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ABC JUEVES 13 7 2006 99 Capello se estrenó con la mitad de la plantilla de un Real Madrid al que se le complican los fichajes anunciados Zidane se disculpa por su acción sobre Materazzi, pero no se arrepiente aunque se quede sin Balón de Oro Iban Mayo, con problemas de garganta causados por el aire acondicionado, perdió más de 24 minutos diapasón por detrás- -un tempo lento- Mercado y Dessel se ajustaron como nadie a las subidas. Ásperas. Largas. Con el público acodado en las cunetas. Color de Tour. Landaluze y Rinero se colgaron del descenso del Soudet para alcanzarles. Fue inútil. Cayeron de nuevo en Marie- Blanque. El vizcaíno, un ciclista mucho mejor de lo que dice su palmarés, los tuvo ahí. A cinco segundos. El tiempo de un abismo. Siempre llega tarde en el Tour. Ya perdió así, por nada, una etapa en 2004. El Tour juega al escondite con él. Etapa 11 Tarbes 325 m Arcizac- Ez- Angles 409 m S Tarbes- Bains- Val- D Aran Col du Tourmalet 2115 m HC 260,5 Km Col de Peyresourde 1569 m I Col d Aspin 1540 m I Col du Partillon 1293 m I Pau 202 m Luchon 939 m S 0 km 17,5 75 105 136 151 161 260,5 No me iba a quedar sin ná A dúo, Dessel, una esmeralda de la nueva generación francesa, y Mercado, el listo andaluz, disiparon la sombra de Landaluze. Mercado racaneaba. Pillo. Él daba el 40 por ciento de los relevos. Dessel, claro, el resto. Es que el francés se iba a poner de líder de la general y de la montaña. Y yo me iba a quedar sin ná Se enredaron con los auriculares. Negociación entre jadeos. Hasta que Dessel dijo que también quería la etapa. También la merecía. Pues vale respondió el granadino. Ya no habló más. Ya no relevó más. Lo quería todo, pues que se desgaste Dessel tuvo que remar para conservar los siete minutos que le teñían de amarillo. Mercado sólo se dedicaba al timón. Y a 150 metros de la meta puso rumbo a la victoria. Igual no sabe situar Pau en el mapa, pero pocos como él logran encontrar el rastro de la meta. Quizá no se le dan bien las cuentas. No hace falta. Sabe contar de sobra hasta dos: el número de sus victorias en el Tour. Una cifra que le distingue. Su diploma. Tourmalet, el puerto asesino que dio vida a la leyenda del Tour Lapize, pisando la meta a pie, estrenó el mito de una ruta formada por piedras y tierra TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Sus vecinos, el Aspin, el Aubisque y el Peyresourde, han laureado el temor que acompaña a su nombre. Los corredores han alcanzado la gloria gracias a sus 18,4 kilómetros de ascensión, con un porcentaje medio de pendiente del 7,7. El Tourmalet es la historia del Tour. El mito que, a 2.115 metros de altitud, ha encumbrado y ha derrocado a las estrellas desde que la carrera francesa lo incluyó en el recorrido en 1910. Por eso, triunfar en esta cima supone recibir un premio, el Jacques Goddet. Hoy, la ronda gala regresa a las montañas que la convirtieron en la prueba más importante del mundo. Hoy retorna al Tourmalet, para rematar la faena con sus amigos, el Aspin, el Peyresourde y el Portillon. Y de postre, el español Plá de Beret. El Tourmalet será el primer plato. Bien saben los corredores que si se les atraganta, ya pueden decir adiós. Porque es un puerto matador, pesado. Porque nunca se acaba. Si no sabes digerirlo sufres la indigestión. Octave Lapize, el primer vencedor en la cima, fue explícito en 1910: Sois unos asesinos les dijo a los organizadores. Escaló por encima de tierra y de piedras y llegó a la meta a pie. Así comenzó la leyenda. Una mitificación que la realidad alimentó en 1913. Philippe Thys fue el primero en la cumbre, pero la gloria se la llevó su perseguidor, Cristophe. Sufrió la rotura de la horquilla y caminó 14 kilómetros a pie, hasta una herrería de Sainte Marie de Campan, donde él mismo arregló la bicicleta en cuatro horas para poder continuar en el Tour. La carrera estrenó el Premio de la Montaña en 1933 y Vicente Trueba se adjudicó el honor de ganarlo después Negociamos, pero el francés quería todo dice el ganador Si la felicidad tuviera una imagen, sería la cara de Mercado ayer en Pau. Eufórico, el español descubrió que no es el chuparrueda que pareció en en final de la etapa. A 10 kilómetros de la llegada hemos negociado, porque él ya tenía asegurado el liderato y el jersey de la montaña y yo quería la etapa. Pero me ha dicho que no, así que hablé con mi director y me puse a rueda, para ahorrar fuerzas Cabeza de león del modesto Agritubel, el único equipo que disputa este año la ronda por invitación (el otro hubiera sido el Comunidad Valenciana de no ser por la Operación Puerto Mercado hizo referencia a su amargo paso la pasada campaña por el Quick Step y se reivindicó: He demostrado que puedo ser el líder de este equipo. El año pasado no confiaron en mí y ahora, con ilusión, podemos hacer grandes cosas. Mi objetivo es estar entre los primeros Además, hizo un emotiva dedicatoria de su victoria a un tío mío que murió hace poco a causa de un cáncer y a mi abuela, que está en el hospital y me estará viendo La otra cara de la moneda era Iban Mayo, que no quiso poner excusas a su fracaso. No podía. Me faltaban las fuerzas. Ha sido un día malo. Espero tener alguno bueno dijo el ciclista del Euskaltel. Aún quedan etapas. Hoy no he ido. Sin más. Me molesta la garganta, pero eso no es disculpa. Me duele al hablar, pero no quiero echarle la culpa a eso. Ya había dicho que la general no era mi objetivo. Aquí, con que tenga un buen día, basta. Cuando he visto que no iba, he guardado fuerzas. Claro que lo intentaré en lo que queda de Tour de mandar en el Tourmalet. Finalizada la segunda Gran Guerra, Jean Robic constató en 1947 que ni los nazis pudieron con esta cumbre. Jean escribió más páginas de oro en 1953, cuando pasó en cabeza por la cima para caerse posteriormente, desequilibrado por su bidón de ¡nueve kilos de peso! Bahamontes y Jiménez, mano a mano Pero el hombre que dio grandeza al Tourmalet fue Bahamontes. Reinó en 1962 y en 1963, para pasar en segunda posición en 1964, a rueda de Julio Jiménez, una etapa que Federico ganó en Pau. Bien se acordará de Juan Campillo, que le daba su bidón de agua para vencer al coloso. Jiménez volvió a pisarlo en primer lugar en 1965 y 1967. Eddy Merckx leyó bien los capítulos de Bahamontes. Sentenció su primer Tour, el de su debut, en 1969, atacando en el Malet Mito contra mito. El último que aprendió la lección fue Induráin. El pentacampeón descendió al Olimpo en este asfalto. Porque lo hizo al revés. Era 1991. Chiapucci estaba escapado y Miguel le mantuvo a raya para cazarlo en aquel descenso portentoso que le llevó a la consecución del primer Tour. Dos años más tarde, rubricó la leyenda de esta subida con otro descenso sensacional que acabó con una fuga de Rominger. Este monte es un creador de mitos. De hitos. 157. Isaac Gálvez (Caisse d Epargne) 157. David de la Fuente (Saunier Duval) 165. Aitor Hernández (Euskaltel) MONTAÑA 1. 2. 3. Dessel (Fra. AG 2 R) Juan Miguel Mercado (Agritubel) Iñigo Landaluze (Euskaltel) a 41: 44 a 42: 25 a 57: 35 54 puntos 45 38 PUNTOS 1. McEwen (Aus. Davitamon- Lotto) 2. Boonen (Bel Quick Step) 3. Óscar Freire (Rabobank) JÓVENES 1. Fothen (Ale. Gerolsteiner) 2. Lovkvist (Sue. Francaise des Jeux) EQUIPOS 1. 2. 3. 7. 9. 10. AG 2 R (Francia) T- Mobile (Alemania) Phonak (Suiza) Euskaltel Caisse d Epargne- Illes Balears Saunier Duval 129. 32: 35 a 2: 55 a 6: 04 a 7: 22 a 8: 55 a 8: 56 211 puntos 188 181 43 h. 12: 53 a 0: 58 Bahamontes hizo grande a esta cima y enseñó a Merckx y a Induráin que atacar en ella es clave para ganar