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40 DOMINGO 9 7 2006 ABC Internacional Mahmud Ahmadineyad, con la plana mayor del Ejército iraní, durante una exhibición de su poderío en cohetes portadores el pasado mes de abril en Teherán Estados Unidos compartirá con Rusia su tecnología nuclear para usos civiles El acuerdo será anunciado el sábado en San Petersburgo y asegura la cooperación rusa frente a Irán b A cambio de 20.000 millones de dólares anuales, Rusia se convertirá en el basurero nuclear del mundo y recibirá, entre otros, los residuos atómicos de EE. UU. MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSAL NUEVA YORK. El presidente que presume de tener como mejor aliado a un país contra el que luchó su padre- -Japón- -se prepara para anunciar un pacto que supondrá un nuevo hito en el fin de la Guerra Fría. George W. Bush ha decidido compartir la tecnología nuclear civil de EE. UU. con Rusia, acuerdo que trae asociada la cooperación de Moscú para presionar a Irán. La primicia que anticipaba ayer el diario The Washington Post roba gloria a la Casa Blanca, que pensaba anunciar el acuerdo durante la próxima cumbre del G- 8, que se celebrará el próximo sábado día 15 en San Petersburgo. Vladímir Putin, todo un pragmático, mostró su impaciencia por conocer a Bush desde que se anticipaba su victoria durante el recuento electoral, dispuesto a no perder tiempo con un gobierno, el de Clinton, que iba de salida. Sus deseos de embarcar a Estados Unidos en sus planes para convertirse en el basurero nuclear del mundo habían tropezado frontalmente con la administración de Bill Clinton, que como Bush se negaba a compartir tecnología nuclear de uso civil con un país que colaboraba nuclearmente con sus enemigos, principalmente con Irán. La sorpresa de Moscú En realidad, más tarde se demostró que Irán no había contado con la ayuda rusa para construir las centrales de uranio que ocultaba a los inspectores de la ONU, sino que la había obtenido a través del científico paquistaní A. Q. Khan, responsable de haberla propagado por la región. El papel de Rusia se había limitado, al parecer, a la central de Bushehr, y la revelación de la existencia de otras plantas resultó tan impactante para Moscú como para el resto del mundo. Desde su primer encuentro, Bush aseguró haber mirado a Putin a los ojos y encontrar en el ex director de la KGB a un hombre en el que podía confiar. El mensaje que el mandatario americano pretende difundir en su próximo encuentro es que, a lo largo de los años, Putin ha demostrado que puede ser un socio fiable en las crisis internacionales con las que batalla Estados Unidos. El pacto, que permitirá a Rusia abordar una lucrativa industria de reactores nucleares, será mostrado como un voto de confianza más. En realidad, cumple la condición americana de que no se transfiera a terceros, lo que salvaría esa tecnología de caer en manos de Irán, pero eso no es suficiente. Estados Unidos requiere a cambio que Rusia se alíe con Washington en presionar a Irán para que abandone sus ambiciones nucleares. Hasta ahora, Rusia y China han bloqueado cualquier intento de que el Consejo de Seguridad de la ONU le imponga sanciones económicas o adopte un tono más duro. El régimen de Ahmadineyad La Casa Blanca se asegura con este pacto la amistad y el apoyo del Kremlin frente a los nuevos aspirantes a entrar en el club nuclear, Irán, Corea del Norte y quienes puedan surgir en el futuro. Dado que Washington considera a China incontrolable más vale contar con el pleno acuerdo de Rusia para parar los pies al régimen de los ayatolás, encabezado por el duro Mahmud Ahmadineyad. El acuerdo no entrará en vigor hasta que ambos países se pongan de acuerdo en la elaboración de un texto que ratifique esa cooperación. Algo que tardará meses, tiempo que permitirá a Estados Unidos comprobar si Rusia va a cumplir su palabra de ser más dura La tecnología no podrá ser transferida a terceros, y permitirá a Rusia el desarrollo de una lucrativa industria