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9 7 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Marruecos La estrepitosa guerra del hachís Marruecos quiere acabar con el cannabis manu militari pero la población desconfía de la estrategia estatal y exige alternativas TEXTO Y FOTOS: LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL A LARACHE na batería de siete tractores arrasa sin piedad una parcela de cannabis en la comuna de Beni Gorfet. Un centenar de metros más allá una cuadrilla de una veintena de hombres acaba de despellejar hoz en mano la tierra recién arada. No debe quedar ni una planta en pie. Ese es el objetivo de la campaña Larache, provincia sin cannabis que se estrenó el año pasado y que busca lo que para muchos es una utopía. La operación es controlada de cerca por las autoridades: Gendarmería, Fuerzas Auxiliares y el caíd- -una especie de delegado del Gobierno- -de la comuna. Todos sobre el terreno se muestran orgullosos ante el periodista de la labor que se lleva a cabo, aunque algunos consideran que la estrategia está fallando y puede ser peor el remedio que la enfermedad. Es irresponsable arrasar todo sin plantear soluciones para la población. De acuerdo que (plantar cannabis) se trata de algo prohibido, pero hay que diseñar una estrategia paralela comenta Abdesalam Dahman, secretario general de la ONG Targa, que trabaja en proyectos de desarrollo rural. U Hace falta mucho dinero para acabar con el cannabis añade. Abdelmayid Hichou, miembro del consejo rural de la comuna de Souk Kola y presidente de la asociación Amgadi, piensa de la misma manera. Lo que pedimos son medidas urgentes para apoyar a esta gente y que puedan adaptarse a su nueva vida. Que no sean promesas de las que ya estamos aburridos señala. La campaña ha sido demasiado drástica La región del Rif arrastra el lastre del subdesarrollo desde la época del Protectorado español, concluido hace medio siglo con la independencia de Marruecos. Ahora, como explican Dahman y Hichou, se siguen echando en falta carreteras, escuelas o centros sanitarios. Hace falta un verdadero desarrollo de la zona. Y eso no se hace con pequeños proyectos de las ONG dice el responsable de Targa. A pesar de sus críticas, esta asociación colabora con el plan cuatrienal, 2006- 2009, en el que las autoridades van a invertir 60.000 millones de dirhams (unos 5.500 millones de euros) Por ruta española Las provincias que abrazan la cordillera del Rif, en el norte de Marruecos, son la principal zona productora de cannabis del mundo. El 80 por ciento de las 3.000 toneladas de hachís que cada año se extraen de esta planta, según datos de 2004, van a Europa y casi todas lo hacen por la ruta española. Larache, con unas 12.000 hectáreas dedicadas al cannabis en 2004, produce el 10 por ciento del total nacional. En esta zona la implantación de tal cultivo a gran escala es mucho más reciente que en otros puntos denominados históricos Tropas marroquíes vigilan el cumplimiento del arranque de cultivos Responsables de Acción Social admiten que, pese a todo, aproximadamente el 40 por ciento de la gente vuelve a replantar en los campos destruidos el año anterior como la provincia de Chauen, donde abordar el problema costará más trabajo. Esta última provincia absorbe más del 60 por ciento de la producción marroquí. Además, lo escarpado del terreno y su arraigo en la población harán mucho más difícil su erradicación y la búsqueda de alternativas, según comentan desde las organizaciones Targa y Amgadi. El programa Larache, provincia sin cannabis que abarca a 12 de las 17 comunas, logró, según cifras oficiales, acabar con el 90 por ciento de las plantaciones. Las cinco comunas libres de cultivos de droga son aquellas en las que está extendido el cultivo por regadío, algo que las autoridades aspiran a hacer en todas. Hablan de plantar olivos, fresas, espárragos... pero todo eso la población del cannabis lo ve lejos. Muy lejos. Por eso, como reconoce Mohamed Milahi, responsable de Acción Social de la provincia, aproximadamente el 40 por ciento de la gente vuelve a replantar pese a lo destruido el año anterior, aunque en parcelas cada vez más pequeñas e inaccesibles para no arriesgarse. La ONG Targa calcula que aún hay unas 6.000 hectáreas de cannabis en Larache.