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ABC MIÉRCOLES 12 7 2006 Madrid 49 Vicente Cuenca Albañil La camiseta sobra ya al mediodía Los hombres del andamio sufren como nadie las altas temperaturas. No por casualidad se dice aquello del moreno albañil. Vicente es un ecuato- riano de 36 años que se pasa el día trabajando con la radial a pleno sol. Las máquinas meten mucho calor, tienes que ingerir tres o cuatro litros de agua al día porque si no es imposible rendir. Claro, también sudas mucho y te tienes que escapar al baño con frecuencia. Y usar ropa muy cómoda, o casi mejor no usarla: a partir del mediodía el sol pega fuerte y te empieza ya a sobrar la camiseta J. Fernando Santifini Hombre anuncio Busco la sombra a toda costa Este peruano de 33 años trabaja siete horas cada día en el centro de Madrid, anunciando publicidad de una joyería. Currar en plena calle es muy duro. El calor agobia de lo lindo y no hay modo de combatirlo. Ya puedes beber mucha agua o usar ropa cómoda, pero el sofoco no se pasa. Yo me voy moviendo buscando siempre la sombra, al sol no se puede estar, te derrites. Además, en el centro, al calor se suma la polución del tráfico y las obras... Yo llevo dos días con un dolor de cabeza espantoso, que no me consigo quitar Constantino Govna Repartidor Más que el calor, aprieta la hipoteca que pago Muchos inmigrantes procedentes de las frías tierras del Este, lo pasan realmente mal con la llegada de la canícula. Trabajar con este calor es agotador. En días como hoy intento combatir las temperaturas con zumos, que me encantan. Puedo perfectamente llegar a beber dos litros. Bueno, y también hago ejercicios de mentalización: cuando ya no puedo más, me repito una y otra vez que más aprieta la hipoteca. Yo llego a casa después de ocho horas dando vueltas por Madrid y necesito una ducha bien fría para recuperarme. Caigo rendido en la cama Juancho Pérez Barrendero Procuro no beber mucho para no sudar demasiado Juancho es técnico de sonido, aunque ha dejado los platós de televisión para conducir un vehículo de la limpieza. Llevo aire acondicionado, cosa que otros coches no, por ese lado tengo mucha suerte, pero aún así los cuarenta grados se dejan notar. Ya lo creo. Y además, no suelo beber mucho, en contra de lo que todos los expertos aconsejan, porque odio el sudor. Y el olor, que estoy metido en un espacio muy reducido y... en fin. No le recomiendo a nadie trabajar en la calle, en verano pasas un calor horrible y en invierno te mueres de frío, no hay término medio