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ABC VIERNES 14 7 2006 49 Sociedad Benedicto XVI advierte que la dignidad humana es amenazada por ideologías aberrantes Fallece el cardenal Suquía, una de las grandes figuras del Episcopado y sucesor de Tarancón Fue presidente de la Conferencia Episcopal entre 1987 y 1993 y arzobispo de Madrid durante once años b Durante su mandato al frente de la Iglesia española, Suquía alcanzó acuerdos con el Gobierno socialista en materia educativa y de financiación JESÚS BASTANTE MADRID. El cardenal emérito de Madrid, Ángel Suquía Goicoechea, falleció ayer pocos minutos antes de las dos de la tarde en su domicilio familiar de San Sebastián, después de luchar durante varios meses contra una penosa enfermedad. Suquía, nombrado cardenal por Juan Pablo II en 1985, fue presidente del Episcopado español durante dos trienios, entre 1987 y 1993. Nacido en Zaldibia (Guipúzcoa) el 2 de octubre de 1916, fue ordenado sacerdote en 1940. Pablo VI le nombró obispo de Almería en 1966, poco después de su activa participación en el Concilio Vaticano II. Tres años después sustituyó al fallecido cardenal Ángel Herrera Oria (con quien estuvo muy vinculado) en la diócesis de Málaga, donde permaneció hasta 1973. ferencia Episcopal entre 1981 y 1987) indicó que Suquía fue un referente para todos los obispos, una gran persona, con una inmensa capacidad de trabajo y de escucha que logró aunar bajo su mandato las distintas sensibilidades de los obispos españoles. Sus íntimos aseguran que el cardenal hizo de su vida un reflejo de su lema episcopal: Pro Vobis et pro Multis (Por vosotros y por muchos) que el propio Suquía interpretaba del siguiente modo: Mi corazón no tiene fronteras, y mis pies están prontos para nuevas andaduras Desde hace un par de meses, el estado de salud del cardenal emérito de Madrid había sufrido un evidente retroceso. En mayo, incluso, se difundió el rumor de que Suquía había fallecido. La semana pasada, durante la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias- -al que ya no pudo asistir- Ángel Suquía sufrió una fuerte recaída, de la que no se pudo recuperar. Mañana, entierro Los restos mortales del cardenal Suquía fueron trasladados anoche desde San Sebastián a Madrid. A lo largo de toda la jornada de hoy, la capilla ardiente quedará instalada en la cripta de la catedral de La Almudena, donde será enterrado el sábado al mediodía. El fallecimiento de Ángel Suquía provocó una jornada de luto en la diócesis de Madrid. En el momento en que se tuvo conocimiento de su muerte, las campanas de la catedral tocaron a muerto. Del mismo modo, desde el Arzobispado de Madrid se pidió a los sacerdotes que encomendaran el alma del cardenal en la celebración de la Eucaristía. Además de Madrid, las diócesis de Almería, Málaga y Santiago, donde monseñor Suquía llevó a cabo su ministerio episcopal, hicieron declaraciones de condolencia, al igual que el Obispado de San Sebastián, sede donde nació y murió el cardenal emérito de Madrid. Sustituido por Rouco Varela Ese mismo año, fue investido arzobispo de Santiago de Compostela. En la sede del Apóstol recibió, en 1982, a Juan Pablo II, quien un año después designó a Suquía como sucesor del cardenal Vicente Enrique y Tarancón al frente de la archidiócesis de Madrid- Alcalá, donde permaneció hasta que el 28 de julio de 1994 el Papa aceptó su renuncia, designando en su lugar a Antonio María Rouco Varela. Durante sus once años de mandato al frente de la sede de Madrid- Alcalá, se produjo la división de la diócesis madrileña, creándose las sedes de Getafe y Alcalá. El cardenal Suquía fue presidente de la Conferencia Episcopal durante dos trienios- -entre 1987 y 1993- unos años convulsos en las relaciones Igle- El cardenal Suquía con Juan Pablo II en una imagen de junio de 1993 sia- Gobierno y donde el cardenal de Madrid hizo gala de un exquisito talante negociador, que permitieron sacar adelante algunos acuerdos en materia de financiación (el actual modelo de IRPF data de 1988) y educación con el Ejecutivo entonces presidido por Felipe González. Junto a Tarancón y González Martín, Ángel Suquía fue una de las grandes figuras del Episcopado español en la segunda mitad del siglo XX. Al lado del entonces cardenal de Madrid, Su- LUIS RAMÍREZ quía promovió la Asamblea Conjunta Obispos- Sacerdotes de 1971, en la que la Iglesia española apostó decididamente por los frutos del Concilio y por la transición a la democracia tras el régimen de Franco. Su antecesor en la presidencia del Episcopado, el arzobispo emérito de Oviedo, Gabino Díaz- Merchán, lamentó ayer la gran pérdida de un gran obispo y una importantísima figura de la Iglesia española En declaraciones a ABC, el prelado (presidente de la Con-