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96 MARTES 11 7 2006 ABC Gente El arrepentimiento de Tiziano Ferro. El cantante italiano, que quiere dar marcha atrás por haber llamado a las mexicanas feas y bigotudas sabrá si éstas lo han perdonado o no cuando visite pronto el país azteca. Su regreso a México para promocionar su tercer disco se producirá cuando se calmen los ánimos. Einstein: Emc 2 cerebro corazón La Universidad Hebrea de Jerusalén saca a la luz pública más de 1.400 cartas en las que se muestra el lado más humano del autor de la ecuación más famosa de la historia; sus esposas, hijos y amantes, pero también sus problemas económicos TEXTO: JUAN CIERCO CORRESPONSAL FOTOS: AP Y REUTERS rtas de amor sin cálculos matemáticos. Teorías apasionadas sobre mujeres desesperadas que le siguieron por medio mundo. Afecto femenino tan relativo como sus fórmulas; más cariño hacia unas, mayor inclinación por otras. No hace falta decir a estas alturas que Albert Einstein tuvo un cerebro privilegiado, quizás el mejor amueblado de todos los que pensaron, para bien o para mal, en el siglo XX. Pero a muchos de sus fieles seguidores, científicos o no, y a un buen puñado de sus biógrafos, siempre muy duros con el lado humano del padre de la teoría de la relatividad, les pueden sonar menos familiares las palpitaciones de un corazón que describieron como marchito bajo el peso del éxito. Pues sí, además de un cerebro capaz de definir la teoría de la relatividad y de presentar la ecuación más famosa de la historia (E mc 2) Einstein tenía un corazón grande y generoso, que se preocupó de su familia, de sus dos esposas (Mileva y Elsa) de sus dos hijos; que supo amar a más mujeres aquí y allí, a salto de conti- Ca nente. Así ha quedado revelado en las 1.400 cartas hechas públicas ayer por la Universidad Hebrea de Jerusalén, misivas que el físico judío escribió entre los años 1912 y 1955, fecha de su muerte en Estados Unidos. Cartas, muchas de ellas enviadas a su prima y segunda mujer, Elsa, que demuestran el lado oscuro pero a la vez humano del científico y explican, además de sus andanzas amorosas con hasta diez mujeres (Margarita, su amada espía rusa Estella; Ethel, 15 años más joven que él, a quien siguió hasta Londres en un Las misivas las escribió el físico judío entre 1912 y 1955, año de su muerte en EE. UU. Cartas de ida y vuelta en las que sus hijos reconocen el amor que su padre les mostró El físico y su segunda mujer, Elsa, con el entonces gobernador de California, James Rolph, en 1931 viaje por medio mundo que le hizo perder el control Toni; Betty; M. y L. sus problemas económicos relacionados con la Gran Depresión que le arruinó. Las cartas fueron entregadas a la Universidad por Margot, su hijastra, con la orden de que no vieran la luz pública hasta 20 años después de su muerte, algo que ocurriría el 8 de julio de 1986. Cartas que fueron de ida y vuelta, pues se incluyen respuestas de los hijos de Einstein (Hans Alberto y Eduardo) en las que reconocen el amor que su padre les mostró; cartas que no dicen nada de sus grandes éxitos científicos y que demuestran que la relatividad alcanza también a su descubridor: Muy pronto estaré harto de la teoría de la relatividad Palabras de sabio, de un hombre de reconocido cerebro, de recién descubierto corazón. Algunas de las cartas y fotografías que la Universidad Hebrea de Jerusalén presentó ayer en rueda de prensa