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ABC DOMINGO 9 7 2006 63 Frank Gehry creará un Guggenheim en Abu Dhabi: tendrá 30.000 metros cuadrados y se abrirá dentro de 5 años MÚSICA Via Jazz 2006 Cantante: Bob Dylan. Guitarras: Denny Freeman y Stu Kimball. Bajo; Tony Garnier. Batería: George Recile. Mandolina: Donnie Herron Lugar: Estadio Municipal de Villalba Fecha: 8- VII- 2006 BOB DYLAN: UN GENIO A MEDIO GAS PABLO CARRERO L leva una muy larga temporada haciendo conciertos relativamente convencionales y homogéneos, calificativos de los que a duras penas cabe echar mano cuando se trata de hablar del de Minnesota. Pero sí; Bob Dylan parece haberle cogido el gusto al formato tradicional del rock, y, acompañado por una banda impecable que garantiza unos resultados más que notables, viene ofreciendo en sus últimas giras conciertos muy parecidos, que transcurren de acuerdo con un guión previsamente establecido y en los que no hay lugar para las sorpresas. Así, las dudas previas al concierto que anoche brindaba a sus seguidores madrileños giraban en torno al posible repertorio elegido, la fidelidad de Dylan a sus propias composiciones, su disposición ante el público o el estado de su voz. De la misma manera que en la gira que hace un par de temporadas lo trajo a varias ciudades españolas, Dylan se refugiaba anoche detrás de un piano eléctrico, dejando las guitarras en manos de sus colaboradores Denny Freeman y Stu Kimball, y acudiendo a la armónica instrumento casi emblemático en buena parte de su repertorioen contadísimas ocasiones. Anecdótico pero sorprendente resulta que le haya dado ahora por fijarse en cosas que uno creería tan poco dylanianas como la imagen de la banda sobre el escenario: todos rigurosamente uniformados con camisa y sombrero negros y traje marrón menos él (que es el jefe, y va todo de negro) y el batería (que es el batería y va a su bola, claro) Habrá quien piense que se trata de una concesión un poco tonta, pero queda aparente y elegante. De cualquier manera, no se dieron anoche las circunstancias más apropiadas para que la velada alcanzara los grados de intensidad y emoción que otras veces sí se han dado en sus comparecencias de los últimos años en nuestro país. En primer lugar, el sol aún tardaría un buen rato en ponerse cuando, a poco más de las nueve de la noche, comenzaron a sonar los primeros acordes de Maggie s faro la canción con la que vienen abriendo todas las actuaciones de su actual gira. El público, que llegó a llenar el recinto unas diez personas- tardó en meterse en el concierto, algo a lo que contribuyó en gran medida la actitud de Dylan, Dylan se mostró huidizo, con pocas ganas de conectar con sus seguidores ABC huidizo y con pocas ganas de conectar con sus seguidores, a los que no dirigió una palabra que no perteneciera a los textos de sus canciones. Ni siquiera clásicos como The times they are a changing o Mr Tambourine man lograron que el respetable entrara en materia, acaso porque las versiones que de ambas sonaron resultaban difícilmente reconocibles. Una lástima, ya que algunas de las maravillosas melodías que abundan en su cancionero parecían ayer apenas pálidos reflejos de sus originales. Mucho mejor estuvo cuando la banda apretaba el acelerador y atacaba con energía y potencia temas como Highway 61 revisited o, ya en el tiempo de las propinas, un Like a rolling stone tan significativo y popular que, a pesar de que tampoco fue un ejemplo de ortodoxia con respecto a la versión original, sí contó ya con la complicidad de un público mucho más entregado y dispuesto. Pero no hubo mucho más; era ya el final de una actuación con algunos momentos brillantes, pero que no será seguramente recordada entre las mejores de un artista que sí demostró, en cualquier caso, encontrarse en buena forma y ser capaz de seguir paseando por el mundo un repertorio ciertamente inmarcesible. DANZA Romeo y Julieta Coreografía: Kenneth McMillan. Música: Sergei Prokofiev. Decorados y vestuario: Nicholas Georgiadis. Dirección musical: Graham Bond. Principales intérpretes: Tamara Rojo, Carlos Acosta, Orquesta Sinfónica de Extremadura. Lugar: Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. Fecha: 7- VII BALLET DE VERDAD JULIO BRAVO movedora muerte, Tamara despliega el abanico de sus cualidades expresivas y técnicas. Impecable en este aspecto, la bailarina madrileña llena también cada uno de sus movimientos y de sus gestos de la intención justa para completar una interpretación insuperable, absolutamente cautivadora y magnética. Tamara ha confesado que se encuentra feliz bailando con Carlos Acosta. Él fue su Romeo en este estreno escurialense, y esa armonía, esa comunión, incluso esa química entre los dos traspasaba el foso y llegaba al patio de butacas. Bailarín que apuntaba una carrera más de fortaleza que de nobleza, su Romeo, sin embargo, está lleno de encanto, de sutilezas. Posee la delicadeza y el brío que requiere el personaje, y conforma una pareja ideal con Tamara. Si además tienen bajo sus pies la emocionante partitura de Prokofiev, es difícil pedir más... El Royal Ballet conoce a la perfección la coreografía de Kenneth MacMillan, ya que fue quien la estrenó en 1965. Toda la teatralidad, el vigor dramático, el calor de esta versión- -que ha quedado como la de referencia- -están en la puesta en escena de esta compañía, que mostró su solidez, aunque no siempre estuviera a la altura de su probada categoría. E s de agradecer que los responsables del nuevo Teatro- Auditorio de San Lorenzo de El Escorial hayan incluido el ballet en su festival inaugural. Y que hayan contado con una de las mejores compañías del mundo, el Royal Ballet, donde milita Tamara Rojo, una mujer de la que los españoles tenemos que sentirnos muy orgullosos, porque es una de las más grandes bailarinas de nuestro tiempo; algo así como Rafa Nadal, pero en puntas. Lo de San Lorenzo es ballet de verdad, algo de lo que Madrid está bastante huérfano. Romeo y Julieta es uno de los mejores vehículos para que Tamara Rojo demuestre su categoría artística. Es un papel que ha bailado desde los inicios de su carrera internacional, que domina y quiere, y que ella convierte en irresistible. Desde su aparición en escena, apenas una niña que tan sólo quiere jugar, hasta esa con- Tamara Rojo y Carlos Acosta, en Romeo y Julieta ABC