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38 Madrid DERRUMBE DE UN EDIFICIO EN ALCOBENDAS TESTIMONIOS DE LOS OBREROS VIERNES 14 7 2006 ABC (Viene de la página anterior) mercial según unos. Oficinas o lofts según otros. Lo cierto es que los terrenos están en un solar propiedad de Riofisa para desarrollo terciario con más de 40.000 metros cuadrados de edificabilidad según rezaba un cartel. A las 17.30 horas aún se mantenían las esperanzas de hallarlos con vida. El Summa, que instaló en las inmediaciones un pequeño hospital de campaña, se encargó de trasladar a los siete heridos hasta el Hospital de La Paz. En la obra, las tareas de los efectivos de los bomberos se centraban en localizar a los dos obreros desaparecidos bajo los escombros. ¡Yo les vi intentar escapar, como todos... pero no les dio tiempo. No les dio tiempo! repetía un compañero, consternado, con la vista clavada en suelo. Varios tuvieron que ser atendidos por psicólogos ante el terrible impacto sufrido. Rescate largo y complicado Poco antes de las 18 horas llegaron los perros de la Unidad Canina de la Policía Nacional. La tragedia se mascaba en el ambiente aunque nadie se atrevía a decirlo en voz alta. Pasadas las 18.15 horas se confirmaba. Han sido localizados. Han fallecido decía apesadumbrado un coordinador del Summa. Fue el jefe de operaciones de rescate el que observó a los dos operarios, parcialmente descubiertos. Las tareas de rescate de los cadáveres iban a ser arduas y complicadas, por el amasijo de hierros y hormigón retorcido en el que se había convertido el edificio en construcción. Aunque, en principio, el consejero precisó que el inmueble no corría riesgo de hundimiento, todas las precauciones son pocas y hay que salvaguardar sus vidas Al ir abriendo hueco había que extremar la cautela. Los trabajos se centraron en utilizar bolsas neumáticas con el fin de abrir una galería subterránea que permitiera llegar adonde se encontraban las víctimas. La noche se avecinaba larga. Algunos obreros de la construcción decidieron presenciar juntos toda la operación rescate Un estruendo, gritos y una nube de polvo. Varios testigos han relatado qué vieron y oyeron durante esos minutos de confusión. Los compañeros de los dos fallecidos, aunque cansados y sobrecogidos, se negaban a abandonar el lugar hasta que los bomberos rescataran los cuerpos ¡Me faltan diez hombres! gritaba un jefe de obra TEXTO: C. ALONSO M. J. ÁLVAREZ FOTO: CHEMA BARROSO Mucho hormigón o mal apuntalado En cuanto a las causas del derrumbe, las investigaciones comenzarán cuando se logre evacuar a los fallecidos. No obstante, las hipótesis no faltaron. Algunas fuentes aventuraban una: Había exceso de hormigón y la última planta no soportó el peso, se vino abajo el contra- andamio inferior y cayó sobre el resto En los mismos términos se manifestaron los sindicatos. CC. OO. puso el acento en otras: han cedido los puntales por exceso de carga o por no estar bien apretados indicó Julián Serrano. Arremetió contra la subcontratación, uno de los males del sector. La formación brilla por su ausencia y los trabajadores, que necesitan ganar dinero, firman hasta su pena de muerte si hace falta Cada día, según sus datos, muere un trabajador en la región, 86 hasta la fecha, según UGT. MADRID. No quisieron dejarles solos. Muchos de los compañeros de Plácido y Robert miraron en silencio y durante horas en la dirección donde los cuerpos de estos dos obreros esperaban, ya sin vida, ser rescatados. Sentados junto a los contenedores que les sirven para cambiarse o ir al aseo, sus compañeros decidieron no marcharse del lugar hasta que los dos cadáveres fueran sacados de los escombros. Podríamos ser cualquiera de nosotros explicaba un empleado. Todos los testigos han descrito el momento del derrumbe como un estruendo seco seguido de varios gritos ahogados. Después, cuerpos saltando desde diversas alturas para salvar la vida, algunos, incluso, desde el último piso, el tercero. Los supervivientes, siete de ellos heridos, salían de la gran nube de polvo con restos de yeso en brazos y cara. bar Antonino que Eugenio estaba sano y salvo, ambos se abrazaban a pocos metros de donde se encontraban los dos cuerpos sepultados bajo el conglomerado de hierros y escombros. Estoy muy afectado porque hemos estado La llamada que alertó de la tragedia Con lágrimas en los ojos y voz entrecortada, relataba ayer Manuel Enamorado, conserje de la obra, que todo ocurrió en décimas de segundo. Lo primero que se te pasa por la cabeza es coger el teléfono y pedir ayuda explicaba. Después de comunicar con el 112, Enamorado, presa de los nervios y mientras esperaba la llegada de los servicios de emergencia, optó por colocar conos de obra en la carretera, con la intención de llamar la atención de los conductores y de que el auxilio llegara cuanto antes. Ésta es toda la seguridad que tenemos, un casco y un chaleco, luego se extrañan de que pasen estas cosas explicaba, alterado, un obrero. Reencuentro afortunado Madre mía, la que se ha liado no cesaba de repetir Antonino Vega, obrero que trabaja en una construcción cercana a la que se ha cobrado la vida de dos personas. En cuanto se enteró de lo sucedido, corrió hacia el lugar de la tragedia en busca de una persona: Eugenio Barrajón, su amigo y encargado de una grúa móvil. Poco tiempo después del derrumbamiento, y tras compro- desayunando y comiendo todos juntos. Esto no tiene explicación ninguna, cuando pasa no te da tiempo a nada explicaba, visiblemente afectado, Eugenio. José, obrero que trabajaba cerca del siniestro, supo que algo no iba bien cuando un helicóptero del Summa empezó a sobrevolar de modo insistente la zona: Me llamó la atención porque no se iba Fue entonces cuando, desde un tejado, vio cómo un jefe de obra se acercaba corriendo hasta un grupo de personas gritando sin descanso ¡me faltan diez hombres! ¡me faltan diez hombres! César David, también empleado en la construcción, mostraba su incredulidad cada vez que echaba un vistazo a la estructura derruida, que parecía un castillo de naipes. Es lo nunca visto repetía una y otra vez. Puede desprenderse un piso, pero que lo hagan tres no es normal añadía. César David señalaba un mal apuntalamiento como la más posible causa del accidente. El vicepresidente segundo y consejero de Justicia e Interior, Alfredo Prada- -quien se personó rápidamente en el lugar del siniestro- aseguró que la imagen era dantesca y que se puede contemplar un amasijo de hierros similar al que se habría generado si hubiese ocurrido un terremoto o explotado una bomba.