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14 Primer viaje del Papa a España LUNES 10 7 2006 ABC Ni el intenso calor ni el cansancio agotaron la alegría y devoción de los peregrinos Un millón y medio de personas asistieron a la multitudinaria misa en Valencia peregrinos coincidieron en destacar que ha sido un encuentro lleno de emoción, algo que sólo se vive una vez en la vida LUZ DERQUI VALENCIA. Una familia yendo junta a misa los domingos. Eso fue exactamente lo que ayer sucedió en Valencia, sólo que era una gran familia, una familia de un millón y medio de personas, unidas en torno al padre de la Iglesia católica, Benedicto XVI. Los siete kilómetros de los jardines del antiguo cauce del río Turia fueron tomados literalmente por los peregrinos, muchos de los cuales habían acampado la noche anterior para estar lo más cerca posible del Papa Los fieles llenaron también las calles adyacentes y las grandes avenidas cercanas al enorme escenario, conscientes de que era algo que sólo se vive una vez en la vida Ni los más de 37 grados que ayer pesaban como una losa sobre Valencia, ni el cansancio acumulado de dos días de intensa celebración, fueron capaces de agotar la alegría del millón y medio de peregrinos que siguieron con emoción la misa de clausura del V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) presidida por el propio Benedicto XVI y concelebrada por más de 50 cardenales, 450 obispos y 3.000 sacerdotes. b La mayoría de los la celebración a los extranjeros, muchos de los cuales estaban pendientes de la radio que, en la frecuencia modulada, traducía las palabras del Papa. Confesiones improvisadas Fueron muchos los fieles que, al distinguir entre los numerosos asistentes a la misa alguna sotana o un alzacuellos, aprovechaban para hacer balance de su vida y pedían a los sacerdotes que les confesaran. Es indescriptible, algo inolvidable afirmaba una joven andaluza, mientras un grupo de colombianos reconocían que es algo que sólo pasa una vez en la vida María y Domingo, una joven pareja valenciana, destacaba lo importante que es estar aquí, dar testimonio de que existen familias cristianas y que tenemos que decir algo Para Juan, un padre de familia numerosa, estos encuentros y las palabras del Papa nos sirven para tomar fuerzas, saber que no estamos solos, que no somos uno ni dos Por eso quiso estar junto a sus hijos en Valencia, es importante que vean que hay muchas familias como la nuestra, ya que a veces se sienten como bichos raros sólo por tener muchos hermanos, ya que la mayoría de sus amigos son hijos únicos Un catalán, acompañado de diez de sus trece hijos, resaltaba que están viviendo el Encuentro rezando mucho y con mucha alegría Habían llegado pocas horas antes, dispuestos a dormir donde pudieran o donde les dejaran, pero al final encontraron hotel, para dis- Benedicto XVI en el papamóvil camino de la Ciudad de las Artes y las Ciencias Del ambiente festivo al recogimiento Si durante toda la semana reinó la alegría y el ambiente festivo, animado por los constantes gritos y ovaciones al Papa, en esta ocasión la devoción fue la nota dominante. Todos los peregrinos siguieron las palabras de Benedicto XVI y participaron en la Eucaristía con gran devoción y silencio, sólo roto por los aplausos espontáneos ante las alusiones a la familia. Sólo algunos, los más pequeños que jugaron o durmieron durante las más de dos horas que duró la misa y algunos jóvenes a los que venció el cansancio y no pudieron evitar caer rendidos, vivieron esas horas ajenos al mensaje del Santo Padre, reproducido por las decenas de pantallas gigantes que transportaban su mensaje por toda la ciudad. El resto, ciudadanos de todas las edades y condiciones, rezaban en un recogimiento que sorprendía a cuantos curiosos se acercaron ayer al cauce del río. Libros de oraciones en diferentes idiomas ayudaban a seguir La alegría y el ambiente festivo de la noche del sábado dio paso a la devoción que dominó toda la Eucaristía Es importante estar aquí, dar testimonio de que existen familias cristianas y que tenemos algo que decir A pesar del intenso calor y de las multitudes sólo se atendieron 700 heridos, todos ellos leves Abanicos para combatir el intenso calor, una pesadilla para religiosos vestidos de manga lar