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ABC LUNES 10 7 2006 Nacional 33 Sigue la búsqueda del copiloto y de los restos del aparato siniestrado b Miembros de la Comisión Nacional de Investigación de Accidentes Aéreos se han desplazado a Tenerife para esclarecer las causas de la tragedia ABC TENERIFE. Tras la identificación del quinto cadáver encontrado, el del piloto Joaquín Ortiz de Zárate, todos los medios disponibles se han movilizado para localizar al sexto ocupante del helicóptero siniestrado el sábado, el copiloto Antonio Ruiz Lacasa, y recuperar los restos de la aeronave. En el dispositivo de rastreo participan un helicóptero y un avión Fokker del Servicio Aéreo de Rescate, así como un helicóptero y una embarcación de Salvamento Marítimo. Estos medios se irán alternando a lo largo de todo el día de hoy para poder efectuar el repostaje de combustible, según fuentes del Centro Coordinador de Emergencias 112. Además, un equipo de buceadores de la Guardia Civil también está colaborando en la búsqueda. El delegado del Gobierno en Canarias, José Segura, aseguró ayer que aún no está en condiciones de evaluar por qué y cómo se produjo el accidente. Por eso han llegado a Tenerife miembros de la Comisión Nacional de Investigación de Accidentes Aéreos, a quienes compete esclarecer todo accidente, emergencia e incidente de este tipo. Después de visitar a los familiares de las víctimas del accidente en el Instituto Anatómico Forense, Segura también aprovechó para elogiar la eficacia de la policía judicial de la Guardia Civil, que ha sido la encargada de identificar a los cinco cadáveres que se han recuperado tras el siniestro. Restos del helicóptero que se estrelló frente a las costas de Tenerife REUTERS JOAQUÍN ORTIZ DE ZÁRATE Piloto de helicóptero fallecido en el accidente de Santa Cruz de Tenerife Era uno de los pilotos con más experiencia de España. Una institución que se había jugado su propia vida, como cuando se rompió el Mar Egeo Paradojas del destino, perdió la suya cuando no había peligro El héroe del Mar Egeo PABLO ALCALÁ El año en que cumplió los cuarenta su nombre quedó para siempre vinculado a esa palabra que tan poco le gustaba: héroe. Fue el 3 de diciembre de 1992, fecha en que un gran petrolero de doble casco sucumbía a los vientos de más de 100 kilómetros por hora y a la escasísima visibilidad del Atlántico gallego, para terminar encallando frente al coruñés faro de Hércules. Era el Aegean Sea, cuya traducción al castellano, Mar Egeo, trae a la memoria los hechos de la penúltima mañana en que las Rías Altas se tiñeron de luto oleoso. El estruendo de la explosión despertaba a los coruñeses a las ocho de la mañana, sólo unos minutos más tarde varios helicópteros sobrevolaban la columna de humo, de más de cincuenta metros que anunciaba una nueva catástrofe ecológica en Galicia. Al mando de uno de ellos estaba Joaquín Ortiz de Zárate. Su hazaña, que el sólo consideraba una obligación fue su empeño por salvar hasta el último superviviente del Mar Egeo. Incumplió bajo su responsabilidad todas las normas de la prudencia y mantuvo fijo el helicóptero a sólo unos metros del casco del petrolero en llamas. A pesar de que la columna de humo irrespirable iba ganando anchura y de que la última explosión, que pudiera no haberlo sido, todavía retumbaba en el noroeste español. Fue su más conocido trabajo. Pero Ortiz de Zárate, de cincuenta y seis años, era un mito, una auténtica ins- titución en Helicsa, empresa para la que prestaba servicios desde 1972. El olor intenso del crudo en llamas le acompañó durante toda su carrera. Ortiz de Zárate dedicó parte de su vida a la atención a las plataformas petrolíferas. Pero su nombre, en los últimos años, está ligado al rescate marítimo. Cinco años de carrera a los mandos del S 61 N, el mismo modelo de helicóptero con el que el sábado cayó al mismo océano que acostumbraba a sobrevolar. Juntos acumulaban decenas de rescates de embarcaciones extraviadas, de naufragios y de asistencia y localización de embarcaciones con inmigrantes. Acumulaba a sus espaldas 9.221 horas de vuelo, cifra mayor a la media de horas anuales realizadas entre los años 1993 y 1998 por todos los aparatos de la compañía a la que servía. Un maestro, una referencia que, generoso con sus colaboradores, seguro que no quisiera que se olvidara a quienes perecieron con él en este recuerdo Antonio Ruiz Lacasa y José Luis Reyes Villaseca, profesionales que seguían la estela de un piloto temerario y sin embargo seguro de su capacidad. El sábado, con lágrimas en los ojos, algunos de sus discípulos buscaban en el océano los restos del maestro resignados a no poder salvarle, como Joaquín Ortiz de Zárate hizo con tantos semejantes a lo largo de su vida. Paradojas del destino, perdió la vida cuando no había peligro. Traslado de los cuerpos Los restos mortales del comandante, Ortiz de Zárate, y del técnico de mantenimiento de la aeronave, Jorge Luis Reyes, se trasladarán a Gran Canaria, donde residían, mientras que los cuerpos de Álvaro Zapata, de 38 años; Marina González, de 35, y Tania Aída Martínez, de 26, serán trasladados a primera hora de hoy a Madrid, donde pasarán a disposición de sus respectivos familiares. Por otra parte, Helicsa, empresa propietaria del aparato siniestrado, un Sikorsky S- 61 N, ha desplazado a técnicos y directivos a Tenerife para colaborar con la investigación, y está en contacto continuo con el Ministerio de Medio Ambiente al que el aparato estaba adscrito en el marco del servicio de prevención de incendios. Según fuentes de la empresa, ésta tiene información fluida con todos los organismos implicados