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12 Primer viaje del Papa a España DOMINGO 9 7 2006 ABC Benedicto XVI rezó una oración en la estación de metro de Jesús acompañado por los Príncipes de Asturias y las autoridades IGNACIO GIL Los familiares de las víctimas de la tragedia de Valencia encontraron ayer consuelo en Benedicto XVI. El Papa se trasladó hasta la parada de Metro de Jesús para orar por los fallecidos y se emocionó en su encuentro con los allegados El consuelo de una mirada TEXTO: JESÚS BASTANTE VALENCIA. Sucedió al final del rezo del Padrenuestro en la basílica de la Virgen de los Desamparados, poco después de la una de la tarde. Las modificaciones en el programa oficial preveían que Benedicto XVI- -cuya primera parada en Valencia tuvo lugar junto a la estación de metro de Jesús, donde el pasado lunes la tragedia segó las vidas de 42 personas- -orase con los familiares de las víctimas. Todo ello inmediatamente después de reunirse con los obispos, y antes de dirigir un breve saludo a los sacerdotes y seminaristas de la diócesis. Pero, tras concluir la oración de todos los cristianos en memoria de los muertos, los heridos y sus familiares como consuelo para todas las familias que han sufrido las consecuencias del accidente, que ha sumido en el dolor y el luto a sus hijos en esta ciudad el Papa, sin que nadie lo esperara, descendió del altar para dirigirse a los familiares de los fallecidos en el terrible accidente. Benedicto XVI escuchó durante unos segundos los lamentos de las víctimas. Sintió cómo en sus ojos se reflejaban las lágrimas de una joven a la que cogió con sus manos y que no quería soltarse porque (como advirtió el Rey en el aeropuerto de Manises) Su Santidad llegaba a una Valencia que precisaba de un gran consuelo Y, sin pretenderlo, con un pequeño gesto, el Papa asumió el dolor como suyo y, de alguna manera, consiguió que doliera un poco menos. Intenso primer plano Ha sido un instante muy breve, pero impresionante. Cuando pasen los años, todos los valencianos recordarán esta imagen del Papa comentó posteriormente a ABC un sacerdote que tuvo la oportunidad de hallarse cerca de Benedicto XVI. Y es que el recuerdo de las víctimas se mantuvo en un intenso primer plano durante la primera de las dos jornadas de la visita de este Papa a nuestro país. Los viajes papales tienen a gala una perfecta organización, que se prepara durante meses y, en muy escasas ocasiones, se producen cambios relevantes en el orden del día. Sin embargo, la magnitud de la tragedia que el lunes sacudió Valencia y que marcó todos los actos del V Encuentro Mundial de las Familias hizo que, a petición expresa del propio Papa, se modificara sustancialmente el recorrido del Santo Padre y sus encuentros con los fieles. La primera parada de Benedicto XVI en Valencia se dio en la confluencia de la avenida Giorgeta y Mora de Rubielos. Bajo ese asfalto descarriló el pasado lunes el convoy de la línea 1, en el que murieron 42 personas y hubo decenas de heridos, y que supone el mayor accidente en la historia del metro en nuestro país. Cinco días después, con los sentimientos todavía a flor de piel, el papamóvil se detuvo a escasos metros de la estación de Jesús. Un profundo silencio se apoderó de los miles de peregrinos congregados en la zona. Pero instantes después se convirtió en un estruendoso aplauso cuando Benedicto XVI descendió del vehículo y, acompañado de los Príncipes de Asturias, el ministro de Justicia, el presidente de la Generalitat, la alcaldesa de Valencia y el embajador de España ante la Santa Sede, se dirigió hasta un improvisado altar en la entrada de la estación. En ese lugar, el mismo por el que salieron decenas de heridos y cadáveres, depositó una corona de rosas blancas y rezó un responso por su descanso eterno y en paz El cariño de los Príncipes La organización únicamente había previsto un momento de oración, a solas, del Papa junto a la boca de metro. Sin embargo, personal de la Santa Sede consiguió un megáfono desde el cual Benedicto XVI, el Obispo de Roma, dirigió una oración a la que se unieron todos. Al término de la misma, el Papa no tuvo más remedio que alzar los brazos en repetidas ocasiones. Minutos antes de que el Papa hiciera acto de presencia en la zona, Don Felipe y Doña Letizia congregaron los aplausos y muestras de cariño de los ciudadanos, a quienes correspondie- Don Felipe y Doña Letizia acompañaron al Papa durante el rezo del responso en la boca del metro de Jesús