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ABC MIÉRCOLES 12 7 2006 67 Baryshnikov regresa a Madrid, después de 7 años, con el espectáculo Danza en la cocina del infierno Las entidades de gestión denuncian una campaña de descrédito contra el canon por copia privada El Nuncio garantiza que se cumplirán, como siempre, las sentencias vaticanas sobre la Franja b El representante del Vaticano Muere en Cambridge Syd Barrett, icono del rock psicodélico británico Fue el fundador y timonel de Pink Floyd, el mítico grupo de los 60 y 70 b Según un portavoz, Barrett mu- en España aprovechó ayer su visita a Zaragoza para reunirse con el presidente del Gobierno aragonés, Marcelino Iglesias ROBERTO PÉREZ ZARAGOZA. El nuncio del Vaticano en España, Manuel Monteiro de Castro, habló ayer en Zaragoza del contencioso que se arrastra desde hace diez años con los conocidos como bienes de la Franja las 113 obras de arte de parroquias aragonesas que siguen en poder del Museo Diocesano de Lérida, a pesar de la sentencia eclesiástica que, ya en el otoño del año pasado, ordenaba su entrega a la Diócesis oscense de Barbastro- Monzón. En estos momentos está pendiente de resolverse en los tribunales de la Santa Sede un último recurso planteado por el Obispado de Lérida, si bien cuando se presentó, a finales del año pasado, la jurisdicción eclesiástica ya indicó que eso no paralizaba la orden de devolución, orden que no ha llegado a ejecutarse. El nuncio visitó ayer Zaragoza para participar en la fiesta principal de la Hermandad de Santa Isabel. Aprovechó su presencia en la capital aragonesa para reunirse con el presidente del Gobierno aragonés, Marcelino Iglesias, un encuentro en el que se abordó este contencioso, y también intercambió impresiones con el presidente del PP aragonés, Gustavo Alcalde. Monteiro garantizó que se cumplirán las sentencias eclesiásticas al respecto. Los pronunciamientos de los tribunales del Vaticano se cumplen siempre aseguró. Pero pidió un poquito más de paciencia a los aragoneses. A su juicio, después de tantos años se puede esperar un poco más e insistió en que habrá una salida al conflicto. rió en paz el pasado fin de semana en su residencia de Cambridge, donde vivía recluido a causa de una enfermedad mental PABLO CARRERO MADRID. Macabra coincidencia: tan sólo unos días después de que en Londres se reunieran David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason para presentar por todo lo alto el lanzamiento de Pulse un DVD doble con grabaciones de los conciertos de la última gira de Pink Floyd en 1994, su ex compañero y fundador del grupo Syd Barret fallecía a unos cuantos kilómetros, en la ciudad de Cambridge, al sur de Inglaterra, donde vivía desde hace largos años prácticamente recluido a causa de una severa enfermedad mental. Fundador de uno de los grandes clásicos del rock británico de los años sesenta y setenta, Barrett fue el timonel de los primeros tiempos de Pink Floyd, en los que el grupo grabó sus discos más valorados por una parte de sus seguidores, A saucerful of secrets publicado en 1968, y, sobre todo, The piper al the gates of dawn su exuberante, fascinante y formidable disco de debut, editado un año antes, en plena fiebre psicodélica. El primer disco Puesto en circulación solamente un par de meses después que el gran icono del rock psicodélico de la época, el Sgt. Pepper s Lonely Hearts Club Band de los Beatles, el primer disco de Pink Floyd era una maravillosa colección de canciones atmosféricas y sugestivas, pero con una solidez melódica de la que carecen muchos de los discos que el grupo publicaría en su época de esplendor y popularidad. Compuestas en su mayoría por Barrett, las canciones de aquel primer disco sirvieron de llamativa tarjeta de presentación para un grupo que hasta entonces había intentado darse a conocer bajo diferentes nombres sin demasiado éxito. No era, pues, el primer intento de Syd Barrett, un chico tímido y retraído, cuya personalidad se vio fuertemente marcada por el fallecimiento de su padre, cuando él solamente contaba doce años. Interesado por el arte, la literatura y la música, a los quince tuvo su primera guitarra y poco después pondría en marcha su primer proyecto musical, una banda llamada Geoff Mott and the Mottoes. Después de algunos otros proyectos de escasa repercusión, Barrett se une a Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason, que entonces tocaban junto a Bob Klose como The Abdas, y se erige en líder del grupo, al que cambia el nombre por The Pink Floyd Sound. Syd Barret Desde sus comienzos, Pink Floyd- -así pasarían a llamarse definitvamente al cabo de unos meses- -llamaron la atención por la radical personalidad y originalidad de su propuesta, que se traducía en una música envolvente y misteriosa, llena de experimentación y trucos imaginativos y diferentes. ABC El PP no descarta movilizaciones Entre tanto, el PP no descarta promover movilizaciones sociales el próximo otoño si, para entonces, no se ha producido una resolución definitiva de este conflicto, que se ha enrevesado más en el plano político en los últimos meses, tras el acuerdo adoptado por las Cortes catalanas en contra de la devolución de estas obras de arte. Gustavo Alcalde, aunque reconoció que la Justicia vaticana actúa con tiempos distintos de los que usamos los políticos afirmó que esas movilizaciones deberían producirse si la sentencia sigue sin ejecutarse, aunque matizó que ojalá no se dé lugar Chico tímido y retraído, su personalidad se vio fuertemente marcada por el fallecimiento de su padre En los primeros 70 grabó un par de álbumes con la ayuda de su viejo amigo y sustituto en Pink Floyd David Gilmour Desafortunadamente, el abuso de las drogas sintéticas, que en buena medida habían contribuido a desarrollar la creatividad de Burrett, hicieron rápidamente mella en su salud mental, que fue deteriorándose progresivamente. Así, en plena ascensión de Pink Floyd, las debilidades de su todavía líder empezaron a hacerse penosamente patentes tanto en sus actuaciones en directo como, especialmente, en sus comparecencias ante los medios de comunicación, protagonizando más de un patético episodio. La situación se hizo insostenible, de modo que Roger Waters toma las riendas y expulsa a Barrett como miembro fijo de la banda, manteniéndole solamente como compositor. Esta decisión le hundió aún más, haciendo que se refugiara nuevamente en casa de su familia. En los primeros años setenta grabó un par de álbumes con la ayuda de su viejo amigo y sustituto en Pink Floyd David Gilmour, pero aunque recibió buenas críticas, apenas tuvieron repercusión.