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32 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO VIERNES 14 7 2006 ABC ABC descubrió a una niña española aterrorizada en la Franja por los bombardeos israelíes... Su caso llegó hasta las instancias diplomáticas. Su padre la lleva ya con mamá ...Y Sara huyó desde Gaza a España TEXTO J. CIERCO FOTO LAURA LEÓN NAHARIYA. Una sonrisa franca, inocente, sincera, tan infantil como sus cuatro años de edad, iluminó ayer al fin la cara de Sara. Voy a ver a mamá, voy a ver a mamá repetía sin cesar al otro lado de un hilo telefónico con tantos cortes como interferencias. Sara no entendía demasiado lo que pasaba, no sabía muy bien de dónde salía ni hacia dónde iba. No era consciente de que la pesadilla, comenzada hace más de un mes, tocaba a su fin. Pero estaba feliz y, sobre todo, mucho más tranquila. Volvemos a casa, no me lo puedo creer decía su padre, Hisham, con la voz quebrada por la emoción. Muchas gracias a ABC, muchas gracias a todos repetía una y otra vez consciente del decisivo papel jugado por los medios de comunicación españoles en la resolución positiva de su pequeño gran drama. Sara, de nacionalidad española, con pasaporte español (AE 602082) y DNI (73115206 T) natural de Pamplona, donde vive con sus padres palestinos y sus dos hermanos, (una hermanita, Sandra, está en camino puesto que Ola, su madre, sale de cuentas el 25 de julio) se vio atrapada en la Franja mediterránea junto a su padre por la operación israelí Lluvias de verano Vino a pasar un mes a Gaza para conocer a su abuela, a sus tíos, a sus primos y con lo que se encontró de golpe y bombazo fue con el pánico, con el terror, con las pesadillas, con una grave y amenazadora crisis psicológica repleta de convulsiones. Tenían billete para volar de regreso desde El Cairo a Madrid el 3 de julio, pero la frontera de Rafah, entre Gaza y Egipto, fue cerrada a cal y canto. Perdieron el vuelo, los billetes y casi todas las esperanzas de regresar a España. No es el primer caso Nada distinto a lo que padecen con demasiada frecuencia decenas de miles de niños en la Franja, con una enorme diferencia: Sara, pese a ser palestina para los israelíes porque sus padres lo son, es española, contaba con el respaldo del Consulado General de España en Jerusalén (ejemplar su actitud) y con el del Gobierno. Los demás niños de Gaza no tienen esa suerte. La salida de Hisham y Sara de la Franja, su huida para mucho tiempo no volveré a Gaza, al menos con mis hijos, esto ha sido como un viaje en avión en el que el piloto te avisa de vas a morir por un fallo del motor y al final te salva de milagro en un aterrizaje forzoso decía el agotado padre) fue tan complicada como su estancia. Ambos tuvieron que enfrentarse a las medidas de seguridad israelíes tanto en Erez como en el puente de Allenby, la puerta de Jordania. Pero esto ya les preocupaba menos. Sus amigos de la Universidad de Pamplona, donde trabaja como licenciado en Farmacia, y sus vecinos habían reunido el dinero necesario para pagar- Hisham y Sara, durante los días de su pesadilla en Gaza El caso de esta pequeña no se habría podido resolver sin el apoyo del Consulado español en Jerusalén y el Gobierno les los dos billetes de avión desde Ammán (Jordania) Gaza, en realidad a la vuelta de la esquina, quedaba ya muy lejos. Y mientras, Sara, con esa sonrisa antes desaparecida iluminando su cara, a lo suyo: Voy a ver a mamá, voy a ver a mamá Golpe de gracia a la ahogada diplomacia palestina con el bombardeo contra Exteriores J. C. NAHARIYA. Cada día, cada noche, una vuelta de tuerca más, un objetivo menos, en Gaza. Primero, una central eléctrica. Después unos puentes y carreteras. Más tarde, el Ministerio del Interior. A continuación, la Universidad Islámica. En su momento, la Oficina del primer ministro Ismail Haniyeh. En la madrugada de ayer, el epicentro de la ahogada e inexistente diplomacia palestina, conducida por el duro de Hamás, Mahmud al- Zahar. Todo eso aderezado con unas gotitas de bombas sónicas; con una pizca de sal en forma de asesinatos selectivos; con el vinagre muy amargo de familias enteras muertas bajo las bombas, ya sea en una playa, en un coche, en su casa, bajo la vivienda de un líder militar de Hamás huido in extremis una vez más. La ensalada más indigesta que jamás se haya preparado en la Franja mediterránea tiene, en efecto, de todo. Tiene heridos, y muertos, y lisiados, y refugiados... La ensalada más indigesta se aliña cada día, cada noche, en Gaza con un aceite exprimido a esos olivos arrancados de cuajo por el Ejército de Israel; con una sal que siempre acaba en la herida abierta; con un vinagre que revuelve el estómago de casi todos. Pero hay muchos dispuestos a comérsela. Y se la comen. Ya sea bajo el sol de injusticia o bajo las Lluvias de verano Ya sea en el campo de refugiados de Jan Yunis o en Mahmud al- Zahar EPA el centro de la ciudad de Gaza. Unas Lluvias de verano que no tienen intención de remitir en el frente sur pese a que se haya abierto como un melón el frente norte. La intención de Israel no es otra que aumentar la presión sobre el Gobierno de Hamás y sobre los milicianos armados para poner fin al lanzamiento de cohetes Qassam desde el norte de la Franja sobre el desierto del Neguev y para intentar la liberación del soldado hebreo secuestrado el 25 de junio, Guilad Shalit. El premier israelí, Ehud Olmert, insiste en que no hay nada que negociar con las organizaciones terroristas. Pero bajo cuerda continúan los contactos indirectos, con Egipto como canalizador, para devolver a Guilad a casa. A esa casa del norte de Israel, junto a la frontera del Líbano, muy próxima a donde fueron secuestrados el miércoles otros dos soldados israelíes. En este caso, por Hizbolá. Y es que, una vez más y sobre todo en Oriente Próximo, los extremos se tocan.