Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 9 7 2006 Primer viaje del Papa a España 21 en su Pontificado se le ve dispuesto a limpiar la hojarasca, ha introducido una nueva colegialidad en su cargo y cosas formales como retirar la tiara de su escudo, el beso del anillo, el birrete episcopal. Pero él sigue dentro de la Iglesia y sus ex compañeros lo desacreditan por ello. ¿Un nuevo Papado? -Él no busca dar un nuevo rostro al Papado sino un debate reforzado con los obispos; y su inquietud central: hacer saber a creyentes y alejados lo que él ha descubierto, volver a presentarles a Cristo. No se llama a engaño sobre la crisis de la Iglesia y la sociedad, sabe lo que se ha roto en la sustancia de la fe y lo difícil que es, no sólo hacer comprensible el Evangelio en este mundo laico, con tan nuevos derroteros, sino hacerlo digno de emular. Empieza por las raíces y aparca cuestiones que ve secundarias, pero que tanto nos han atormentado: celibato, ordenación de mujeres. Cree que el verdadero problema de la Iglesia viene de que hemos perdido la cultura de la fe, muchos ya no saben de qué hablan ni de qué va el mensaje de Jesús. -Habla de limpieza ¿en el templo? -Tal vez se refiera también a ciertas poses pseudorreligiosas, pero es que creer se ha convertido en una construcción teológica excesiva para muchos. Pero sabemos que el mensaje de Jesús es algo que todo el mundo puede entender; hay que volver a las verdades fundamentales y apuntar a una relación personal con Dios. Sin ella, esto sólo es un proyecto ético, no una religión. ¿Extrañó la primera encíclica? -Decepciona a periodistas que piensan que va a decir a quién votar o qué va a pasar con Irak. Pero quien decía que no tenía corazón, va y se concentra en la declaración central de Jesús que es el amor al otro: dice que el amor es lo primero y domina todo lo demás, que es el mayor regalo a las personas y que si lo perdemos, perderemos nuestra humanidad. ¿Y la sorpresa de invitar a Hans Küng? -Es un signo que invite a quien lo ha insultado durante años, aunque no habrá visto nada de Ratzinger contra Küng. Benedicto demostró ya como profesor que valora más el diálogo, que busca el análisis para crear puentes y nunca desdeña lo positivo de una tendencia por sus aspectos negativos. ¿No ha aflojado la crítica al Papa? -Hasta ahora se podía presentar a Ratzinger como se quisiera, pero ahora está él mismo en el foco de la gente y ciertos ataques ya no se sostienen. Ha logrado arrasar con la imagen de Ratzinger fabricada durante años por los medios. Buscarán otras maneras, pero ahora será más complicado atacarlo. -Hasta conocidos hablan de repente de su fe. -Hay un clima más abierto, aquel tranquilo sufrimiento de Juan Pablo II hizo virar un barco encallado que ha vuelto a navegar; y sale gente del armario que nunca hubiésemos esperado. Pero sigue habiendo medios que asumieron hace tiempo como un deber la erradicación de la Iglesia. ¿Qué significa un Papa alemán? -Que haya convivido con este pueblo Sigue habiendo medios que asumieron hace tiempo como un deber la erradicación de la Iglesia Es un gran intelectual, pero también una persona del pueblo, devota y simple, capaz de transmitir de modo comprensible La Iglesia no defiende la familia porque sea importante para ella sino porque lo es para la sociedad Peter Seewald, en la presentación de su último libro en Madrid, el pasado mayo su difícil historia permite un reencuentro con la propia identidad, aunque tardaremos en aprehenderlo. Pero de repente menos gente abandona la Iglesia y muchos retornan, son números. Los jóvenes no comparten ya la carga del 68; no son menos críticos pero se han buscado sus propios accesos a la fe, ajenos a esa forma de pensar adulta sobrecargada de escepticismo. El interés por lo que el Papa dice y escribe es enorme. ¿Más que por Juan Pablo II? -Tiene la maravillosa herencia de su predecesor pero, por su prestigio intelectual, y por cómo lo comunica, logra hablar a gente que antes parecía inalcanzable. Es un gran intelectual, pero también una persona del pueblo, devota y simple, y es capaz de reunirlo todo y transmitirlo de un modo comprensible y fascinante para todos. ¿Es capaz de sorpresas? -Primero, nadie pensó que sería posible sustraerse a la inmensa sombra de Juan Pablo II y ha sucedido: sin corte, se ha creado un doble Pontificado, el sucesor enlaza y releva al anterior. Y está ese anuncio de una voluntad de reunir a los cristianos: no es una fórmula, va a hacer algo. Ratzinger nunca dice palabras que no vayan seguidas de obras. Su viaje a Estambul va a ser emocionante. Y luego Moscú. ¿Puede la laica Alemania abrir sus legislaturas o el Mundial con actos religiosos? -La separación Iglesia- Estado abocó a una normalidad. Y en Centroeuropa desde la división de la Iglesia tiendes a saber que tus creencias significan algo. El gran respeto viene también de que con el nacional- socialismo vimos de cerca un sistema ateo y a dónde conduce perder los valores que nos venían desde el cristianismo. Vimos que la Iglesia necesita la fe de la gente y su compromiso; y la sociedad lo sabe y es respetado en eventos públicos. -Ahora llega a Valencia, ¿cuánto le importa a Benedicto XVI la familia? -La pregunta es qué importancia tiene la familia en nuestra sociedad, porque la Iglesia no defiende la familia porque sea importante para ella sino porque es importante para la sociedad. Por eso es firme en no avalar otras formas, aunque emanen también de la naturaleza humana, si pueden dañar la consistencia de la sociedad.