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60 Sociedad DOMINGO 9 7 2006 ABC Apoyo de Obra Social Caja Madrid Responder a las necesidades de los mayores en España, favorecer su salud y bienestar, promover el envejecimiento activo y participativo, mantener su independencia... son algunos de los muchos objetivos que cada año se marca la Obra Social de Caja Madrid y para cuyo fin destinó 18,5 millones de euros en 2005, de los que se beneficiaron cerca de tres millones de personas. Y es en esta labor de impulsar las acciones y proyectos dirigidos al buen envejecer donde el proyecto Disfrutando de ser mayor de la Fundación Luca de Tena, ha encontrado sentido. El objetivo: trabajar con los mayores en distintos ámbitos (físico, psíquico, lúdico... para enseñarles a disfrutar de la edad en la que empiezan a sentirse mayores y poco útiles. Una iniciativa que no está sólo abierta a periodistas, sino a mayores en general. Mujeres beneficiarias de la Fundación Luca de Tena, en clases de confección y de informática La Fundación Luca de Tena mantiene el espíritu con el que se creó hace 70 años: ayudar a las familias de periodistas y de empleados de prensa fallecidos de cualquier medio de comunicación. Pero amplía sus fronteras para ofrecer actividades a las personas mayores Detrás de las palabras TEXTO: R. BARROSO FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Permanecen detrás de las palabras, las voces o las imágenes que informan al mundo. Sus rostros sólo se convierten en noticia cuando la desgracia les desploma en acto de servicio el dolor se hace público y ríos de tinta les sacan del anonimato para ponerles nombre: José, Julio, Miguel... Pero son muchas las familias que se ven sacudidas por la pérdida de un ser querido, y no importa que sea periodista, carpintero o taxista. La diferencia: no todos cuentan con la Fundación Luca de Tena para encontrar el calor, el cariño, el apoyo y la ayuda necesarios en unos momentos en los que sentirse arropado resulta decisivo. Desde hace años, esta institución recoge el testigo de la que fuera Casa de Nazareth creada en 1929 por el fundador del diario ABC, Torcuato Luca de Tena, con el expreso deseo de ayudar a las familias de periodistas y de empleados de prensa fallecidos de cualquier medio de comunicación. Nuestro fin sigue siendo el mismo desde hace más de 70 años: compartir el dolor de la pérdida y darles el apoyo y la comprensión necesarios. Hoy, la Fundación concede becas, asistencia jurídica, fiscal y psicológica a huérfanos, viudos y viudas de periodistas explica María Victoria Barandiarán, que, junto con su prima Pilar Herreros de Teja- da y todo un equipo de trabajadores sociales, lleva desde hace siglos al pie del cañón. Una nueva familia Lo que supone la labor de esta Fundación- -todavía desconocida a pesar de su importante trabajo y su larga trayectoria- -podría resumirse en las palabras de José Luis Casaus: Son mi segunda familia Y lo sabe bien, porque cuando hace doce años perdió a su mujer, Elena, y tuvo que hacerse cargo de sus hijos gemelos de seis años, encontró el respaldo necesario Principales actividades Tipos de Ayudas. Económicas con becas a los huérfanos (en todos los niveles de educación) asistencia jurídica (fiscal, testamentaria, renta... apoyo psicológico; preparación informática (Office, internet) mantenimiento físico (yoga, pilates) actividades de ocio y culturales. Requisitos. Para recibir las ayudas es necesario: ser huérfano o viuda o de periodista (de cualquier medio de comunicación) o empleado de prensa escrita. El plazo de tiempo transcurrido desde el fallecimiento no condiciona para disfrutar de las ayudas. Más información: http: www. funda cionlucadetena. org; Tlf. 91 577 3203 en la Fundación. Desde entonces viene participando en muchas de las actividades que se llevan a cabo, y ahora que sus hijos cumplen 18 y dejarán de estar becados José Luis lo tiene claro: Mientras exista la Fundación y mientras exista yo, nunca voy a dejar de asistir y siempre podrán contar conmigo Porque la ayuda que reciben va mucho más allá de lo económico y lo que resalta es, sobre todo, el trato humano, la relación personal que se produce con cada una de las personas que acuden hasta ella: No es cuestión sólo de que te paguen una beca, es una relación especial la que se establece, porque incluso tienes que ir a cobrarla cada mes en persona (si se vive en Madrid) explica Javier Fernaud. Él conoció la Fundación cuando ya habían pasado cinco años desde el fallecimiento de su padre, que trabajaba en Televisión Española. Yo había superado su pérdida y volver a recordarlo todo resultó un poco forzado. No necesité ayuda psicológica, pero nos vino bien a mi madre y a mí conocer a otras personas que habían pasado por lo mismo, y el respaldo económico también ha sido importante durante todos estos años Ahora, y en contra del consejo de su padre, ha comenzado a trabajar como periodista. Javier insiste en que lo importante es el trato personal, conocer a otras personas que han pasado por lo mismo e implicarse en las muchas actividades que se ponen en marcha: talleres, excursiones, cursos, idiomas... Todo orientado a que la persona siga creciendo después de pasar el duelo de perder a un ser querido explica Alejandro Jiliberto, psicólogo de la Fundación, que pone el acento en señalar que todas las acciones que se llevan a cabo son terapeúticas y que la psicoterapia es sólo una medida adicional. Lo particular de la Fundación- -explica Jiliberto- -es que ante una pérdida hay alguien dispuesto a escuchar. Es un servicio que no encuentras en la Seguridad Social ni lo proporciona ningún médico. En un primer momento es como esa manta que envuelve al herido en un accidente de tráfico. Una manta que tiene la función psicológica de hacer saber que hay alguien. Después vendrán las palabras o el llanto Actividades para mayores Tanto padres como hijos, si lo necesitan y requieren, pasan por la consulta del psicólogo, pero el tiempo les ha enseñado que los más pequeños superan mejor la pérdida y que es en las madres o los padres en quienes hay que poner mayor atención: tienen que hacer frente a solas a la educación de los hijos, otros han de enfrentarse por primera vez al mundo laboral... Una situación que conoce muy bien Victoria García, a quien a sus 75 años, y después de veinte en la Fundación, aún le queda espíritu para cuidar de sus tres nietos e ir a clases de tapicería, corte y confección y yoga. Poder asistir a todas esas actividades me ha hecho mucho bien; a mí y a muchas otras madres. Al principio te sientes hundida; gracias a la Fundación fuimos resurgiendo todas, y ahora, después de tanto tiempo, todavía nos sigue dando vida