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24 Primer viaje del Papa a España DOMINGO 9 7 2006 ABC Unos fieles dan la bienvenida al Papa con originales pancartas Un niño se refresca AFP Unas jóvenes descansan en la intensa jornada Miles de devotos rezaron el Ángeleus, en la plaza de la Virgen Ni un solo metro recorrió ayer el Papa en Valencia sin sentir el calor de los peregrinos. Miles y miles de personas, de todas las nacionalidades y en todos los idiomas, jalearon durante todo el día al Pontífice al grito de Benedicto, oé, oé, oé El calor de Valencia TEXTO: LUZ DERQUI FOTOS: MIKEL PONCE Y ROBER SOLSONA VALENCIA. Habían madrugado, esperado largas horas y aguantado impasibles el cansancio y el calor. Al final sólo pudieron verle unos minutos. Pasó como una exhalación y apenas si tuvieron tiempo de guardar el recuerdo en una foto, pero para todos había valido la pena. Miles y miles de personas, una verdadera marea humana que vistió completamente de amarillo y blanco la ciudad durante todo el día, recibieron al Papa desde el mismo aeropuerto y no le abandonaron en todo el recorrido por la ciudad, acompañándole en todos y cada uno de los actos que ayer protagonizó, animándole y jaleándole incansables. Valencia era ayer una gran familia de casi un millón de personas que en una misma voz, aunque en diferentes idiomas, quiso animar a Benedicto XVI en su primera visita a España. Hasta tres horas antes de que el avión aterrizara, los peregrinos se agolpaban ya a lo largo de todo el recorrido, mientras varias bandas de música intentaban animar la espera con pasodobles y canciones típicas de Valencia. La multitud acompañó al Papa a la entrada de la ciudad, compartió su emoción mientras oraba en la estación de Jesús, le animó a su llegada a la Catedral y enloqueció en el multitudinario encuentro festivo- testimonial de la noche. Durante todo el día no se dejaron de oír consignas como ¡A Valencia, oé, con el papa oé, Benedicto oé. La familia, oé oé! Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí o Mucho Papa, mucho papa eh, eh al paso del Pontífice que respondía a estas muestras de cariño con saludos y sonrisas. Miles de globos blancos y amarillos lanzados por los voluntarios saludaron desde el cielo al Santo Padre Somos una gran familia Somos una gran familia, la de la Iglesia divertida, un auténtico mogollón que donde vamos armamos la de Dios cantaban ayer unos peregrinos de Sevilla, mientras un grupo de adolescentes coreaba cerca esta es la ju- ventud del Papa y a pocos metros banderas de diferentes países encabezaban grupos de peregrinos llegados desde Suramérica. Es lo más grande que he vivido nunca afirmaba emocionada una madre rodeada de su numerosa familia, y ese parecía ser el sentir general de los peregrinos que ayer vivieron un auténtico día de fiesta. Voluntarios del Encuentro repartieron bengalas, lanzaron al cielo miles de globos blancos y amarillos y activaron botes de humo con los colores de la bandera vaticana, mientras los niños desplegaban las pancartas, algunas de ellas con frases de saludo en alemán. Nada parecía suficiente para dar la bienvenida al Pontífice. Y es que ayer en Valencia un millón de peregrinos sí que esperaban al Papa.