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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Dos especies en horas bajas Pesca de la anchoa (Flota española) 90 En miles de toneladas Pesca de atún rojo 90 (capturas en el Cantábrico) 80 (capturas en el Atlántico este y Mediterráneo) 80 70 70 60 60 50 50 40 40 30 30 20 20 10 10 0 Fuente: AZTI- Tecnalia y WWF 0 1955 60 65 70 75 80 85 90 95 00 05 1975 80 85 90 95 00 05 Infografía ABC AFP de esta especie quedó establecida de esta forma: un 90 por 100 para España y, el resto, para los franceses. En el fondo, les sobraba el 9 por ciento añade Tejedor. Su flota se dedica al arrastre pelágico, nada ecológico por cierto, porque arrasa con todo, y además faena en zonas donde la anchoa procrea; el cerco que empleamos nosotros es más arcaico, pero más sostenible. Antaño se centraban en el besugo y la lubina. Como estas especies fueron decayendo, pensaron que sería buena idea coger anchoa. Ahí empezó una sobrexplotación irracional e injusta. En 2004, cuando la cosa ya pintaba mal, solicitamos a la ministra Espinosa que redujera la cuota anual. Pedimos menos de 20.000 toneladas, y para contentar a los franceses se firmaron 30.000. Y brindaron. Un brindis de lágrimas, como se ha visto después MIGUEL MUÑIZ Norte y sur. Los que viven de esta actividad tradicional no tienen relevo. La crisis se deja notar tanto en Galicia (arriba) como en Barbate (abajo) DÍAZ JAPÓN Reciclaje forzoso El ocaso de la anchoa está teniendo incidencia en otras especies que, comerciales o no, se alimentan de ella, como la merluza. La ruina no será sólo para los pescadores. La mayor parte de las capturas se descargan en puertos del País Vasco. La tradicional industria conservera se verá abocada a nutrirse de anchoa procedente de China, Argentina, Croacia o el norte de África, más barata y de peor calidad. La crisis del sector avanza como un tsunami por todo el Cantábrico, y llega a Galicia, donde la limpieza del chapapote dejó al descubierto un problema estructu- ral. No hay pescado, y el hidrocarburo se ha puesto por las nubes. Los que antes chillaban están callados como tumbas y no quieren saber nada de movilizaciones. El Prestige ya pasó; los problemas de fondo, no se lamentan los marineros de Caión, en la Costa de la Muerte. Uno de ellos, José Antonio Canedo, se dedicaba a la pesca de cerco (especies pelágicas, como la sardina y el jurel) y ya no anda a la mar. De hecho, desguazó su barco, porque tenía una edad y no estaba para venderlo. ¿Prejubilación? No, reciclaje forzoso. No encontraba mano de obra nacional. La gente de aquí está desertando de la pesca. Es posible reunir una tripulación, pero de origen peruano o subsahariano Hace apenas un lustro, el 75 por cien- to de la población de la vecina Malpica vivía del mar. Ahora esa proporción se ha reducido a la mitad porque no hay relevo. Los jóvenes prefieren buscarse la vida en tierra firme. Y el grito de nunca máis ha sido sustituido, medio en serio, medio en broma, por el de outro máis Hubo mucha gente que cobró 1.200 euros al mes durante ocho meses por estar con los brazos cruzados. Pero diga usted que lo del outro máis no es más que un chascarrillo de bar comentan en voz baja. Los ecologistas hablan de extinción. Y, para meter más miedo, de extinción comercial porque creen que sólo tiene repercusión lo que toca los bolsillos. La anchoa no entiende de negociaciones entre Zapatero y Chirac comenta Raúl García, responsable de recursos pesqueros de WWF Adena. Se marcan cuotas políticas, pero Tres cuartas partes de las pesquerías europeas están al límite. El saqueo es especialmente grave en el caso del atún rojo: las capturas superan en un 40 por ciento la cuota impuesta las pesquerías están colapsadas. Si no se pone en marcha un plan de recuperación serio, a largo plazo, y muy estricto durante los tres primeros años, podemos vivir una situación comparable a la de Terranova hace tres lustros: la desaparición del bacalao acabó con 40.000 empleos, y algunos de esos pescadores se dedican ahora a enseñar ballenas a los turistas La sobrepesca alcanza a tres cuartas partes de los caladeros europeos, y afecta a especies como el bacalao o la merluza. Y al atún rojo, una pesquería milenaria. WWW Adena ha presentado esta semana el informe El saqueo del atún rojo en el Mediterráneo y Atlántico Oriental que pone al descubierto la dimensión real de la pesca ilegal. Los mayores infractores son las flotas de la UE- -principalmente Francia- Libia y Turquía, que dejan de declarar la mayor parte de sus grandes capturas. La Comisión para la Conservación del Atún Atlántico, donde participan 42 países, impuso una cuota anual de 32.000 toneladas, que se superó en más del 40 por ciento en 2004. Las cifras reales pueden estar en la actualidad por encima de las 50.000 toneladas (se puede ver el informe completo en www. wwf. es) Sebastián Losada, de Greenpeace, ha pasado un mes en el buque Esperanza siguiendo el rastro del atún en el Mediterráneo, hablando con capitanes de barcos desolados por la situación, cansados de buscar bancos fantasma. Baleares, Egipto, Turquía... No hay control, no hay registros se lamenta. Remolcadores con grandes jaulas llevan ejemplares vivos a las granjas de engorde. De ahí, el producto se exporta a Japón, que es el principal mercado. Otra parte de las capturas se lleva directamente a Indonesia o China, sin tocar puertos europeos. Es preciso que se potencie un programa de observadores independiente, al margen de la industria La gran despensa se agota.