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10 LUNES 10 7 2006 ABC Primer viaje del Papa a España Un niño es acercado al papamóvil que traslada a Benedicto XVI tras la misa EFE Benedicto XVI muestra a los obispos un nuevo modelo de relación con el Ejecutivo El Papa ha eludido la confrontación política con el Gobierno socialista en todos sus discursos mensajes que ha dejado el Papa en Valencia, desde su figura de maestro de la fe es inequívoco: es imprescindible la unidad de los prelados JUAN FERNÁNDEZ- CUESTA MADRID. Un discurso distinto, que alcanza de lleno a las relaciones que mantienen la Conferencia Episcopal y el Gobierno de España. Benedicto XVI ha dejado en su visita a nuestro país un discurso distinto, quizá no esperado por el presidente del Gobierno, probablemente tampoco por algunos miembros del Episcopado aunque el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez auguraba en estas páginas el día de la llegada del Santo Padre a España que su visita contrib Uno de los buiría a suavizar esas tensiones entre la Iglesia católica y el Gobierno. El Papa ha marcado un discurso inédito, un nuevo camino que recorrer por los obispos en su legítimo anhelo de obtener del Gobierno suficiente eco a sus pretensiones, ya sean en lo referente a la asignatura de Religión en los colegios de España o en la financiación de la Iglesia. Ese choque de trenes que ha sido cada día más evidente, ha dejado en vía muerta los propósitos de los que son, no olvidemos, ni más ni menos que los representantes de los más de treinta millones de católicos que existen en España, una sociedad culturalmente católica. Incluso dentro de la Conferencia Episcopal se escuchan voces discordantes, aunque de puertas afuera se hable de absoluta unidad. Y uno de los mensajes que ha dejado Su Santidad en Valencia desde su figura de maestro de la fe -como lo define su biógrafo, Peter Seewald- -es inequívoco: es indispensable la unidad de los prelados. El Papa lo reclama desde un discurso sin censuras, que eleva su tono en el afán de tender puentes, de recuperar suficientes recursos para que ese mensaje pastoral sea oído y escuchado, sin distorsiones ni ecos políticos. Benedicto XVI ha puesto en Valencia todas las cartas encima de la mesa, pero sólo se las ha mostrado al presidente del Gobierno, José Luis Rodrí- Ha puesto en Valencia todas las cartas encima de la mesa, pero sólo se las ha enseñado a Rodríguez Zapatero guez Zapatero, durante su encuentro del sábado por la tarde. Sin estridencias, pero con firmeza. Suave en las formas, recto y directo en el fondo. El mensaje ha alcanzado de lleno a Rodríguez Zapatero, un presidente que ha acabado con la concepción del matrimonio como la alianza por la que el varón y la mujer establecen un vínculo permanente Ése era el mensaje de despedida del Papa, su último discurso. Y, como en los anteriores, obvió referencia alguna a las políticas del Ejecutivo socialista en relación con la familia o la educación. La Iglesia no puede aceptar determinadas cosas sentenciaba en el avión que le traía a España. Pero advertía también que su objetivo (penúltimo) era promover el valor fundamental de la familia Ese otro y último objetivo, evidentemente no anun-