldas y, al igual que su predecesor, sabrá aguantar las presiones. Que las habrá.