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ABC MARTES 11 7 2006 Nacional CORRUPCIÓN EN MARBELLA OPERACIÓN BALLENA BLANCA 17 Una comisión rogatoria gala, el punto de partida J. M. C. P. M. MÁLAGA. La operación Ballena Blanca comenzó en septiembre de 2003 cuando Francia envió una comisión rogatoria a la Policía para indagar sobre las actividades de un súbdito suyo, Sophiane Hambli, un narcotraficante con numerosos antecedentes y condenas en Francia. A partir de este individuo, los investigadores llegaron hasta el bufete del chileno Fernando del Valle, del que era cliente, y descubrieron una galería de personajes, miembros de organizaciones delictivas de varios países europeos. Mediante vigilancias, seguimientos y escuchas y con la colaboración de Interpol y Europol, los agentes lograron identificar a muchos de los sospechosos. Averiguaron que varios de ellos tenían antecedentes delictivos graves en sus países de origen y más tarde determinaron que eran clientes asiduos del despacho del abogado. La Policía obtuvo una clara vinculación entre la denuncia internacional por tráfico ilegal de drogas y el blanqueo de capitales en el despacho de Del Valle, a través de la sociedad Silverkey Properties, que efectuó supuestamente la compra de un bien con fondos, presuntamente relacionados con el tráfico internacional de drogas, por más de un millón de francos. Según Hacienda, la única operación que se realizó fue un tráfico de divisas por más de 200.000 euros. Sin embargo, la Policía francesa cree que los fondos tenían un origen delictivo y que Mabrouk Ben Rondhanr Chebicheb- -relacionado con inversiones inmobiliarias en España- -blanqueaba el dinero a través de su familia. Otras empresas mercantiles en las que aparece Chebicheb junto a Fernando del Valle son Garden Gates Inversiones S. L. Damonela Corporación y Ansaf Pro S. L. La Policía realizó durante meses un minucioso trabajo de seguimiento de las actividades de los implicados, entre ellos, muy especialmente, de aquellos relacionados con la mafia rusa. Así hubo noticias de ciertas complicidades políticas, según algunas diligencias En el bar de al lado TEXTO: J. M. C. P. M. MÁLAGA. En la segunda mitad de 2004, los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Comisaría Provincial de Málaga, encargada del caso Ballena Blanca y la autoridad judicial que coordinaba su labor vieron recompensados buena parte de sus esfuerzos al averiguar qué estaba tramando la organización luego desmantelada. Con sus seguimientos y vigilancias, y también con interminables horas de trabajo, los agentes accedieron a información sensible que demostraba, por una parte, el alto nivel organizativo de la red objetivo de sus pesquisas y, por otra, que una vez más la mano de políticos corruptos podía estar detrás de buena parte de aquellos manejos. La escena de la que tuvieron noticia los agentes se vivió en un bar de la Costa del Sol, ya cerca de la autovía y con unas magníficas vistas al mar. Los individuos investigados, criminales con un amplio historial y pertenecientes a la mafia rusa, hablaban sobre ciertas ventajas que pudieron obtener para la recalificación de terrenos, e incluso de que habían podido manipular en primera instancia un juicio para lograr un resultado favorable a sus intereses. Forzar voluntades La operación, en lo que a ellos concernía, era de 2,4 millones de euros, pero ante los temores que planteaba uno de los interlocutores, se pronunció una frase del estilo de que la finca de la que se hablaba era propiedad de un concejal que está en el bar de al lado Cuando la conocieron, esa frase sorprendió a los agentes y a la autoridad judicial, ya que demostraba que la mafia estaba introducida en la Costa del Sol con una fuerza difícil de imaginar hasta entonces. No hay que olvidar que si algo define al crimen Lujoso chalé de Marbella donde vivía Roman Frumson, asesinado en 1998 organizado a gran escala es su capacidad de forzar voluntades, ya sean políticas o jurídicas. Lo que se desprendía de aquella escena era una prueba palpable de que eso se estaba produciendo en nuestro país. Al tirar del hilo del ovillo, los agentes volvieron a encontrarse con la relación de estos individuos con el abogado Fernando Del Valle, cuyo bufete se encuentra en el centro de la trama, EFE hasta el punto, según fuentes de toda solvencia, de que el letrado era conocedor claro y directo de las actividades delictivas de sus clientes. Incluso, en uno de los seguimientos a Del Valle se pone de manifiesto su preocupación por el hecho de que uno de sus clientes tiene un amplio historial delictivo, en el que, según precisa el propio letrado, se incluyen disparos en un país de Centroeuropa.