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9 7 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Artes Antiguas Un museo a la moda POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS. FOTOS: AFP, EFE Y AP El Museo del Quai Branly, en París, intenta descubir los secretos de unas 2.500 civilizaciones de cinco continentes. Objetivo imposible, pero con el que se intenta adaptar a la modernidad los cientos de miles de piezas reunidas- -junto a pretéritas rarezas- -en los viejos museos coloniales a fabulosa ventaja del Museo de las Artes Antiguas, Museo del Quai Branly, es que permite reciclar las añejas colecciones de objetos y obras de arte acumulados durante la colonización, maquillarlos con las doctrinas menos arcaicas de la universalidad de las culturas y convencer a los turistas de que en un par de horas tendrán tiempo para descubrir los secretos de unas 2.467 civilizaciones (aproximadamente) de cinco continentes, antiguas de 5.000 años, pero resumidas pedagógicamente al gusto de la época, con unos 300.000 objetos artísticos En EE. UU. Japón y Europa hay varios museos que han intentado contar mal que bien la historia de lo que, en otro tiempo, se llamaba civilizaciones antiguas prehistóricas o primitivas Y muchos de ellos (como el British Museum) ofrecen un resumen francamente atractivo de buena parte de las civilizaciones más próximas a la nuestra, nacidas y difuntas entre el Eúfrates y la cuenca mediterránea. Hace poco más de diez años, sin embargo, alguien sugirió al presidente Chirac una idea mucho más ambiciosa un museo de todas las L artes y civilizaciones, en África, Asia, las Américas y Oceanía, anteriores a la fecha no del todo convencional del nacimiento de Jesucristo. Chirac hizo suya la idea. Y de inmediato se planteó una cuestión elemental: ¿cómo presentar los cientos- -si no miles- -de civilizaciones africanas, asiáticas, americanas y de Oceanía? Los consejeros presidenciales tuvieron una idea simple, pero eficaz reunir todos los antiguos museos creados con la colonización, reagruparlos y completarlos con nuevas adquisiciones. Dicho y hecho. A finales de los 90 del siglo pasado, el antiguo Museo del Hombre y un discreto rosario de museos nacionales fueron provisionalmente cerrados, y sus fondos, almacenados. Raras raíces No es un secreto que una gran parte de tal patrimonio comenzó siendo el fruto de la rapacidad militar de las tropas de ocupación coloniales. A finales del XIX, en París, las grandes exposiciones universales y los primitivos museos etnográficos cuando no expresamente coloniales, exponían como rarezas los objetos más peregrinos, desde maravillosas tallas a negros empalados, presentados como cosa curiosa digna de ver, testimonio de la diferencia entre las razas inferiores y las tropas coloniales. Con el tiempo y la evolución de las doctrinas culturales a la moda, los negros empalados fueron piadosamente depuestos, ocultados y olvidados, sustituidos por máscaras u objetos de piedad religiosa prehistórica Ese es el núcleo duro de los 300.000 objetos y obras de arte del nuevo y pompo- El museo del Quai Branly, obra del arquitecto Jean Nouvel, a la sombra de la Torre Eiffel, una nueva cita cultural de la capital francesa Gran parte del patrimonio de estos museos fue fruto de la rapacidad. Pero, con el tiempo, la colección es presentada como un proyecto de diálogo cultural a la moda so Museo de las Artes Primeras. Tras los primeros inventarios, pronto se puso en evidencia que no sería fácil resumir unos 5.000 años de historia universal de las culturas y las civilizaciones. ¿Cuántas obras de arte son necesarias para dar una vaga idea de la civilización ibera, por otra parte ausente en el nuevo museo? ¿Cuántas obras de arte son necesarias para resumir o dar una vaga idea de las civilizaciones del continente africano? ¿Es posible dar alguna tímida unidad a las civilizaciones americanas, de Alaska a Tierra de Fuego? ¿Qué hacer con las civilizaciones asiáticas, que el joven André Malraux ya expoliaba alegremente, hasta el extremo de haber sido detenido por la policía vietnamita por robo en antiguos templos budistas? ¿Hay alguien que pueda dar respuesta a tales problemas de fondo y de forma? Los consejeros de Chirac diseñaron un proyecto teórico; y las abismales ausencias de las antiguas colecciones coloniales fueron suplidas con rápidas y no siempre baratas adquisiciones. Diez años después, el Museo del Quay Branly es una realidad entusiasmante. En apenas dos horas de visita, el turista interesado por el folclore mesoamericano, la estatuaria nigeriana, el budismo, las danzas rituales de los indios apaches o el culto a los muertos en insondables cuencas del Pacífico puede salir convencido de que algo ha aprendido, antes de salir corriendo para descubrir en el centro de arte contemporáneo del Palacio de Tokio, o en el Centro Pompidou, algún catálogo de horrores vanguardistas cuando sólo los turistas y los museos españoles aún creen que existen las tales vanguardias Con admirable pericia pedagógica, los responsables del invento han creado cuatro grandes espacios Oceanía, Asia, África y América. Subdivididos prudentemente en áreas no menos ambiciosas: Magreb, subcontinente indio,