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ABC LUNES 10 7 2006 Primer viaje del Papa a España 17 ¿LA FAMILIA? BIEN, GRACIAS VÍCTOR CORTIZO. Director del Departamento de Juventud de la Conferencia Episcopal a ha regresado, éramos muchos los que sí le esperábamos y nos sentimos felices por haber vivido en familia una experiencia inolvidable. A diferencia de lo que algunos cuentan, el Papa se ha encontrado con nosotros en un clima de alegría y de esperanza, con familias completas que representan a un país confiado en su futuro. El Papa ha tendido su mano a todos los hombres de buena voluntad, a todas las familias, y las ha invitado a sentirse comprometidas en la construcción de una nueva humanidad. En España y en el mundo. Familias para todos los gustos, procedentes de todos los rincones del mundo, con una abrumadora presencia de grupos procedentes de diócesis, parroquias y colegios, colectivos éstos que cada vez participan más en este tipo de eventos mostrando una gran vitalidad. También grupos de movimientos y asociaciones eclesiales que tanta riqueza le proporcionan a la Iglesia. En la Ciudad de las Artes y las Ciencias y sus alrededores nadie se ponía camisetas ofensivas, ni mostraba pancartas con rostros de personas que consideran hostiles, ni ofende innecesariamente. No tendría sentido, porque estábamos ante una de las mayores concentraciones de vida, con mayúsculas y en positivo, en las que se puede participar y la mirada que desde allí se ha dirigido al mundo es de un profundo amor, que estas familias, y muchas otras, manifiestan todos los días. A lo largo de esta semana nadie se sentía excluido: la familia es la única protagonista y el amor, el mejor mensaje. Los que creemos en la vitalidad y la vigencia de la familia cristiana tenemos la convicción de que, a pesar de lo que muchos dan a entender, esta institución goza de buena salud, y que todos, padres, hijos y abuelos, comparten su fe, su espíritu alegre, su expresión sencilla, su apuesta por la vida y una mirada de amor a sus hermanos. La coordinación entre el Arzobispa- Y do de Valencia y la Generalitat Valenciana, además del resto de instituciones, ha sido fantástica. Una ejemplar demostración de trabajo conjunto sobre el que muchos deberán aprender y que ha enriquecido a todos. Los congresos previos- -tanto el oficial como los dedicados a mayores e hijos- -han dado lugar una reflexión profunda y comprometida que dará mu- chos frutos en nuestras iglesias locales. Los voluntarios, mayoritariamente jóvenes, que han dado un testimonio de servicio magnífico y que han mostrado en primera persona esa actitud que las familias tienen ya en vida cotidiana de escucha y acompañamiento, pueden sentirse satisfechos. Y nosotros, agradecidos a su trabajo. Todos los actos han sido cuidados y estéticamente impecables, magníficos vehículos de transmisión de un mensaje que se ha mostrado actual, plenamente válido y absolutamente necesario en una sociedad que en ocasiones da la sensación de ir a la deriva y que necesita con urgencias guías, faros y cartas de navegación. Me ha encantado compartir estos días con otras familias normales, que algunos llaman ahora tradicionales, de ésas que te encuentras en la piscina en verano o en el colegio en invierno. Familias compuestas por hombres y mujeres que mañana lunes trabajarán con normalidad, que comparten los anhelos de felicidad de todos los hombres y que caminan como Iglesia doméstica cerca de todos los que están a su alrededor. Familias siempre cercanas, siempre comprometidas y siempre dando vida. La Iglesia española al completo tiene ante si un reto que no es nuevo, pero que desde hoy afrontamos con ánimo renovado y confianza. El Papa ha tendido su mano a todas las familias, y las ha invitado a sentirse comprometidas en la construcción de una nueva humanidad La mirada que desde allí se ha dirigido al mundo es de un profundo amor, que estas familias, y muchas otras, manifiestan todos los días