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ABC DOMINGO 9 7 2006 Primer viaje del Papa a España 13 Familiares de las víctimas reciben el consuelo del Papa ron con reiterados saludos y constantes paseos. Los Príncipes no quisieron dejar de saludar a nadie, simbolizando de este modo la estrecha unión de la Familia Real con un barrio de cuyos balcones todavía pendían- -dos días después del final del luto oficial- -crespones negros. Tanto los Príncipes de Asturias como Rita Barberá, Francisco Camps, Juan Fernando López Aguilar y Francisco Vázquez dedicaron varios minutos a saludar a los representantes de la Guardia Civil, Policía Municipal y Nacional, Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja, operarios y voluntarios que habían colaborado para atender a las víctimas y sus familias, impedir el caos circulatorio y conseguir que el tráfico del suburbano se retomara en tiempo récord. Posteriormente, el Santo Padre también saludó brevemente a los efectivos que participaron en los dispositivos posteriores al accidente y que serán condecorados por su labor humanitaria. POOL Muchos de los que se encontraban al pie de la boca de metro, soportando a duras penas el intenso calor que presidió la jornada de ayer en la capital del Turia, eran vecinos de este barrio de clase media- baja. Lo estamos pasando muy mal. Es muy difícil mostrar alegría por la llegada del Papa cuando ha pasado todo esto indicaba María. Esta anciana vivió media vida en Torrente (una de las ciudades más afectadas por la tragedia) y ahora reside con una hija en la zona del accidente. Dios es esperanza Pese a ello, los vecinos recibieron al Santo Padre con pancartas en las que le daban las gracias en valenciano por su visita y recordaban que Dios es esperanza y Dios es amor Precisamente este eslogan ha sido utilizado en su primera encíclica por el Pontífice. El amor de Benedicto XVI a las familias y su llamada a la esperanza ante la adversidad calaron hondo entre los peregrinos que se agolparon en torno al cruce de calles donde el Papa se detuvo a orar por las víctimas. Desde primera hora de la mañana, la cafetería más próxima a la boca de metro instaló una pantalla de televisión para que todos los presentes se preparasen para la entrada del papamóvil en la zona. Sin embargo, la casualidad quiso que el avión oficial del Papa, custodiado por dos cazabombarderos de la OTAN, surcara los cielos de la avenida Giorgeta minutos antes de tomar tierra. El Papa voló sobre el cielo de Valencia, aterrizó en Manises, subió al coche y se acercó al metro. Y trajo esperanza y alegría en mitad de la tristeza y la desolación. Ofrenda floral a las víctimas del accidente de metro EFE Una plegaria y el deseo de estar al lado de los familiares durante su visita El pasado lunes, nada más conocerse el alcance de la tragedia acaecida en el metro de Valencia, el Santo Padre se retiró a orar en sus aposentos privados. Minutos después, la Santa Sede enviaba un telegrama de condolencia al arzobispo de Valencia, Agustín GarcíaGasco, y su maquinaria diplomática se ponía en funcionamiento para conseguir llevar a cabo los deseos del Papa que, como se pudo comprobar ayer, respondían a las ansias de un pueblo que ha sufrido en sus carnes un profundo mazazo. A las pocas horas, se supo que, nada más aterrizar en el aeropuerto de Manises, Benedicto XVI alteraría su recorrido para orar junto a la boca de metro de Jesús para posteriormente unirse a los familiares en la basílica de la Virgen de los Desamparados. El viernes se confirmó la presencia de los Príncipes de Asturias en el metro. A última hora se unieron a la comitiva el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar; el presidente de la Generalitat, Francisco Camps; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, así como el secretario de Estado vaticano, Angelo Sodano; el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco; el arzobispo de Valencia, y el Nuncio en España, Manuel Monteiro de Castro, quien junto a GarcíaGasco compartió trayecto en el papamóvil con Su Santidad. Sin pretenderlo, el Papa asumió el dolor como suyo y, de alguna manera, consiguió que doliera un poco menos Ha sido breve pero impresionante. Cuando pasen los años, todos los valencianos recordarán esta imagen del Papa