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6 Opinión VIERNES 14 7 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA EL CAPITALISMO SEGÚN ZAPATERO UANDO André Breton redactó su Manifeste du Surréalisme no podía imaginar que, menos de un siglo después, gobernaría en España un hombre capaz de llevar la contradicción, la esencia de su movimiento, a donde nunca sospecharon Picasso o Klee. Del mismo modo que, en su esencia, los pintores y los escritores surrealistas no buscaban el arte, sino la exploración de las posibilidades creadoras del espíritu, Zapatero y su grupo de cerebros no pretenden, o no parecen pretender, el bienestar y el orden de la Nación. Breton predicaba la superrealidad y, sensu contrario, Zapatero navega en la dirección del infraestado. Nada de hacer política, sencillamente M. MARTÍN ocupar el poder. En las úlFERRAND timas horas, casi en paralelo, el zapaterismo ha puesto la guinda de su sabiduría en dos problemas bien distintos, el disparatado conflicto provocado por los pilotos de Iberia y la enfermedad que se ensaña con RTVE, un pozo sin fondo y, peor todavía, sin fundamento. Lo de Iberia clama al cielo. No por las demandas desproporcionadas de su sindicato de pilotos, que cada cual llora con sus propias lágrimas; sino por la intervención gubernamental directa en un problema propio de una empresa privada. Así, en alarde surrealista, como si se tratara de un poema de Èluard, la ministra de Fomento- ¡Mercurio la proteja! -ha roto los supuestos básicos de la economía capitalista y le ha garantizado a los empleados de una compañía de cotización bursátil lo que no podrían garantizarles sus empleadores. El disparate traerá cola y veremos sus efectos no sólo en los restantes colectivos de la compañía aérea, sino en todos los conflictos que han de venir como consecuencia de la dinámica que le da fundamento a la economía competitiva. Que el árbitro meta un gol a favor de uno de los equipos en liza es, como manda Breton, prescindir de los controles de la razón. Magdalena Álvarez ha querido pintar un paisaje bucólico y le han salido Las tentaciones de San Antonio las de Dalí. Peor aún es la solución dada al problema de RTVE. Quién habría de decirle a sus fundadores, en el madrileño paseo de La Habana, que su obra, más cercana a la física recreativa que a la comunicación propiamente dicha, terminaría siendo, primero, un Ente y, a partir de ahora, una Corporación La SEPI, cuyo talento gestor nunca ha sido probado, tomó el problema en sus manos hace un quinquenio y, en sus días, ha crecido. Ahora, como los europeos colonizadores del XIX, quieren arreglar el caos audiovisual público con una escuadra y un cartabón. Les puede salir África. Determinar el número de trabajadores y el límite de su edad antes de definir los objetivos de la empresa y su estrategia operativa es mucho más surrealista que un cuadro de Miró; pero, ¿en qué museo se puede colgar esa chapuza que, sin atender el informe de los sabios requeridos por Zapatero, pretende conseguir el círculo cuadrado? DOS NOVELISTAS IGNORADOS C N lisis de sus pacientes- -entre los que abundan las vieneOS guste o no, nuestra visión del mundo está sas de clase media- ya en su propio autoanálisis impregnada de lo que, hace ya mucho tiempo, Los sueños, los lapsus, las coincidencias y los recuerescribieron Marx y Freud. Creadores de una dos (reales o supuestos) expresados en la libre asociaobra ingente, proteica e inacabada, sus construcciones ción del analizando y escuchados por el analista con teóricas reposan sobre axiomas muy sencillos: la lucha atención flotante son fundamentos de la cura por la de clases es el motor de la Historia; el complejo de Edipalabra Ingredientes muy parecidos, por tanto, a los po es la pieza clave para entender la naturaleza humaque utiliza la literatura de imaginación. Y, como na. Independientemente del grado de conociMarx, Freud no deja de recurrir, como ejemplo o miento directo de la obra de ambos pensadores, ilustración de sus concepciones, a su acervo de lo cierto es que- -al menos en la amplísima área lecturas: Shakespeare, Cervantes, Goethe, los de irradiación de lo que llamamos Occidente- clásicos griegos, Schopenhauer. nuestro imaginario ha incorporado, en mayor o De la misma manera que los historiadores utimenor grado, buena parte de sus teorías, y emlizan la novela para hacernos ver lo que los pleamos habitualmente, con más o menos prodocumentos y archivos no pueden mostrarnos piedad, la jerga con que las divulgaron. Somos, MANUEL- -Balzac, Galdós, Zola, o Proust han sido profuen cierto sentido, sus legítimos descendientes. RODRÍGUEZ samente utilizados para ese propósito- nosoHasta hace muy poco hemos leído a Marx y a RIVERO tros podemos leer ahora la obra de Marx y Freud Freud sólo como pensadores. Sabemos por sus como singulares aproximaciones novelescas a la socierespectivas correspondencias y por el testimonio de dad desde la que escribieron. Marx toma prestado de amigos y confidentes que ambos se consideraban, adeDickens para hacernos comprender las terribles condimás, creadores. En una carta a Engels, Marx escribe ciones de vida del proletariado industrial. Y nosotros que contempla su obra como un todo artístico De jopodríamos leer ciertos pasajes de El Capital como si se ven, mientras estudiaba Derecho en Berlín, había comtratara de un folletín gótico o victoriano y, a veces, de puesto poesía, teatro y una novela (nada memorable) una brillante sátira social heredera de Jonathan Swift. Escorpión y Félix, muy influida por el Tristram ShanEn cuanto a Freud, sus célebres casos (el del homdy, de Sterne. Y, de hecho, su afición a la literatura puebre de las ratas el del pequeño Hans el de Anna de rastrearse en toda su obra. Muchos de los conceptos O. etcétera) transmitidos como ejemplos o visualizay análisis de El Capital están explicados o fundamenciones de sus teorías a partir del relato de un narratados con citas de sus lecturas literarias favoritas: de la dor poco fiable podrían ser también leídos como esboBiblia y Shakespeare a Balzac o Dickens, pasando por zos de (perversas) novelas de costumbres- -o como Goethe, Milton, Voltaire, Sófocles, Virgilio, Schiller o complejos melodramas- -de la burguesía vienesa de fiPlatón. Y el propio Marx compone numerosos pasajes nales del Imperio austro- húngaro. Los anónimos prolede su obra cumbre con auténtico pathos literario, como tarios explotados por las cadencias inexorables del casi sólo la metáfora poética o novelesca pudiera ilumipitalismo y los pacientes psíquicamente alterados de nar el concepto científico una sociedad en la que todo lo sólido se ha desvaneciEl mayor reproche que sus críticos formulan a do en el aire adquieren de este modo un estatuto de Freud es que sus teorías no surgen del examen objetivo criaturas de ficción que, sin embargo, les confiere nuede fenómenos repetibles. Gran parte de sus proposiciova vida y significado. nes son especulativas, y reposan ya sea en el (psico) aná- -Señor presidente: ¿cómo no les da usted credibilidad a los comunicados de las personas con las que usted cree poder llegar a un acuerdo?