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78 DOMINGO 9 7 2006 ABC Economía PEDRO SOLBES Vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda Me preocupa el creciente nacionalismo económico que se está desatando en Europa Solbes está convencido de que el futuro de la UE pasa por lograr un mercado unificado, por lo que cree muy peligrosos los movimientos de protección de empresas que están surgiendo. Eso sí, justifica la postura del Gobierno ante E. ON en que el sector energético es algo especial TEXTO: ANGEL LASO D LOM, YOLANDA GÓMEZ FOTO: CHEMA BARROSO MADRID. Pasado el ecuador de la legislatura, el equipo económico del Ejecutivo, bajo la batuta del veterano Pedro Solbes, se encuentra con una situación de fuerte crecimiento pero de profundos desequilibrios. ¿La elevada inflación y el déficit exterior están ahogando las posibilidades de crecimiento futuro? -Ahora estamos en el debate de cuál va a ser el crecimiento. Nuestro punto de partida para este año era el 3,3 Los datos del primer trimestre y casi del segundo nos podrían permitir apostar por una cifra mayor, pero al mismo tiempo hay quien advierte que la subida del precio del petróleo y de los tipos de interés nos podrían llevar incluso a cifras inferiores a ese 3,3 Sigo pensando que el 3,3 es una buena referencia, y que si hay algún riesgo para este año es ligeramente al alza. Para 2007, sin embargo, soy más pesimista. ¿Y qué perspectivas tienen para la inflación? -Siempre decimos que un punto de inflación se lo debemos al petróleo, y la pregunta inmediata es por qué el impacto es mayor en España que en el resto de países europeos. Es verdad que en los últimos años la política de intentar bajar los precios de la energía nos ha llevado a un mayor consumo energético y, en consecuencia, cuando los precios de la energía suben nos encontramos con mayores dificultades que el resto de países. No cabe duda que en una unión monetaria el diferencial de precios lo que te hace es perder competitividad, a no ser que mejore la productividad. -Y la productividad en España sigue siendo muy baja. -Es verdad, aunque creemos que estamos mejorando y estamos haciendo grandes esfuerzos en ese campo. Pero no hay que confundir cifras agregadas con específicas. Si pensamos por ejemplo, que un indicador de nuestra competitividad es nuestra capacidad de exportar, vemos que 2005 fue malo y 2006 está siendo mucho mejor. -Pese a esta mejora de las exportaciones, el déficit por cuenta corriente crece a ritmos muy altos y se sitúa entre los más elevados del mundo. -Si no estuviésemos en el euro no hubiésemos podido llegar a los niveles de déficit que hemos alcanzado. En una unión monetaria, el concepto de déficit por cuenta corriente ya no es el de una restricción al crecimiento, aunque sí puede ser un indicador de pérdida de competitividad. A corto plazo el tema no debería ser especialmente preocupante. En España hay déficit no porque no haya ahorro, sino porque invertimos mucho. Y no sólo invertimos en construcción sino también en bienes de equipo, con lo que se está produciendo una modernización de la estructura productiva. Pero a pesar de todo, este elevado nivel de déficit no es sostenible de forma permanente. ¿Y qué se está haciendo o qué se va a hacer para reducir este nivel de déficit y de inflación? -La solución sería ir desmontado estos desequilibrios de forma progresiva y en eso trabajamos. Creo que va a haber algunos elementos que nos van a ayudar, como una moderada subida de los tipos de interés; el crecimiento europeo; todo el esfuerzo que estamos haciendo de mejora de la productividad; y nos debería ayudar, aunque lo pongo entre comillas, una cierta ralentización del precio de la energía, que debería producirse dado los niveles tan altos en los que estamos. -Una de las principales críticas DÉFICIT EXTERIOR En España hay déficit no porque no ahorremos, sino porque invertimos mucho. Aún así, un nivel tan alto no es sostenible de forma permanente FINANCIACIÓN AUTONÓMICA El Gobierno está dispuesto a poner el menor dinero posible. Hay que ser muy prudentes con estas cosas que se hace al equipo económico del Gobierno es la inacción, la falta de medidas concretas para atajar estos problemas. -No es cierto. El Gobierno está haciendo muchísimas cosas. La primero es definir una política fiscal anticíclica, que nos ha llevado a en una clara situación de superávit. Además estamos intentando introducir más competencia en el mercado. Poco a poco vamos haciéndolo en el sector energético. Hemos puesto en marcha una política de mayor liberalización clarísima del mercado de telecomunicaciones e intentamos que todos los elementos de mercado jueguen más. -El Gobierno acaba de aprobar una reforma laboral que ha sido tachada de poco valiente -Aquí existen varias posturas. Los más radicales apuestan incluso por desmontar la lógica de los convenios colectivos. Es un tema complejo y difícil. Yo creo que se han puesto en marcha una serie de medidas que pensamos que van en la buena dirección. ¿Y la energía? Pese a la elevada inflación este año han subido dos veces el precio de la luz. -Se trata de un problema heredado. Es verdad que no podemos repercutir al 100 %lo s costes de generación, porque sería muy grave en términos de IPC y para la gente, pero sí tenemos que tener un comportamiento responsable, que no nos vaya a provocar este tipo de problemas de forma permanente en el futuro. Si por razones de inflación no subimos los precios de la luz, seguiremos consumiendo más. ¿Cómo puede afectar a las familias españolas, fuertemente endeudadas, la subida de tipos de interés? -Yo no soy partidario de un alargamiento excesivo de los créditos hipotecarios, como el que se está produciendo, porque creo que la gente tiene derecho a vivir una parte de su vida sin tener que pagar una hipoteca. Y es verdad que tenemos un gran interrogante, y es que no sabemos cuál es el tipo máximo al que puede llegar el BCE. Si pensamos que somos herederos del Bundesbank alemán, deberíamos pensar en tipos moderados. La subida va a afectar a algunas familias, pero lo único que podemos hacer es recomendar a la gente que sea prudente en cuanto a las condiciones hipotecarias que asume, para que tenga cierto margen de maniobra ante posibles subidas de tipos y favorecer las hipotecas a tipo fijo y mixto. Tenemos que ser conscientes de que si la gente paga más por hipotecas consumirá menos. No es un tema que me obsesione a corto plazo. -Los organismos internacionales advierten a España de posibles problemas en el futuro con las pensiones. El Gobierno acaba de aprobar una reforma muy limitada. -Todo es relativo. ¿Si se hubiera podido ir más lejos, hubiera dado más tranquilidad? A mí personalmente sí. Siempre he defendido la contributividad del sistema, una mayor interrelación entre lo que aportas y lo que recibes. Con la reforma se ha logrado aumentar algo el periodo mínimo de cotización y eso es positivo, ¿es suficiente? No lo sé. Dicho de otra forma, creo que la reforma de las pensiones es buena, aunque seguramente hay más cosas que hacer y habrá que seguir haciéndolas. -Están a punto de acabar los trámites parlamentarios de la reforma fiscal. El cambio de socios ha permitido hacer una rebaja más profunda del IRPF y de Sociedades. -Se empieza con una reforma del IRPF que es de ajustes y corrección de disfunciones, junto con una rebaja del impuesto, y lo que es muy, muy impor-