Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
64 Cultura JUEVES 13 7 2006 ABC Ángela Vallvey presenta Nacida en cautividad su tercer poemario b La periodista parte, en este tra- Alfonso Armada: Si América tiene una esencia, ésa es precisamente la mezcla El rumor de la frontera narra la experiencia limítrofe del reportero b La ruda existencia de los inmi- bajo, del experimento imaginario de Schrodinger para reflejar el deslumbramiento por el mundo que comparten ciencia y poesía EFE MADRID. La escritora y periodista Ángela Vallvey presentó ayer su tercer poemario Nacida en cautividad obra ganadora del IV Premio de poesía Ateneo de Sevilla, donde refleja el deslumbramiento por el mundo que comparten ciencia y poesía. Vallvey (Ciudad Real, 1964) parte del experimento imaginario de Schrodinger, en el que imagina a un gato encerrado en una caja con un peligroso dispositivo que le da un 50 de posibilidades de morir o de vivir, para hablar de cosas terrenales en la primera parte del libro que da el título al conjunto de la obra, y abordar lo abstracto en la segunda, Cielo a la deriva En el poemario inicial, Vallvey, que en 2002 ganó el premio Nadal con su novela Los estados carenciales establece un paralelismo entre el gato de Schrodinger y la mujer como un animal encerrado en una serie de correlatos sucesivos que muestran una galería de personajes femeninos a lo largo de la historia. Esta colección de poemas hace un recorrido por la vida de distintas mujeres que se describen a sí mismas, desde una prostituta francesa del siglo XIX hasta Eurídice, abuela de Alejandro Magno, pasando por Beatriz de Ahumada, madre de Santa Teresa de Ávila. La autora deja ver la influencia que han tenido sobre ella poetas chinos de la Dinastía T ang como Li Po en Cielo a la deriva serie de poemas en los que Vallvey demuestra su fascinación por la existencia. Lo que une esta segunda parte del libro con la teoría de Schrodinger es la mirada fascinada al universo visto como una caja en la que estamos como el gato del experimento, ya que nuestra caja es el cosmos apuntó la periodista. Vallvey definió la poesía como ritmo y musicalidad, incluso cuando tiene forma de prosa pero aseguró que lo que la convierte en poeta no es escribir poesía La autora consideró casi un milagro que hoy se publique un libro de poesía, porque lo poco que sale es gracias al mecenazgo de algunas empresas, y lamentó que en el mercado actual las editoriales no pueden hacer frente a este género La escritora, que se confesó poeta desde niña, cuando leía y aprendía versos de Ruben Darío y de Lope de Vega aclaró que, aunque la poesía dignifica a quien la escribe, ella personalmente no podría vivir sin contar historias en novelas grantes mexicanos y su sueño de cruzar la alambrada contrasta con el temor yankee a que el terror se cuele en casa del Tío Sam ANTONIO VILLARREAL MADRID. Alfonso Armada, de quien Juan Goytisolo dijo recientemente en Santander que era uno de los periodistas que más le habían impresionado, mostró el verano pasado en las páginas de este periódico las impactantes experiencias de la vida en la frontera entre México y EE. UU. Un año después de aquellos reportajes, el periodista contrasta desde la distancia todas es- tas vivencias, recopiladas en el libro El rumor de la frontera (Península) Respecto a los muchísimos inmigrantes que cada verano fallecen al intentar cruzar la línea del primer mundo, Armada recuerda que una de las políticas que puso en marcha Clinton, al tentar la reelección, fue la de reforzar la frontera en la zona de California- -se reforzó el muro desde Tijuana hacia el este- Como consecuencia de eso, la gente que antes cruzaba por esa zona buscó otras regiones más alejadas y menos vigiladas para poder cruzar, por ejemplo el desierto de Sonora, en Arizona, que es muchísimo más duro, áspero e inhóspito, y eso ha provocado muchas más muertes Para el veterano reportero, esta si- tuación recuerda a lo que pasa en el sur de España, cuando se reforzaron las barreras en Ceuta y Melilla. Siempre sucede, cuando existe una desigualdad tan grande entre dos países tan cercanos es imposible detener el flujo. Uno intenta ponerse en su lugar y acaba determinando que, de estar en su situación, también se jugaría la vida El envío de tropas de la Guardia Nacional a la frontera, del que hasta el gobernador de California se quejó amargamente, responde, para Alfonso Armada a una presión política en Washington, que piensa que un flujo constante de emigrantes latinos alterará la esencia de Estados Unidos, cuando si el país tiene una esencia es precisamente la de la mezcla. También tiene un poco que ver con las lecturas que de ellos han hecho estudiosos como Huntington, diciendo que los hispanos por su carácter, tradición, religión, son un grupo humano menos idóneo para formar parte de la matriz americana, que los blancos, anglosajones y protestantes Sin embargo, como conocedor de primera mano de la situación, valora que el presidente no tiene toda la responsabilidad en este hecho. Bush- -dice Armada- -ha demostrado ser más inteligente que muchos republicanos, quizás por haber pasado gran parte de su vida en Texas, el tener muchos lazos con esa región y vivir cerca de la frontera le ha hecho ver las cosas de otra manera Doble moral sobre la inmigración Una de las cosas que más sorprendió a los lectores epató igualmente al autor de los reportajes: Creo que hay mucha hipocresía en el discurso oficial, sobre todo en el partido republicano. Por una parte, es mano de obra que las empresas demandan, y por otra parte, hay un discurso político, también atizado después del 11 de septiembre, de que las fronteras son muy porosas, y de que por ahí se pueden colar delincuentes o terroristas. O sea, que por una parte los necesitas porque además contribuyen a la economía nacional con salarios más bajos pero te molestan porque dices que son distintos a ti, que no actúan como tú concluye Armada. Las mil y una maneras que los mexicanos inmigrantes utilizan para cruzar al otro lado es, por motivos obvios, un tema tabú en el libro no queríamos perjudicarles si bien Armada reconoce que el hambre agudiza el ingenio, y, por ejemplo, en Nogales, un policía nos contó que algunos narcotraficantes tomaban esteroides para correr más, convirtiéndose en auténticas liebres del desierto Tanto los lectores como el propio Alfonso Armada pudieron percatarse, a través de estas experiencias que el libro recoge, de la extraña moraleja de que, por alta que sean las alambradas, más alta y fuerte parece siempre para ellos la esperanza de encontrar el sueño americano.