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20 Primer viaje del Papa a España LUNES 10 7 2006 ABC Miles de familias pasaron la noche del sábado al domingo en vela junto al altar de Monteolivete para despedir a Benedicto XVI, el abuelo Ratzinger Las familias, de acampada libre TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTOS: IGNACIO GIL VALENCIA. Alberto abre y cierra la boca medio dormido mientras sus padres, Juan Alberto y Emi, tratan de darle el desayuno. Son las siete y media de la mañana del domingo, y desde la noche anterior, la Ciudad de las Artes y las Ciencias se ha convertido en un inmenso cámping en el que miles de familias pasaron la noche para acceder a un buen rincón desde el que ver de cerca a Benedicto XVI. No te creas que se nos ha hecho larga comenta Juan Alberto. Este joven matrimonio de Griñón llegó el viernes a Valencia con sus tres hijos- -Natalia, de siete años; Alberto, y el pequeño Francisco Javier- -y sus padres. Alberto, con parálisis cerebral, es un niño cariñoso y observador. Decidimos venir a ver al Papa en familia porque consideramos que nuestro deber como padres es enseñar a nuestros hijos lo que creemos y vivimos apunta Emi. Aunque los pequeños no son conscientes de la relevancia del encuentro con el Santo Padre, sí observan, sienten, y seguro que algo queda. Siempre recordarán que los locos de sus padres les llevaron a dormir en mitad de una ciudad en plena noche, con miles de desconocidos. Y que el ambiente era sano y agradable Debido a la enfermedad de Alberto, sus padres no decidieron hasta última hora su presencia en Valencia. Casualidad o no, a los pocos días recibieron una esperanzadora noticia: Alberto había sido incluido en un programa de terapia con delfines en el parque de Mundomar, en Alicante. Para él, será un premio. Para nosotros, pues chico, no lo sé. Yo lo veo como una cuestión de fe apunta el joven padre. Como Juan Alberto y Emi, miles de familias decidieron pasar la noche en los jardines del antiguo cauce del Turia para despedir como se merece a Benedicto XVI, a quien muchos ya han rebautizado cariñosamente como el abuelo Ratzinger Tras la vigilia del sábado, miles de jóvenes desplegaron sus esterillas y sacos de dormir, dispuestos a pasar la noche en vela para que la ausencia de Benedicto XVI no se hiciera tan pesada. Y para compartir música y café, bromas y oración. Tan lejos, tan cerca Muchos de ellos llegados desde todos los rincones del mundo. Otros, como Mar y Ramón, acamparon en la zona para sentir la presencia de tantas personas, compartir la alegría y escuchar de cerca al Santo Padre Porque Mar y Rubén viven en Valencia, a doscientos metros de aquí pero queríamos que nuestros dos hijos palparan desde dentro el ambiente en el que hemos crecido Rubén y Mar son asiduos de este tipo de encuentros, y saben que son importantes. Por lo que se dice y por lo que se vive. Y esta noche hemos vivido y compartido cosas con familias que no nos ven como bichos raros Cada historia de estas familias noctámbulas es única e irrepetible. Aunque todas ellas tienen un lugar común: la convicción de que la familia tradicional puede servir de ejemplo a una sociedad que, en demasiadas ocasiones, se pierde en lo inmediato y no mira a largo plazo. Los hijos son el futuro, no sólo de la Iglesia, sino de toda la Nuestro deber como padres es enseñar a nuestros hijos lo que creemos y vivimos apunta Emi Todas las historias tienen un lugar común: la familia tradicional puede ser ejemplo para la sociedad actual