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38 Internacional LUNES 10 7 2006 ABC Las negociaciones a distintas bandas no han producido resultado alguno. Ninguno que devuelva a Guilad La familia recuerda que Israel ya ha negociado con organizaciones terroristas en el pasado el canje de prisioneros que tanto monta monta tanto entre el dolor y la desesperación, han hablado muy poco, pero muy claro. Lo podrían haber dicho más alto pero no lo habrían dejado más diáfano. Una lucha discreta Lo han hecho en público, en contadas declaraciones a los medios de comunicación apostados a la puerta de su casa; lo han hecho por escrito, en una carta dirigida a los secuestradores de su hijo; lo han hecho a través de las ondas, cuando recordaron que el Estado de Israel ya había negociado con organizaciones terroristas en el pasado el canje de prisioneros o de cadáveres; lo han hecho por teléfono, con las autoridades militares y políticas, la última, Ehud Olmert, el sábado por la noche, cuando el primer ministro israelí informó a Noam de los últimos detalles de las negociaciones, que no existen de manera oficial pero se desarrollan bajo la mesa egipcia. Olmert, tan amante del fútbol como Guilad, de nacionalidad francesa, como su padre, además de la israelí, deseó suerte a la selección gala en la final del Mundial de Alemania, no sin antes dejar claro a Noam Shalit que, tal y como están las cosas, no parece posible una operación de rescate al estilo de James Bond. Lo repitió en la mañana de ayer durante la reunión semanal de su Consejo de Ministros. Quizás Guilad, en la solitaria penumbra de su cautiverio, haya podido ver el partido final del Mundial de fútbol. A buen seguro habría preferido una película de James Bond, que siempre tienen final feliz. Los padres de Guilad, Noam (derecha) y Aviva (izquierda) a la entrada de su casa en la ciudad norteña de Mitzpe Hila REUTERS Guilad lleva dos semanas secuestrado. Sus padres llevan quince días sin su hijo. Los Shalit, Noam y Aviva, han dado un auténtico ejemplo de entereza. Pero el dolor y el sufrimiento, a diferencia de la esperanza, tienen un límite Un James Bond para Guilad JUAN CIERCO. CORRESPONSAL MITZPE HILA (ISRAEL) Casi nada ha cambiado en esta coqueta casa del norte de Israel en las dos últimas semanas. Entonces, horas después de conocerse el secuestro de Guilad Shalit, su familia se encerraba en la vivienda, protegida por el Ejército y la Policía, rodeada de periodistas, la mayoría locales; con las persianas bajadas; hundida aunque aferrada a la esperanza como único y último clavo ardiendo. Ayer, dos semanas después, el panorama en Mitzpe Hila, muy cerca de la frontera con el Líbano, no había cambiado en exceso. La Policía seguía en el mismo sitio, como los soldados del Ejército; los periodistas hacían todavía guardia, sólo los locales; la esperanza ondeaba al mismo ritmo que la bandera israelí izada en el tejado rojo de la vivienda... y las persianas estaban subidas. unas más veladas que otras. El castigo colectivo a la población de la Franja no ha hundido a los ya de por sí sumergidos ciudadanos palestinos que se declaran partidarios del secuestro de Guilad en un 77 por ciento; más aún, apuestan, en un 67, por capturar a más soldados israelíes para canjearlos por sus presos. Noam y Aviva, quien se deja ver mucho menos que su marido, saben que cada día que pase será más compleja la liberación de su hijo. Pero no pierden la esperanza, ni la entereza, ni la educación. Buenos días saluda el periodista al cabeza de una familia rota en mil pedazos mientras riega su cuidado jardín. Buenos días le contesta sin más comentario que uno un tanto forzado sobre el calor que hace y la sed que tienen sus plantas y sus flores, En estos quince días, Noam y Aviva, Aviva y Noam, y sus otro dos hijos, Olmert se niega a vestirse de meteorólogo y no ve el final a las Lluvias de verano J. CIERCO MITZPE HILA. El sol no deja de brillar en lo alto del cielo siempre nublado por estos pagos y las Lluvias de verano arrecian sobre Gaza. Tanto llueve, tanto ha llovido en los últimos 13 días, que la riada se ha llevado más de 70 muertos palestinos desde entonces, la mayoría milicianos armados que han hecho frente, en el norte y en el sur, en el este y en el oeste, a la ofensiva militar israelí. El primer ministro, Ehud Olmert, y su titular de Defensa, Amir Peretz, no se atreven a poner fecha de caduci- Una familia que sigue esperando Casi nada ha cambiado pero casi todo está peor que entonces. Ha pasado el tiempo y salvo las declaraciones interesadas de unos y otros no se sabe siquiera el verdadero estado de salud de Guilad Shalit. Por no saberse, aunque todo el mundo lo da por hecho, no se sabe a ciencia cierta que esté vivo. Las negociaciones a distintas bandas no han producido resultado alguno. Las operaciones militares y policiales en la Franja de Gaza y en Cisjordania han dejado, dejan, un reguero de muertos y detenidos, de amenazas, dad a la tempestad que muy probablemente no llevará a la calma. Ambos aseguran que las operaciones del Tsahal en la Franja, con mayor o menor intensidad, más dentro o no tanto del territorio palestino, proseguirán hasta que se logren los objetivos fijados: es decir, la liberación del soldado israelí secuestrado hace dos semanas, Guilad Shalit, y el final del lanzamiento de cohetes Qassam otra lluvia fina pero persistente, sin tantas inundaciones pero con un estado de alerta generalizado que ahoga lentamente a la ciudad de Sde- rot y desde hace poco también a Ashquelón. Las palabras de Olmert, de Peretz y de otros miembros del Ejecutivo, reunido ayer en Consejo de Ministros, dejan sin demasiado sentido la oferta realizada la víspera por el jefe del Gobierno palestino, Ismail Haniyeh, quien apostaba por un alto el fuego mutuo para aparcar la locura en doble fila. No habrá tregua hasta que se libere a Guilad espetó ayer Olmert, quien negó cualquier negociación con Hamás acerca del soldado. Otra cosa, pero de eso no habló el primer ministro hebreo, es lo que unos y otros hablen, con acento egipcio, entre bambalinas. Por ahora, las tormentas de fuego sobre la Franja no van a cesar y la situación no tiene visos de mejorar si Guilad no es devuelto a su familia.