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ABC DOMINGO 9 7 2006 11 Don Juan Carlos recordó en su discurso que España es una antigua y gran nación, plural y diversa las seis importantes conferencias y la homilía que dejaron huella de su paso por nuestro país. Las primeras palabras del Monarca estuvieron dirigidas, sin embargo, a las familias que han perdido seres queridos por la terrible tragedia del accidente ocurrido en el metro de Valencia. La presencia de Vuestra Santidad entre nosotros- -dijo- -trae un gran consuelo para todos Nada más concluir el Rey su discurso, Benedicto XVI se adelantó a centrar con toda claridad, desde el aeropuerto de Manises, el motivo de su visita. Con su estilo directo habitual, explicó que mi deseo es proponer el papel central, para la Iglesia y la sociedad, que tiene la familia fundada en el matrimonio El Papa señaló que es una institución insustituible según los planes de Dios y que la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover su valor fundamental, para que se viva siempre con sentido de responsabilidad y alegría El Vaticano, molesto con Zapatero, recuerda que cuando estuvimos en Cuba, Fidel Castro vino a la misa El jueves se decidió que Zapatero no acuda ni a la Eucaristía ni a la despedida b La Moncloa solicitó una habita- ción junto al altar en el que Benedicto XVI celebrará la misa, para que pudiera ser utilizada por el jefe del Ejecutivo J. V. B. L. A. VALENCIA. El Vaticano considera muy poco correcto que el presidente del Gobierno, estando en Valencia, haya decidido no acudir a la misa que hoy celebra el Papa como clausura del Encuentro Mundial de las Familias, en la que sí participan Sus Majestades los Reyes y el resto de las autoridades. Por motivos diplomáticos, la Santa Sede no puede censurar ese comportamiento, y menos en territorio español, pero el portavoz del Vaticano dejó claro su malestar de modo tan elegante como inequívoco durante el vuelo desde Roma a Valencia. Ante una pregunta sobre la ausencia de Zapatero, Joaquín Navarro- Valls respondió: Yo recuerdo que, cuando estuvimos en Nicaragua, Daniel Ortega vino a la misa con el Papa La alusión estaba clara, pero, por si hubiera dudas, Navarro- Valls añadió que cuando estuvimos en Polonia, en plena etapa de comunismo y golpe de Estado, Jaruzelsky vino a la misa Y como estocada final, el veterano portavoz del Vaticano durante veintidós años recordó también: Cuando estuvimos en Cuba, Fidel Castro vino a la misa No hacía falta decir nada más. Si bien es cierto que los presidentes Jacques Chirac y George W. Bush no acudieron a la misa durante las visitas de Juan Pablo II a sus respectivos países, se trata de dos casos muy específicos, por motivos de tradición constitucional en Francia, y por motivos de protocolo y seguridad en Estados Unidos. Esfuerzo inútil El esfuerzo del embajador en Roma, Francisco Vázquez, por restablecer el clima de cordialidad entre España y la Santa Sede cae por tierra cada vez que el Gobierno de Madrid realiza un desplante. En los ambientes diplomáticos del Vaticano, el caso de España parece volverse patológico, en llamativo contraste con la política de brazos abiertos a Benedicto XVI que despliegan países como Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos, por no ha- Enfoque positivo Benedicto XVI había dejado ya claro durante un encuentro con los periodistas en el avión que no viene a polemizar ni a censurar a nadie, sino a promover una realidad humana, la familia, cuya importancia está muy por encima de todo lo demás. Cuando un periodista mencionó las leyes sobre matrimonio homosexual y divorcio rápido aprobadas en España, el Papa cambió enseguida el tono del discurso: No comencemos con las cosas negativas, pues se ven también muchas familias que se aman y son felices Benedicto XVI reconoció que es verdad que hay problemas, y que hay puntos en que la Iglesia dice no pues no puede aceptar determinadas cosas Pero volvió una y otra vez al enfoque positivo, pues su deseo es hacer comprender que el hombre y la mujer se ordenan, por naturaleza, a dar futuro a la Humanidad. Sacaremos a la luz esas cosas positivas En el pasillo del avión, el Papa comentó que se había preparado este viaje de dos maneras, con los textos y con el corazón tal y como está preparando el que realizará a Alemania el próximo mes de septiembre. Refiriéndose a la cita en España, el Santo Padre comentó con toda sencillez: Quiero llevar un mensaje de aliento Su deseo es explicar que también hoy, en el contexto de una cultura moderna, con todos sus problemas, es posible creer en Jesucristo, que es la luz que nos orienta en este mundo secularizado En el aeropuerto de Manises, el Santo Padre confesó su emoción al llegar a la noble y siempre querida España, que tan gratos recuerdos me ha dejado en mis precedentes visitas para participar en congresos y reuniones blar, naturalmente, de Alemania. Y aunque portavoces del Gobierno siguen insistiendo en que nunca estuvo prevista la presencia de Zapatero en la misa del Papa, ABC pudo saber que los servicios de protocolo contaban con que la delegación gubernamental en la ceremonia estaría encabezada por el jefe del Ejecutivo. Más aún, fuentes de la organización del Encuentro confirmaron a este periódico que desde La Moncloa se solicitó que se habilitara junto al altar en el que Benedicto XVI celebrará la misa una habitación para que pudiera ser utilizada por Zapatero. La habitación fue preparada, pero no será utilizada. A comienzos de esta semana, sobre todo después de que se produjera el accidente del metro de Valencia y el presidente del Gobierno decidiera acudir a los funerales, se comenzó a considerar en el entorno de Zapatero la posibilidad de no acudir a la misa de clausura del Encuentro de las Familias. La decisión final se aplazó hasta la tarde del jueves, cuando se optó por que el jefe del Ejecutivo regresara ayer mismo a Madrid tras su reunión con el Papa, y sin quedarse ni a la Eucaristía ni a la despedida. ABC Cuando Zapatero estaba en la oposición. En mayo de 2003, durante la última visita de Juan Pablo II a España, José Luis Rodríguez Zapatero asistió a la misa celebrada en Madrid y luego fue recibido en audiencia por el Papa en la sacristía.