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20 Primer viaje del Papa a España DOMINGO 9 7 2006 ABC PETER SEEWALD Biógrafo de Benedicto XVI Benedicto XVI ha arrasado con el Ratzinger fabricado por los medios BERLÍN. Procedente de dos medios anticlericales como Spiegel y Süddeutsche Zeitung, Peter Seewald fue enviado en plena campaña contra Ratzinger para fulminarlo en un reportaje. Descubrió a otra persona y las trampas de su profesión. Empezó a cambiar, se convirtió, escribió dos libros con el hoy Papa, Sal de la tierra y Dios y el mundo y las biografías Benedicto XVI de cerca y El Papa alemán y su confesión: Cuando empecé a pensar de nuevo en Dios ¿Se puede ser amigo de un Papa? -No somos algo tan cercano como amigos. Lo he tratado como periodista, pero he tenido la posibilidad de dedicarle mucho tiempo y la suerte de escribir dos libros con él. Trabajando codo a codo, en un monasterio, te conoces y con los años surge una confianza. ¿Le permite juzgarlo mejor o peor? -Ahora, el aura de su posición es muy grande y te acercas de otro modo, pero volviendo a charlar con él veo que sigue siendo cordial, amable, generoso y ha logrado irradiar una imagen alegre que no se conocía de fuera. -Usted quería fulminarlo periodísticamente. -Lo conocí en 1992 y admito que era muy crítico con él, la campaña en su contra era muy fuerte, fue un encargo del Süddeutsche Zeitung. ¿Su impresión del enemigo? -Me propuse seguirlo de cerca, familiarizarme con su obra y con lo que había dicho y me sorprendió: algunos análisis se han confirmado luego. Empecé a tener la sensación de que se le estaba condenando erróneamente. ¿Por qué se le reprobaba? -Mis colegas en prensa lo habían metido en cierto cajón y cada cual lo abría y tomaba lo necesario para seguir condenándolo. Sorprende que nadie lo hubiese leído, abordado su origen, qué había hecho este hombre tan temible durante la guerra: era más cómodo el prejucio. Esto me creó ya cierta inseguridad en mi juicio sobre Ratzinger y, desde el primer encuentro, me descolocó. ¿A quién encontró en Roma? -A alguien que se alegró de que quisiese abarcar la realidad completa de su personalidad en vez de repetir lugares comunes. El lugar sobrecogía pero quien entró en la sala era lo contrario de una persona del poder. Tuvimos una conversación agradable, pero mi reportaje no fue un panegírico e incluí críticas que hoy no haría. ¿Se está hoy más libre de prejuicios? El periodista fue a fulminar a Joseph Ratzinger y devino en su biógrafo. Tras conocerle descubrió a otra persona y empezó a cambiar, se convirtió TEXTO: RAMIRO VILLAPADIERNA FOTO: SIGEFREDO -Es buena una autocrítica del progreso, pues veo una gran uniformidad en la opinión publicada, sobre todo en religión. ¿Cómo es posible que Ratzinger haya sido expuesto durante años como incapaz hasta de reír? ¿Ni uno entre miles de periodistas fue al archivo y vio sus fotos entre la gente? No encajaba en la caricatura asignada. En Ratzinger se buscaba desacreditar a la Iglesia. Todos tenemos esa herencia del 68, una reflexión rebelde contra tradiciones e instituciones; pero ha derivado en una combatividad envuelta en el prestigio de la Ilustración, pero sin observación ni reflexión, que tiene más de viejos prejuicios que de ésta. ¿Ratzinger le marcó? -Fue importante descubrir en él que la Iglesia sí tenía respuestas para las preguntas de nuestro tiempo. Ratzinger lo representa, sigue a los Padres de la Iglesia y siempre parte del Evangelio, pero por propia reflexión ha devenido en una especie de maestro de la fe en tiempos modernos. Ha hecho el gran servicio de tender puentes hacia personas como yo que, por una parte, vamos por la vía de un mundo laicista, que vemos que lleva a la desculturización y a veces a la perversión intelectual, pero hemos tenido problemas para asumir hoy como nuestra esa vieja Iglesia. ¿Basta conocer a Ratzinger para convertirse? -Yo no me he convertido por Ratzinger, pero fue un punto importante en NOMBRAMIENTO COMO PAPA Hace diez años que quería retirarse a sus estudios, tras la muerte de Juan Pablo II estaba seguro de que podría. Pero ha recibido la tarea de finalizar aquella obra y él te dice que sintió que le caía una guillotina UN GUÍA DE LA SOCIEDAD Yo no me he convertido por Ratzinger, pero fue un punto importante en mi análisis de la senda por la que discurre nuestra sociedad AFICIONES No es un obseso del trabajo, pero sí alguien al que le gusta trabajar y que le carguen con cosas. También caminar, la música y tocar el piano UNA REVELACIÓN Fue importante descubrir en él que la Iglesia sí tenía respuestas para las preguntas de nuestro tiempo Para algunas personas, todo lo que hace la Iglesia resulta sospechoso ¿Es más inamovible la Iglesia o sus críticos? -Ojo al hablar de cristianos y opinión pública. En Alemania hay una opinión general crítica con la Iglesia y, al tiempo, 50 millones de miembros. No es una minoría, podrían y no han abandonado la Iglesia; sería lo normal con este clima. Pero carecen de representación en la opinión, que parece determinada por personas para las que todo lo que hace la Iglesia resulta sospechoso; y que sugieren qué es moderno y qué haría de inmediato atractiva a la Iglesia, como la ordenación de la mujer. Pero tenemos la prueba: los protestantes iniciaron esos cambios, nunca han tenido celibato, y no se ha visto a católicos críticos cambiar de confesión. La Iglesia protestante pierde más miembros que la católica. Lo nuevo es en cambio un movimiento importante de espiritualidad y devoción evangélica. mi análisis de la senda por la que discurre nuestra sociedad. La conversión pasa por querer una cercanía con ese Dios y reaprender el misterio de hablar con él. Pero tal vez a muchos baste un encuentro con Ratzinger; me llama mucha gente, protestantes, que lo han leído y dicen ver un nuevo acceso a la fe. ¿Prefería él retirarse a ser Papa? -Hace 10 años que quería retirarse a sus estudios, tras la muerte de Juan Pablo II estaba seguro de que podría. Pero ha recibido la tarea de finalizar aquella obra y él te dice que sintió que le caía una guillotina. ¿Lo ve satisfecho? -No sé, pero se le ve entregado y la cordialidad que desprende sugiere que lo hace con amor. ¿A qué ha renunciado? -Al gusto de acabar su vida en la tranquilidad de la pensión, había tenido que renunciar a su obra teológica y ahora quería escribir una cristología. Éste es un desafío duro y enorme para alguien ya no joven y que nunca se ha sentido fuerte. -Se le ve unido a su hermano, ¿puede un Papa tener familia? -Es una persona fiel a amigos y parientes, siempre ha visitado la casa de su padre, tenía su ritual propio y esto incluía ir de vacaciones con su hermano. Georg siente pena por él, sabe cómo deseaba acabar su vida y que le falta el vigor. ¿Tiene aficiones como Juan Pablo II? -Ratzinger es muy distinto, lo más que hace es caminar. Nunca ha tomado realmente vacaciones, trabaja por la mañana, y por la tarde, y en los ratos libres le gusta tomar café y charlar, hablar con la gente paseando. No es un obseso del trabajo, pero sí alguien al que le gusta trabajar y que le carguen con cosas. También la música y tocar el piano. ¿Hubo un Ratzinger conciliar y otro Prefecto? -Sólo hay uno y no es fácil encontrar a una persona tan consecuente. Desde niño ha sido alguien que adoptaba cierta distancia de las cosas, para enjuiciarlas; y, una vez seguro, no necesita estar cambiando su juicio. Además, como teólogo, siempre ha estado con la Iglesia y nunca contra ella, aunque su tendencia siempre fue moderna, lo admiten sus oponentes. ¿Se plegó para ascender? -Desear ser sólo profesor de teología es todo menos ambición, nada hay en su biografía que pruebe tal debilidad. Se instaló en Regensburgo para terminar su obra, se trasladó hasta las tumbas de sus padres para quedarse. No hay tal viraje y sigue siendo moderno,