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22 Nacional LA TRAGEDIA DEL METRO DE VALENCIA VIERNES 14 7 2006 ABC El maquinista arranca, acelera, frena, retrocede... Valencia duerme. Un convoy de metro recorre el tramo entre las estaciones de Plaza España y Jesús. Como pasajeros, policías, juez, fiscal y abogados. Reconstruyen el viaje en el que murieron 42 personas. Buscan respuestas Reconstrucción de la tragedia 64 44, Velocidad en los tramos del recorrido 50,1 Recomponiendo el puzzle del infierno TEXTO: ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE 23,67 km h Estación de Plaza España curva, la pared se acaba, la vía se ensancha por la confluencia de dos líneas y los vagones vuelcan. La investigación ha permitido descubrir que fue el maquinista quien recurrió al freno de servicio, pero ha sido imposible determinar si hizo lo propio con el de urgencia o éste se activó automáticamente por acción de una baliza, por una falta de señal del sistema de hombre muerto -dispositivo de seguridad consistente en un pedal que ha de pisar el maquinista cada 20 segundos- -o por una rotura, ya que, en caso de producirse, ninguna de estas tres circunstancias quedaría reflejada en la caja negra. Se sabe, no obstante, que el hombre muerto había estado enviando señales durante todo el recorrido, que hasta el principio del accidente la circulación fue correcta. Los sistemas de aceleración y frenada centraron ayer la reconstrucción policial del accidente. No hubo figurantes ni simulación del vuelco. Por indicación de los investigadores, el maquinista arranca, acelera, ralentiza la marcha para que los agentes policiales, la juez, la fiscal y los abogados conozcan al detalle los aspectos técnicos de un trayecto marcado por una tragedia, la mayor en la historia ferroviaria de España. El convoy, compuesto por un vagón, realiza el mismo recorrido. De Ángel Guimerá llega a Plaza España y de ahí a Jesús. Y vuelta al punto de origen. Y más pruebas, para delante, para atrás. El convoy avanza, retrocede y los investigadores preguntan. Y anotan. Durante más de una hora, la comisión judicial y los abogados permanecieron en el subterráneo valenciano. Casi a VALENCIA. Andenes vacíos y estaciones cerradas. Es medianoche. Pero en el metro de Valencia, que cierra al público entre las 00.00 y las 05.00 hay una inusitada actividad. Cuatro agentes de la Policía Científica descienden las escaleras de la boca de metro de Ángel Gimerá, a las puertas de la Jefatura Superior del Cuerpo Nacional de Policía, precedidos por dos empleados de una empresa de seguridad. Van pertrechados con un foco de gran potencia, cámaras fotográficas y maletines con útiles para la recogida de pruebas. En el andén, un vagón idéntico al que el 3 de julio pasado descarriló en un accidente que se llevó la vida de 42 personas. Pasadas las 00.30 del jueves, el convoy se pone en marcha en dirección a la parada de Plaza España y luego, a la de Jesús, a la curva en la que se produjo el siniestro. En el vagón, además de los agentes de la Policía Científica y de la Judicial, viaja media docena de personas: la juez, el secretario, la fiscal, los abogados de las compañías aseguradoras con las con la que Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) tenía contratadas pólizas de responsabilidad, y el letrado de uno de los fallecidos en el siniestro. Participan en la reconstrucción del accidente que sembró de cadáveres el subsuelo de Valencia. En el andén esperan el jefe de la línea 1 de metro y el responsable de seguridad de FGV, a quienes no se les permitió participar en este remedo del fatídico viaje promovido por la Policía. Aquel día, según los datos que se desprenden del análisis de la caja negra, el convoy recorrió en sólo 43 segundos los 645 metros que separan la estación de Plaza España de la curva en la que interrumpió abruptamente su trayectoria antes de la parada de Jesús. El maquinista, fallecido en el siniestro, arrancó con la palanca de aceleración en el punto de máxima potencia, y así la mantuvo hasta el final, extremo éste que justifica que el convoy siguiera ganando velocidad incluso después de encontrarse en el trayecto dos señales, una de advertencia y otra obligatoria, que limitaban la velocidad a la mitad, a 40 kilómetros por hora. Circulaba a más de 70 kilómetros por hora cuando en su trayectoria apareció la primera señal, la que indica al maquinista que ha de ir descendiendo la velocidad. Traspasada esa señal, el convoy aceleró aún más. En apenas 36 segundos y después de recorrer 480 metros, el metro alcanzó los 80,89 kilómetros por hora, velocidad con la que entró en la curva. Sólo en ese momento, el maquinista, según refleja la caja negra, cambió la palanca de posición: primero para desplazarla casi al otro extremo del recorrido: tiene seis posiciones y pasó de la primera a la quinta, al punto que activa el freno de servicio. ¿Quién activó el freno de urgencia? Un segundo después se activó el freno de urgencia. En ningún momento recurrió al freno de emergencia, que se conecta pulsando un botón- -llamado seta- -situado en la parte izquierda de la cabina del maquinista. En sólo tres segundos, el metro recorrió treinta metros y es en ese tramo donde se advierten las primeras señales de frenado en los raíles. Activados los dispositivos para ralentizar la marcha, el convoy engulle doce metros y reduce la velocidad en siete kilómetros a la hora. Pasa de 80,89 a 73,83. Pero la reacción in extremis del conductor resulta estéril para detener la máquina. Quince metros más allá, el convoy descarriló y colisionó con un muro que separa dos vías. A la salida de la Distancia recorrida (en metros) 25 m Tiempo del trayecto (segundos) 8 Infografía ABC La caja negra revela que el tren fue ganando velocidad incluso después de sobrepasar dos señales que lo prohibían La reconstrucción del accidente se centra en los sistemas de seguridad, aceleración y frenado del convoy las dos de la madrugada, la juez, la fiscal y los letrados abandonaban el metro por la boca por la que habían accedido, la de la estación de Ángel Gimerá, y entraban en las dependencias de la Policía, acompañados por agentes de la brigada judicial que también habían participado en la reconstrucción del siniestro. Se trata, como ya advirtieran fuentes de la investigación, de intentar encontrar las concausas que pudieran haberse coaligado con el exceso de velocidad para hacer descarrilar el metro. La Generalitat dice que no las hay. que los sistemas de seguridad funcionaron a la perfección y que la inspección de los vagones, de las vías y de los bojes no refleja ninguna deficiencia En el interior, midiendo, recogiendo muestras, tomando pruebas, anotando cada detalle de interés para desentrañar las incógnitas de esta investigación, permanecieron los cinco agentes de la Policía Científica, que dieron por concluida su tarea pasadas las 03.00 de la madrugada. El PSOE y los sindicatos unen sus estrategias y se movilizarán para exigir más seguridad M. CONEJOS VALENCIA. El líder de los socialistas valencianos, Joan Ignasi Pla, elevó ayer el tono de sus críticas hacia el Gobierno de Francisco Camps por no haber adoptado ya medidas de seguridad que mejoren el estado de la línea 1 de metro. Así, afirmó que hará lo que haga falta para poner a Camps de cara a la ciudadanía Pla reiteró la inseguridad de este trazado pero evitó reclamar su cierre temporal porque reconoció no tener información suficiente y considerar que esa decisión le corresponde adoptarla al Gobierno valenciano. El secretario general del PSPV, insistió en exigir la dimisión del consejero de Infraestructuras, José Ramón García Antón, porque dignificaría la política La estrategia de desgaste al Ejecutivo de Camps no es compartida, sin embargo, por destacados dirigentes del socialismo valenciano como el ex presidente de la Generalitat Joan Lerma o el ex alcalde de Valencia Ricard Pérez Casado, que piden más prudencia y respeto. Esta estrategia del PSPV converge con la adoptada por los sindicatos (UGT, fundamentalmente, y CC. OO. en menor medida) que van a promover una manifestación el próximo 27 de julio para reclamar mejores medidas de seguridad en el transporte público valenciano en general y en las líneas de metro en particular. Las centrales sindicales también podrían iniciar una huelga en FGV, aunque esta decisión dependerá de una reunión del comité de empresa prevista la próxima semana. Para hoy, por otro lado, esta prevista la aprobación de una comisión parlamentaria de investigación en las Cortes Valencianas que se extenderá desde el 20 de julio hasta el 20 de agosto para analizar las causas del accidente y la adopción de medidas para evitar nuevos accidentes.