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ABC LUNES 10 7 2006 Madrid 53 Un reciente estudio basado en 1.832 encuestas en la región revela que las mujeres siguen llevando el peso de las tareas domésticas, cuyo valor asciende a 55.500 millones de euros Ama de casa, un trabajo a fondo perdido TEXTO: CRISTINA ALONSO FOTO: MANUEL MIRÓ MADRID. ¿Cuánto vale fregar los platos o hacer la colada? ¿Y coser un dobladillo? ¿Cuánto costaría sustituir la dedicación de una persona que ejerce un trabajo doméstico por otra persona que hace lo mismo en el mercado cobrando por ello? Esta es una de las cuestiones que aborda el estudio La Cuenta Satélite del Trabajo no remunerado en la Comunidad de Madrid publicado por la Dirección General de la Mujer y presentado esta semana en los cursos de verano de la Universidad Menéndez Pelayo de Santander por el consejero de Empleo y Mujer, Juan José Güemes. Si a todas las personas que realizan actividades no remuneradas- -proporcionar nutrición, alojamiento, vestido, cuidado y el trabajo voluntario y ayuda informal- -se les asignara un sueldo según los precios del mercado, la renta de la Comunidad de Madrid se incrementaría en 55.500 millones de euros. En este caso, las mujeres saldrían ganando, ya que estas actividades por las que no se cobra aún las siguen realizando tres mujeres por cada hombre (73,4 por ciento frente al 26,61) Los hogares, fábricas de servicios Así, las mujeres madrileñas se repartirían 40.700 millones de euros, cantidad que desciende hasta 14.800 millones en el caso de los hombres. Estas cantidades representan más de la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad, exactamente un 54,7 por ciento. Todo cambia cuando se habla de cobrar por trabajar. De cada cien sueldos, las mujeres sólo reciben 39. Cada hogar es una pequeña empresa invisible que produce servicios. Una persona tiene, por ejemplo, dos opciones: comer en un restaurante o prepararse la comida en su cocina. Si opta por la segunda opción, realizará una actividad no remunerada que le llevará un tiempo por el que no fichará ni recibirá sueldo alguno. En total, los madrileños trabajan 6.000 millones de horas anuales en actividades relacionadas con el hogar, 15.000 si se tienen en cuenta las actividades secundarias. Si las amas de casa recibieran un sueldo, la renta de la Comunidad se incrementaría en 55.500 millones de euros lo e incorporarlo a las contabilidades nacionales se explica en el estudio, que ha seguido la metodología recomendada por la agencia estadística de la Unión Europea, Eurostat. Hartas de verse obligadas a servir a sus familias y decididas a disfrutar de un desarrollo profesional pleno, muchas mujeres decidieron rebelarse hace unos años. Las españolas han iniciado una revolución a la que no han puesto nombre, pero el punto de partida ha sido renunciar a tener hijos explica María Ángeles Durán, catedrática de sociología que ha dirigido el estudio, elaborado por un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Por ello, en los últimos 11 años, las mujeres activas en la Comunidad han aumentado un 50,7 por ciento, frente a un 12,3 los hombres. Hay quien asegura que todo tiene un precio. El tiempo, al menos, sí lo tiene y es, además, un excelente medio para plasmar las desigualdades sociales. ¿Por qué unos tienen que nacer con el tiempo expropiado y otros con el tiempo exento? se pregunta María Ángeles Durán. Los exentos serían aquéllos que están tan ocupados que no pueden- -o no quieren- -ofrecer nada de su día a día a los que no pueden pagar por una serie de servicios que les son necesarios, como los niños, ancianos o discapacitados. Los exentos deberían ser una especie a extinguir añade Durán, quien asegura que muchas mujeres ya La inversión del tiempo Trabajo no remunerado: lo realizan el 73,4 de las mujeres y sólo un 26,6 de los hombres Trabajo remunerado: Un 61 los hombres, el 39 las mujeres La renta regional se incrementaría en 55.500 millones de euros si se percibiera un sueldo por el trabajo no remunerado, el 55 del PIB de la Comunidad 6.000 millones de euros al año dedican los madrileños a actividades no remuneradas, 15.000 si se incluyeran las actividades secundarias 3,21 horas dedican los hombres de 30- 40 años a las actividades no remuneradas, tiempo que asciende hasta 7,13 horas en el caso de las mujeres En los últimos 11 años, las mujeres activas en Madrid han aumentado un 50,7 por ciento, frente al 12,3 de los hombres nacen con su tiempo expropiado. La incidencia del estado civil sobre el trabajo no remunerado es muy intensa. El 69 por ciento de los varones solteros- -frente al 84 por ciento de las mujeres solteras- -le dedica algo de tiempo. Todo tiene un precio Suele darse una paradoja injusta: valorar más alto a precio de mercado el tiempo, por ejemplo, de una niñera- -que habitualmente sólo se ocupa de atender a los niños o de permanecer en el hogar mientras duermen- -que el de un ama de casa, que de forma simultánea cocina, ordena armarios o plancha la ropa. La valoración económica del trabajo no remunerado es fundamental para modificar la percepción social de su importancia y alcanzar la equidad en su reparto, lo que pone en evidencia la necesidad de cuantificar- ¿Soltero o casado? Los varones casados no aumentan apenas la frecuencia de actividades respecto a los solteros- -70 por ciento- -aunque sí aumentan la cantidad de tiempo- -2,87 horas en lugar de 1,89- El 95 por ciento de las casadas dedicó algo de tiempo el último día laborable, y las que lo hicieron- -prácticamente la totalidad- -le dedicaron un promedio de 6,38 horas. El objetivo fundamental del estudio publicado por la Dirección General de la Mujer, que dirige Patricia Flores, ha sido visibilizar el trabajo no remunerado, que es desempeñado en su mayor parte por mujeres. La valoración económica del trabajo no remunerado es fundamental para modificar la percepción social de su importancia y alcanzar la equidad en su reparto, lo que pone en evidencia la necesidad de cuantificarlo e incorporarlo a las contabilidades nacionales Los hombres, con una esperanza de vida superior a los 75 años, 82 en el caso de las mujeres, la población requiere cada vez más atención sociosanitaria. Las ayudas a adultos reflejan una actividad imprecisa que no es igual al resto de las tareas domésticas como cocinar, comprar, limpiar, etc. Y se corresponde a grandes rasgos con la atención a enfermos, discapacitados y personas mayores que requieren ayuda para diversas actividades. La dedicación de los jóvenes es escasa, y la de las mujeres sube considerablemente a partir de los cuarenta años, tanto en frecuencia como en cantidad de tiempo dedicado. Durán cree que el incorporar la redistribución del trabajo no remunerado debería ocupar una parte muy importante de la agenda política.