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ABC MARTES 11 7 2006 Internacional 31 Las dos potencias emergentes suman casi 2.300 millones de habitantes y son grandes consumidoras La economía puede conseguir lo que la política no logró: el fin de las tensiones y una alianza entre ambas el pasado jueves. En principio, la puesta en marcha de esta aduana será sólo para el comercio, puesto que los turistas extranjeros no tienen permitido acceder a la zona china por donde discurre la frontera, a 460 kilómetros de Lhasa y 550 de Calcuta. Desde junio hasta septiembre próximo, cuando será transitable este puerto de montaña antes de que la nieve obligue a cerrarlo en invierno, China podrá exportar 15 artículos, desde caballos, ovejas y cabras hasta electrodomésticos, lana y, cómo no, seda. Por su parte, la India venderá 29 productos, como cultivos agrícolas, licores, alfombras y, lo más importante para el dragón rojo el hierro. con el que puede alimentar la necesidad de materias primas que demanda su crecimiento económico. Pekín y Nueva Delhi confían en que la apertura de la aduana incremente sus lazos comerciales, que crecieron un 35 por ciento anual el último lustro y ascendieron a 14.901 millones de euros en 2005. Para este ejercicio, rozarán los 18.000 millones de euros. Representantes militares de China e India retiran la valla de alambre en el paso fronterizo de Nathu La AFP El paso de Nathu La, enclavado en el Tíbet y cerrado desde la guerra que libraron ambos países en 1962 por unas disputas territoriales aún no resueltas, será clave para incrementar los lazos comerciales entre las dos mayores potencias demográficas del mundo China y la India reabren su paso fronterizo de la Ruta de la Seda PABLO M. DÍEZ. ENVIADO ESPECIAL LHASA (TÍBET) Uno de los ramales más antiguos de la Ruta de la Seda, entre los siglos I y II de nuestra era, era el que unía China y la India a través del paso de Nathu La, en las cumbres tibetanas del Himalaya. Desde entonces, no sólo han transcurrido dos milenios, sino también una guerra que provocó el cierre de fronteras entre ambos países en 1962. El 20 de octubre de ese año, el Ejército de Liberación Popular atacó a las tropas hindúes para solucionar las disputas territoriales entre las dos naciones. El régimen comunista reclamaba la zona de Aksai Chin, al noreste de Cachemira, y el Estado de Arunachal Pradesh, al este de Bhután y con una mayoritaria población budista. Tras un mes de enfrentamientos y un millar de bajas entre los dos bandos, Pekín declaró el alto el fuego el 21 de noviembre. Pero el armisticio no zanjó la controversia sobre sus demarcaciones nacionales, que suman 3.500 kilómetros y continúan discutiéndose aún hoy. Así, la India acusa a China de arrebatarle 38.000 kilómetros cuadrados del Estado de Sikkim, mientras que el régimen comunista ansía la soberanía sobre Arunachal Pradesh. puesto fronterizo de Nathu La, situado a 4.545 metros de altura sobre el nivel del mar entre la ciudad tibetana de Yadong y Gangtok, capital del Estado hindú de Sikkim. Para ello, ha sido necesario que Pekín renuncie a sus pretensiones sobre dicha región, que la India se anexionó en 1975, y que Nueva Delhi asuma la soberanía china sobre el Tíbet pese a seguir dando asilo al Dalai Lama. Curiosamente, la apertura de la frontera de Nathu La, por donde éste huyó en 1959, coincidió con su 71 cumpleaños Tres puestos existentes La mayor parte de dichas transacciones se efectúan a través del transporte marítimo, por lo que los intercambios en los tres puestos fronterizos ya existentes apenas ascienden a 78 millones de euros. Una cifra que las autoridades esperan multiplicar, sólo en el paso de Nathu La, hasta los 2.341 millones de euros en 2015, gracias a la mejora de las carreteras y a la prolongación hasta Yadong del recientemente inaugurado tren que comunica Lhasa con varias ciudades chinas. El ascenso de China y la India, dos grandes potencias emergentes que se están convirtiendo en los mayores consumidores de recursos del planeta, ha contribuido, paradójicamente, a limar las asperezas entre ambos y a avanzar hacia un mayor clima de entendimiento. Así, en lugar de competir por las materias primas que tanto necesitan, y cada vez en mayor cantidad, Pekín y Nueva Delhi suscribieron en enero pasado un acuerdo de cooperación para pujar conjuntamente por nuevos yacimientos de hidrocarburos, especialmente de petróleo. Nuestra rivalidad sólo beneficia a terceros justificó el ministro de Petróleo y Gas Natural hindú, Mani Shankar Aiyar. La economía puede lograr lo que no consiguió la política: el fin de las tensiones políticas y la alianza entre China y la India. Lo cual no es poco teniendo en cuenta que ambos países son potencias nucleares. Pretensiones territoriales Cuarenta y cuatro años después de aquella guerra y doce desde el inicio de las negociaciones, las dos naciones más populosas del planeta, que suman casi 2.300 millones de habitantes, acaban de dar un paso de gigante en la solución de tan larga disputa al abrir el