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ABC MIÉRCOLES 12 7 2006 Internacional 45 A semejanza del ex presidente norteamericano, el jefe del Estado de Israel se ha visto implicado esta semana en un escándalo de acoso sexual que ya ha llegado a manos del fiscal general. La pregunta ahora es: ¿mujeres agraviadas o chantaje ventajista? 3.700 euros por matar lesbianas y homosexuales J. C. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Una ciudad santa, Jerusalén. Una fecha, el 10 de agosto. Un acontecimiento, el Desfile Internacional del Orgullo Gay. Una recompensa, anónima, criminal: 3.700 euros (20.000 shekels) por matar, en esa ciudad, ese día, en ese desfile, a homosexuales y lesbianas. Así apareció ayer en octavillas sembradas por el barrio judío ultraortodoxo de Mea Shearim. Los panfletos no estaban firmados pero dejaban muy clara la recompensa y apostaban incluso por el método a utilizar en los propuestos asesinatos selectivos cócteles molotov, piedras, clavos... Se da la curiosa circunstancia de que el alcalde de Jerusalén, Uri Lupoliansky, es además miembro del Judaísmo Unificado de la Torá, el partido ultraortodoxo judío ashkenazí. Otro detalle significativo es que el desfile ha facilitado la unidad, muy poco frecuente, de las comunidades religiosas judía, musulmana y cristiana, que consideran una provocación este desfile por las calles de la ciudad tres veces santa. Hace un año, un judío ortodoxo hirió con una navaja a tres participantes en un desfile local gay. Y entonces no se había ofrecido recompensa alguna. Katsav, como Clinton sin ser Clinton JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Hasta hace sólo unos días era casi imposible encontrar una similitud entre el veterano y discreto Moshé Katsav, jefe del Estado de Israel, sin demasiadas atribuciones políticas- -todo hay que decirlo- -y Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos de América y, por lo tanto, del mundo, por mucho que Hillary fuera la que llevara en casa los pantalones. Desde hace sólo unos días, los medios de comunicación hebreos, sobre todo sus humoristas satíricos y sus caricaturistas, no hacen sino comparaciones, casi siempre odiosas, entre el otrora inquilino de la Casa Blanca y el actual residente en Beit Hanassi. Y es que, como Clinton en su día, otra vez a vueltas con las comparaciones odiosas, Moshé Katsav se ha visto ahora implicado en un escándalo sexual- -pueden ser ya dos, pues se ha sumado una segunda denunciante- -con ex secretarias y empleadas de la Oficina del presidente de Israel y del Ministerio de Transportes, cuando era su titular hace tres lustros desde las filas de su partido de toda la vida, el Likud. como ministro de Transportes. La mujer vejada entonces sería Sh. quien llegó a formar parte del círculo reducido del ministro, manteniendo con él una relación privilegiada que Katsav quiso, según la funcionaria, llevar al terreno sexual: Me pidió que le dejara tocar mis pechos, que le dejara darme un beso y un abrazo paternal y trató de meter la mano bajo mi falda y mi blusa Trató de humillarme Yo no acepté y entonces cambió su actitud hacia mí, trató de humillarme y me negó el pan y la sal explica Sh. que justifica su tardanza en denunciar los hechos porque entonces era una jovencita asustada Quede como quede a la postre este nuevo escándalo político- sexual, la primera consecuencia ya se presentó ayer en muchos de los diarios hebreos: distintas asociaciones de mujeres han exigido a los partidos políticos que cuando Katsav finalice su mandato en julio de 2007 presenten a candidatas para sucederle en Beit Hanassi. En este caso competirían con el ex Gran Rabino, Israel Meir Lau. Otro punto de sal en este culebrón que, a buen seguro, continuará por algún tiempo... Moshé Katsav REUTERS Denunciantes anónimas Las dos mujeres que han salido a la palestra de los periódicos, las emisoras de radio y los programas más o menos basura de las televisiones entre acusaciones de acoso sexual y respuestas de chantaje puro y duro, no responden todavía a nombres, sino a iniciales, aunque dicen estar dispuestas a quitarse la careta cuando toque prestar declaración, si es que toca antes o después, ante los jueces. La primera, la que levantó todo el escándalo, es precisamente la última que trabajó con el jefe del Estado. Responde a las iniciales O. R. tiene alrededor de 30 años de edad, es natural de Jerusalén, ciudad hasta ahora tres veces santa, y pidió una baja temporal de un año. Hasta ahí todos de acuerdo. Desde ahí, versiones enfrentadas, contradictorias, sorprendentes, misteriosas... O. R. asegura que mantuvo relaciones con Moshé Katsav, pero que luego dio marcha atrás. Fue entonces cuando el jefe del Estado de Israel rechazó una petición de cambio de puesto laboral a la denunciante, algo que niega con rotundidad la Oficina del presidente, que ha entrado sólo de puntillas en la polémica. Katsav, quien se ha refugiado ahora en su mujer Guila, con semblante más que serio en las últimas horas, acusa a O. R. de pretender chantajearle y ha dado cuenta de la situación al fiscal general del Estado, Menahem Mazuz, quien ha pedido pruebas al presidente sin obtener esa conversación telefónica que parece existir. El galimatías, más propio de un cule- brón de sobremesa que de un jefe de Estado, no acaba ahí. Ayer revelaba el diario Maariv otro caso pasado de supuesto acoso sexual por parte de Moshé Katsav, esta vez de cuando ejercía AFP Los niños palestinos, las víctimas colaterales inocentes RAFAH. Un grupo de niños palestinos contemplan a Khaled Wah- ba, durante su funeral en Gaza ayer (en la imagen) El bebé muerto estaba rodeado de flores y tenía la bandera de Estados Unidos junto a su cabeza, con la palabra asesinos inscrita y un misil en miniatura sobre ella. Khaled murió debido a las heridas causadas por un misil israelí que erró su blanco en la ciudad de Rafah, en el sureste de la Franja de Gaza, y acertó en la casa donde estaban el bebé, su madre y su tío, que también resultaron heridos. Otras diez personas más fueron afectadas por el cohete... Las últimas víctimas en el sempiterno conflicto palestino- israelí.