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94 Deportes LUNES 10 7 2006 ABC MUNDIAL 2006 LA ÚLTIMA TARDE DE ZIDANE ASÍ JUGÓ ITALIA LA FINAL BUFFON: bien. No tuvo mucho trabajo, pero estuvo excelente, como casi siempre. Dos grandes paradas, una a remate de Henry y otra a un cabezazo de Zidane en la prórroga. Además, un par de balones bombeados, que se quitó de encima con solvencia. Los penaltis, imparables. ZAMBROTTA: bien. Bonito su duelo con Malouda, que le hizo sufrir bastante en defensa y, además, no le permitió proyectarse tanto en ataque como a él le gusta. Menos ofensivo que nunca. CANNAVARO: muy bien. Otro curso defensivo. Anticipación, velocidad, colocación, corte, intuición... Celebró su partido 100 con otra gran actuación. ¡Qué se lo pregunten a Henry! MATERAZZI: notable. Como no pegó patadas, dominó el juego aéreo en las dos áreas y marcó un gran gol. Hay que reconocerle su completo partido. GROSSO: bien. Hasta que se le acabó la gasolina fue un puñal por su banda. Sabe lo que se hace con el balón en los pies y es profundo. Defiende bien su banda para la envergadura que tiene. Marcó el penalti decisivo. Aquí empezó todo AFP Osado lanzamiento AP En Le Castellene, un suburbio de Marsella, Zidane (cuarto por la izquierda) empezó a jugar al fútbol. La foto es de 1980 Sólo un loco o un genio es capaz de lanzar un penalti en una final de la Copa del Mundo como el que anoche lanzó Zizou Una joya y un feísimo borrón JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Zidane jugó su último partido. Y lo hizo dejando un amargo sabor de boca. Ni siquiera la perla de un penalti exquisitamente lanzado Zinedine Zidane colgó las botas con un claroscuro. Dejó una perla excelente pero echó un borrón lamentable con una estúpida agresión que dejó a su equipo con diez. Un detalle de gran calidad y el mal pronto de siempre que le echa a los leones. El caso es que empezó el partido dejando en el paladar una de esas delicatessen a las que nos tiene acostumbrados. Minuto siete, penalti a favor de Francia y el tipo tuvo el cuajo suficiente (hace falta redaños para hacerlo en la final de un Mundial) para tirarlo a lo Panenka. Buffon a un lado, y la comba suave que se estrelló en el larguero y botó dentro, por centímetros, pero dentro. Grandioso penalti. El corazón galo casi se sale de su caja ante el suspense que el marsellés dio a la pena máxima. El gol colocó a Zidane como cuarto máximo goleador de la historia de Francia, con 31 goles en 108 selecciones. Delante de él están Platini (41 tantos en 72 selecciones) Henry (36- 85) y Trezeguet (32- 64) Además, también se convertía en el cuarto jugador en marcar en dos finales distintas. Los otros tres fueron dos brasileños y un alemán: Vava, Pelé y Breitner. Fue hacerlo y el genio se retiró a su lámpara, pues ya pocas veces se le vio. Agobiado por los italianos, nunca pudo imponer su ritmo lento. Le llegaba Gattuso rechinando con los dientes y metiendo piernas como si fuera una batidora. Además le venía por detrás Camoranesi, que es como Gattuso pero con coleta y exhibiendo pinturas de guerra. Por si se iba de ambos, enseguida llegaba Cannavaro para estar atento a la salida del regate del francés. Para la segunda parte, sólo destellos, muy pequeños, del marsellés. Un regate sin moverse, sólo parando el balón, ante Gattuso, que pasó de largo como un miura, y luego un delante- atrás que dejó al italiano con el molde pues- pudo borrar la expulsión por su enésima agresión y, peor aún, la falta de respeto que tuvo con todos al no salir a recoger la medalla Y de repente el drama: el clásico cruce de cables del marsellés con un cabezazo en el pecho a Materazzi (probablemente le dijo algo muy feo, lo que no es excusa) que le costó la tarjeta roja. Un triste y patético final de carrera, el borrón de siempre, menos excusable en un jugador con su veteranía. Mala fue la expulsión, pero peor fue lo que hizo después: no recoger la medalla de subcampeón ni dirigir a los suyos en la derrota. Se quedó en el vestuario y ni salió, demostrando un mal perder y un poco estilo que fue más allá del pronto, mal pronto, que le caracteriza y que le ha valido más de un disguto en su carrera. Fue un feo detalle y una falta de respeto para sus compañeros, para la Federación Francesa, para su técnico y para todos los aficionados. Tuvo que ser Barthez el que encabezara a los franceses para recoger el premio de consolación, mientras que el marsellés rumiaba en el vestuario su lamentable despedida del fútbol. GATTUSO: bien. Trabajo, trabajo y trabajo. Siempre que le pillaba cerca se pegaba a Zidane, más que para marcarle, para taparle y que sus compañeros no pudieran jugar con él. PIRLO: bien. Abusó a veces de individualista. Tiene un guante en su derecha. Cuando entró De Rossi adelantó su posición para jugar donde Totti. PERROTTA: regular. Corrió mucho, pero participó poco del juego. Menos profundo que en otros partidos. CAMORANESI: regular. Poco activo, se pegó primero a la derecha; luego, a la izquierda, pero apenas tuvo el balón. TOTTI: mal. Tan apagado como en anteriores encuentros hasta que fue sustituido. No ha encontrado la forma y ni siquiera sacó algún detalle de su evidente calidad. TONI: bien. Se pega con todos, presiona, choca, pero remata poco y sin suerte. Un cabezazo al larguero y otro dentro, que le anuló el árbitro. DE ROSSI: regular. No aportó casi nada. Se colocó sin más por delante de los centrales. IAQUINTA: regular. Entró cuando me nos atacó su equipo. Se pegó a la derecha. DEL PIERO: regular. Inadvertido, apenas intervino en el juego. to. Pero nada más, poca cosa para lo que se esperaba de él. En Le Castellane (el barrio marginal de Marsella donde se crió) y donde el Ayuntamiento no tuvo el detalle de poner una pantalla gigante, torcieron el gesto cuando en el meridiano de la segunda parte Cannavaro se le fue encima con todo para tumbarle. El galo pidió el cambio porque se le había salido el hombro (ya lastimado hace tiempo) Una falsa alarma, aún quedaban minutos para apurar sus últimas gotas. Con el brazo a lo Beckenbauer, pegado al cuerpo, Zidane salió para seguir aportando lo que podía: serenidad, apertura a las bandas para desahogar y detallitos en los controles del balón. Lamentable despedida Lo curioso del caso es que un nuevo chispazo suyo casi decanta la final. Cabeceó un centro desde la derecha y Buffon tuvo que sacar lo mejor de sí mismo para evitar la tragedia azurra. Doménech denuncia que Zidane fue expulsado por el vídeo del cuarto árbitro E. O. BERLÍN. El seleccionador francés Raymond Doménech denunció en la conferencia de Prensa que el árbitro expulsó a Zidane a raíz de las imágenes del vídeo, observadas por el cuarto y el quinto árbitro. Se acaba de instaurar el arbitraje por vídeo ya que ha sido el cuarto colegiado quien fue a decírselo a Elizondo. El asistente no vio nada. Es una nueva regla la que se ha puesto en marcha. ¡Viva el vídeo en el fútbol! señaló con ironía. La FIFA se opone a la utilización del vídeo en el arbitraje, por lo que, de confirmarse que el español Medina Cantalejo, cuarto árbitro de la final, informó a Elizondo de la acción de Zidane tras ver la jugada repetida, supondría un error técnico importante, ya que se habría rearbitrado una acción del partido sobre la marcha. No obstante, Medina Cantalejo afirmó que la jugada la vio con sus propios ojos y no a través del monitor. La de ayer fue la décimo segunda tarjeta roja de Zidane en su carrera: tres con el Burdeos, cinco con el Juventus, dos con el Madrid y ésta es la segunda con su selección.