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ABC LUNES 10 7 2006 Cultura 65 MÚSICA POPULAR Los veranos de la Villa Concierto de Khaled. Lugar: Cuartel del Conde Duque. Madrid. Fecha: 6 de julio LIBERANDO LOS INSTINTOS LUIS MARTÍN N La compañía de danza Antonio Gades, durante un ensayo de Carmen EFE DANZA Carmen Argumento, coreografía e iluminación: Antonio Gades y Carlos Saura. Escenografía: Antonio Saura. Música: Gades, Solera, Bizet, Penella, Ortega Heredia, Lorca. Intérpretes: Stella Arauzo, Adrián Galia, Antonio Hidalgo, Joaquín Mulero. Compañía Antonio Gades. Lugar: Matadero Madrid. Fecha: 8- 07- 06 gre Fuego y Suite flamenca la excepcional e imperecedera herencia artística de Antonio Gades, cuya figura se agranda con el paso del tiempo. Carmen es una de las obras maestras de Gades. Creada tras la película que firmó junto a Carlos Saura, también está la mano del cineasta aragonés en este montaje teatral, que después de más de veinte años conserva intactos su frescura, su dramatismo, UNA HERENCIA IMBORRABLE JULIO BRAVO D entro de unos días se cumplirán dos años de la muerte de Antonio Gades, una de las figuras imprescindibles de la historia de la danza española. El artista- -a él no le gustaba esa palabra, pero no hay ninguna que le defina mejor- -quiso, antes de morir, dejar sentadas las bases de una fundación que mantuviera viva su obra y que fuera al mismo tiempo una institución dinamizadora de la danza española. La columna vertebral de esa fundación, que dirigen ahora su hija María Esteve y su viuda, Eugenia Eiriz, es la compañía, que dio sus primeros pasos hace un año y que ahora se ha puesto de largo en Madrid, en el reconvertido Matadero, dentro de los Veranos de la Villa. La nueva Compañía Antonio Gades, en la que están muchos de los bailarines, cantaores, guitarristas y técnicos que acompañaron al coreógrafo y bailarín en las anteriores etapas del conjunto, ha puesto en pie Carmen y tiene ya a punto o en vereda para su reposición Fuenteovejuna Bodas de san- Gades maneja la historia de la cigarrera sevillana con una inteligencia extraordinaria su sencillez... su calidad. Gades maneja la historia de la cigarrera sevillana- -parte de la novela de Merimée, aunque emplea fragmentos de la ópera- -con una inteligencia extraordinaria. La despoja de cualquier adorno y la lleva a su terreno con su maestría habitual. Todo se desarrolla en el seno de una compañía flamenca; bailan los cantaores y cantan los bailarines. Todos son al tiempo testigos y protagonistas activos de la historia que acabará en tragedia. Stella Arauzo, que se vistió el personaje de Carmen hace casi veinte años, lo domina y lo dota de seducción y maestría; y Adrián Galia, un más que excelente bailarín, empieza ya a quitarse el corsé y a mostrar su personalidad en el por tantos motivos comprometido Don José. El suizo Philippe Bach gana el I Concurso Jesús López Cobos para Jóvenes Directores de Ópera ABC MADRID. El suizo Philippe Bach resultó el sábado por la noche el ganador del I Concurso Internacional Jesús López Cobos para Jóvenes Directores de Ópera, dotado con 12.000 euros, aportados por el propio López Cobos, director musical del coliseo madrileño, y un contrato por dos temporadas como director asistente del Teatro Real. Philippe Bach se impuso a los otros dos finalistas, el japonés Ryuichiro Sonoda y el coreano Seungup Yoon. Los tres jóvenes maestros tuvieron que dirigir el cuarto acto de La Bohéme de Puccini, al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid (titular del Teatro Real) El jurado, compuesto por los solistas de esta formación musical y por los cantantes que han intervenido en la representación, decidió el ganador. En esta primera convocatoria, que se ha desarrollado en tres fases, se inscribieron 93 participantes, todos ellos menores de 34 años y de los que fueron previamente seleccionados 50. De éstos, 39 han participado en las pruebas, que han consistido en dirigir fragmentos de óperas de Mozart, Rossini y Puccini, informa Efe. o es otra manera más de adornar la música árabe. El raï argelino es una voz urbana surgida en los rincones de Orán cuando el personal comenzó a cansarse de los patronos franceses y descubrió pasiones urgentes que nacían en la vida de los márgenes. Es un grito envalentonado por el frenesí de vivir, un canto que se dice reiterando sílabas hasta asentar las palabras, una expresión que se baila como se siente. Hay algo en su ademán que le aproxima al pop, a la rumba, al rock. Y eso es lo que el productor Rachid Baba Ahmed descubrió con Cheb Khaled cuando ambos decidieron utilizar en los 80 instrumentos eléctricos en la grabación de sus discos. De entonces acá, los espectáculos de Khaled han adquirido una importancia de la que da fe sobradamente la apretada agenda de sus giras. Y, también, el numeroso público que acude a sus convocatorias. Sus conciertos tienen todos los ingredientes de una banda de pueblo en fiestas, un detalle que hace todavía más inexplicable la ira de los sectores radicales del Islam. Exhuberancia sonora, pulso cómplice en la clientela nacida al costadillo de la emigración y la energía formidable de quien parece tener la única intención de levantar el piso de los lugares donde actúa. Colabora en el empeño un repertorio extraído de los últimos discos publicados por el cantante, trabajos todos de los que es difícil tener constancia por estar publicados en una de esas multinacionales que no se preocupan en difundir los productos de su catálogo. Estas canciones tienen la mirada puesta en varios territorios estéticos: pop- raï, mezclilla aflamencada y salsa caribeña, pero en ningún momento pierden el referente beduino de origen, que es también el de destino. En la sección de metales hay un trompetista que apunta maneras y en la rítmica un guitarrista que dejó buen sabor de boca en uno de sus lances. Y mucha generosidad y entrega en el resto de componentes de una banda que contabilizaba un total de diez componentes. Cantar en Argelia puede ser, a veces, morir; cuanto menos vivir en la permanente amenaza con la que las fuerzas islámicas de salvación tienen sometida a buena parte de la ciudadanía. Escuchar, por contra, a Khaled ahora equivale a vivir en una permanente liberación de instintos.