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66 DOMINGO 9 7 2006 ABC FIRMAS EN ABC JOSÉ LUIS SAMPEDRO ESCOLAR ESCRITOR EL SANTO GRIAL DE LA CATEDRAL DE VALENCIA 1424 en Valencia, primero en su palacio y, posteriormente, en la Catedral, según un acta notarial de 1437. Durante la Guerra de la Independencia, entre 1809 y 1812, fue llevado el Cáliz a Alicante y, después, a Ibiza y Mallorca. Desde 1916, el Grial valenciano recibe culto en la antigua sala capitular, naciendo en esos momentos la Real Hermandad para darle culto y guardia. La Guerra Civil es causa dramática de su salida forzada del sagrado recinto. Elías Olmos, canónigo archivero de la Catedral de Valencia, protagonista de aquellos episodios, publicó un folleto en el que se recoge la crónica de cómo se salvó esta joya. El día 21 de julio de 1936, después de celebrarse la Santa Misa, María Sabina Suey salió de la Catedral llevando el Cáliz a su domicilio en la calle Avellanas. Tres horas después las turbas incendiaron la capilla y su contenido. En casa de los Suey estuvo a partir de ese momento. El 8 de agosto hubo un conato de registro de milicianos, que resultó frustrado. Lo escondió entonces, disimulado en un armario, don José Cortés Díaz, ayudado por su hijo Salvador, el cual sería asesinado semanas después. El 29 de agosto hubo otro registro, en el que no encontraron la sagrada reliquia. Viendo el peligro que corría el Grial, se llevó a casa de Adolfo Suey, hermano de María, en la calle de Pelayo ocultándolo en un sofá. Aquí se sufrieron otros dos registros, y el 30 de enero de 1937 vuelve a la calle Avellanas y se decide llevarlo a Carlet el 20 de junio del 37, a una casa de los Suey, habitada por Bernardo Primo Alufre. Las peripecias por las que pasó el Grial servirían de guión para una entretenida película de aventuras, más verosímiles que las protagonizadas por Harrison Ford y que serían, además, históricas. Sólo citemos como ejemplo que las inclemencias atmosféricas frustraron una fuga en hidroavión a la España de Franco, y que unos joyeros radicados en Holanda ofrecían Las peripecias por las que pasó el Grial servirían de guión para una entretenida película de aventuras... A visita del Papa Benedicto XVI pone nuevamente de actualidad un objeto venerado en la Catedral de Valencia: el Santo Grial, el Cáliz que, según la Tradición, pudo usar Jesucristo en la Última Cena. Pero ¿qué explicación puede encontrarse a aquella veneración del Negus por este objeto? ¿Qué valor tiene en realidad el Santo Grial conservado en Valencia? En la Edad Media, por toda Europa aparecieron multitud de cálices que pretendían ser el Grial; entre ellos, destacan el de la catedral de Valencia, el Cáliz de Antioquía y la Sacra Catina de Génova. Las historias de los caballeros de la Mesa Redonda giran alrededor de la búsqueda del Grial, narrando cómo la copa se les había aparecido y los caballeros partieron en su busca. La leyenda carece de fundamento y de credibilidad, pero es de resaltar la obra de Wolfram von Eschenbach Parzifal, donde aparecen datos que nos aproximan a España, en fecha algo tardía, finales del siglo XII o principios del XIII, ya muy avanzada la Reconquista. En el medioevo ya aparece, pues, España ligada al Grial. El investigador Otto Rahn, entre 1929 y 1932, buscó la reliquia en los alrededores de Montségur, sin descartar la posibilidad de que Montsalvatsche fuese la montaña de Montserrat. Estos estudios de Rahn son los antecedentes de un episodio novelesco: la visita de Himmler a Montserrat en 1940, pues creía que en el monasterio podría encontrar alguna clave para hacerse con el Grial; en su visita estuvo acompañado por el alcalde de Barcelona, Miguel Mateu, y el capitán general de Cataluña, Orgaz, pero se encontró con la negativa de recibirle por parte de L los responsables de la comunidad, los padres Marcet y Escarré, que alegaron no hablar alemán. Son muy numerosas las obras publicadas recientemente que popularizan la especie de que el Grial es en realidad una familia descendiente de la unión de Cristo y María Magdalena, antepasados de la dinastía de los merovingios. Tales teorías se están popularizando por el éxito de obras como El péndulo de Foucault de Umberto Eco, Sangre santa, Santo grial de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln y, sobre todo, por la novela El código Da Vinci, de Dan Brown. Parecen sobrar los comentarios científicos serios por nuestra parte, pero el gran negocio económico resulta evidente y demuestra que el asunto genera enorme interés, al margen de la hábil propaganda. En la Catedral de Valencia se expone el Grial de devoción más generalizada. Según la tradición española, el cáliz habría sido conservado por la Virgen María y los apóstoles en Jerusalén y, luego, Pedro lo habría llevado a Roma, donde los Pontífices lo utilizaron para consagrar la Eucaristía durante algo más de dos siglos. En la persecución que Valeriano desencadenó contra los cristianos hacia el 258, el papa Sixto II, antes de ser martirizado, habría confiado el cáliz al diácono Lorenzo, de origen hispano, de Huesca, quien lo envió a su patria chica. En la diócesis de Huesca estaría hasta la invasión musulmana, a principios del siglo VIII, y posteriormente sería fundado el monasterio de San Juan de la Peña, en el que el cáliz estuvo hasta 1399, cuando el Rey Martín de Aragón lo llevó a Zaragoza, pasando después a Barcelona hasta que Alfonso el Magnánimo lo depositó en SANTIAGO TENA ESCRITOR ESCUCHARME SIN ENOJOS Y O entregado a una moderada actividad desenfrenada: de casa al trabajo, del trabajo a recoger a Elena, del colegio a casa, de casa al taller, del taller a casa, en casa los baños, las cenas, y luego traducciones, correcciones, preparar el taller, convertirme en jurado por primera vez en mi vida, quedar con esta persona, quedar con esta otra, sentarme aquí a escribir, dejar comentarios en todas las páginas de habla hispana, llamar por teléfono, cultivar el espíritu, el correo elec- trónico, darme a conocer... Hoy me escribía una persona que se pasea leyendo porque así encuentra una sonrisa o algo que le gusta, porque busca algo que le guste, y yo en mi Narciso que no cesa, en mi preciado Narciso que no cesa le decía más bien que yo no, que yo me paseo por ahí buscando lectores, que escribo y que quiero que lo que escribo se lea, que estoy muy orgulloso de lo que escribo, y yo que ya no sé qué hacer conmigo, que ya no sé si soy bueno o malo o si eso tiene importancia. Juan me decía que lo que no puedo hacer es convertir lo malo en bueno, cuando yo trataba de defender el vicio de fumar, pero se ve que también tengo el vicio de convertir lo malo en bueno. Así mi narcisismo y mi egoísmo y mi cara dura también los convierto en buenos acudiendo a todos los argumentos posibles, y ahora entiendo un poco lo de Pessoa, lo de el poeta es un fingidor Quizá miento o finjo con la verdad, y quizá no oculto mi egoísmo o mi cara dura, pero quizá los disfrazo de buenos sentimientos y encandilo a la lectora con mi cara dura. Y yo que defiendo que la poesía es verdad y me molesta que se diga que los poetas mentimos, cual Tenorios seductores. Yo voto por la versión en que don Juan se salva. por el cáliz 7.000.000 de pesetas en oro de la época. El 30 de marzo 1939 las fuerzas republicanas dejaban Carlet y Elías Olmos entrega la copa a la Junta Recuperadora del Tesoro Artístico Nacional, que lo reintegra al Cabildo Metropolitano el Jueves Santo 9 de abril siguiente, en la Lonja valenciana, pues la Catedral estaba profanada y destruida. Los siguientes años son de tranquilidad y fervoroso culto, notabilísimo con motivo de los Congresos Eucarísticos de 1952 y de 1972. El 8 de noviembre de 1982, el Papa Juan Pablo II oró ante él de rodillas, y lo utilizó cuando celebró misa en el Paseo de la Alameda. De ser el auténtico Cáliz, Juan Pablo II habría sido el primer Papa en consagrar el vino eucarístico en él desde San Sixto II en el siglo III. Posiblemente de resultas del interés suscitado por el Grial durante el Congreso Eucarístico de 1952, el presidente de la Real Hermandad del Santo Cáliz, el barón de Cárcer, don Luis Beltrán Lluch Garín, presidente de la Archicofradía, y don Vicente Moreno, en nombre del Cabildo de la Catedral de Valencia, estuvieron de acuerdo en encargar un análisis científico del Grial, encomendado a Antonio Beltrán, catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, fundador del Museo Arqueológico de Cartagena y asesor de la UNESCO. El cáliz fue desmontado, examinado y fotografiado como si se tratara de una pieza hallada en una excavación, con la aquiescencia del arzobispo Olaechea, quien se comprometió a difundir los resultados públicamente, aunque los estudios determinasen que se tratara de una mera tradición sin fundamento. De todas las operaciones se hicieron actas notariales. Una vez desmontado y fotografiado el Grial, se consultó a expertos en España y el extranjero. La parte superior del cáliz, la copa, está labrada en cornalina traslúcida y parece que procede de un taller de Antioquía o Alejandría, entre los siglos IV a. C y I d. C. El resto de elementos son añadidos. En la parte inferior hay una inscripción árabe cuya traducción sería para el que reluce y para el que da brillo, que avalaría el origen de esta parte en los talleres de musulmanes de Córdoba. No se puede asegurar que éste sea el cáliz de la Última Cena. Lo que sí se puede asegurar, dice Beltrán como arqueólogo, es que no hay ningún argumento en contra de que este cáliz pudiera haber sido utilizado en la cena pascual. Si estuvo o no estuvo, no lo sabemos. La arqueología no tiene nada que oponer a la autenticidad del Santo Cáliz, antes bien, es capaz de probar con seguridad que, dada la fecha y origen de la copa, ésta pudo estar perfectamente en la mesa de la cena pascual. Monseñor Olaechea, dijo en el prólogo del libro de Antonio Beltrán: A la vista de las conclusiones científicas derivadas del estudio del Grial de Valencia, si creemos en una piadosa tradición jamás desmentida, tradición que recogen hasta nuestros días casi seis siglos de historia, nos sentiremos robustecidos en nuestra creencia. Si no creemos, a fuer de hombres honrados, dejaremos de sonreírnos ante quienes creen.