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ABC MIÉRCOLES 5 7 2006 101 Deportes MUNDIAL 2006 SEMIFINALES ENRIQUE ORTEGO Valverde abandona el Tour después de sufrir ayer una caída y romperse la clavícula derecha Italia revienta el Mundial La victoria, para quien la trabaja. Y anoche en el Westfalenstadion de Dortmund, nadie la mereció tanto como Italia. Los de Lippi mostraron una vez más su carácter ganador y además cambiaron la especulación de tantas veces por una ambición que les permitió comerse viva a Alemania en su propio ambiente. Y con toda justicia Alemania Italia 0 2 Alemania: Lehmann; Friedrich, Metzelder, Mertesacker, Lahm; Schneider (Odonkor, m. 82) Kehl, Ballack, Borowski (Scheweinsteiger, m. 72) Klose (Neuville, m. 110) y Podolski. Italia: Buffon; Zambrotta, Cannavaro, Materazzi, Grosso; Gattuso, Pirlo, Perrotta (Del Piero, m. 103) Camoranesi (Iaquinta, m. 91) Totti; y Toni (Gilardino, m. 74) Árbitro: Benito Archundia (México) Tarjeta amarilla a Borowski, Metzelder, Camoranesi, Goles 0- 1, m. 118: Grosso. 0- 2, m. 120: Del Piero. DORTMUND. Italia hace buena su cábala y ya está en su sexta final mundialista. Cada doce años le toca. Y en ella está. Como en México 70, donde perdió con el mejor Brasil de todos los tiempos. Como en España 82, donde fue campeón. Como en Estados Unidos 94, donde perdió por penaltis. Y ayer logró su clasificación a lo grande. Con buen juego, casta y ambición. No fue la Italia rácana de tantas veces. Fue una Italia segura de sí misma, que salió a ganar y ganó. Todo lo contrario que Alemania, impotente para imponer su estilo de juego y cobarde cuando se sintió inferior. El Westfalstadion, con esas gradas empinadas como pocas, era un infierno. Cincuenta mil alemanes- -parecían muchos más- -intimidaban. O al menos esa era su intención. Sabían más y mejor que nadie que para ganar al enemigo que estaba enfrente siempre hay que exponer un valor añadido. No había ayer un alemán que no supiera que Italia siempre se le atraganta a su selección y ayer no iba a ser una excepción. No lo fue. Marcello Lippi y el portero Buffon saltan de alegría por el éxito italiano mientras Ballack queda apenado sobre el césped se habían hecho con el balón y lo triangulaban con orden y sentido, no se desesperaron. Ya habían vivido una situación parecida ante Argentina. Se echaron para atrás y a esperar un momento que nunca llegó. La sanción a Frings movió dos piezas en el equipo germano. Entro Kehl, su recambio natural, pero Klinsmann- -histérico en el banquillo- también sacó a Borowski por Schweinsteiger, posiblemente en búsqueda de un poco más de técnica y de control en la zona ancha, donde el rival acumulaba cinco jugadores sin el menor reparo. Italia se comenzó a sentir cómoda tan pronto como Alemania incómoda. Perrotta tuvo una gran ocasión al cuarto de hora justo, pero se asustó de verse solo ante Lehmann. Suele pasar. Buffon era un espectador de césped. Vio cómo Schneider le encañonaba alto en un ocasión y nada más. El problema italiano fue que no supo sacar peligro de su dominio porque Toni quedaba demasiado aislado de sus compañeros. Debió de sentir un poco de vergüenza Alemania de su pobre fútbol y su escasa ambición y volvió del descanso un poco más osada. No mucho, esa es la verdad. Realmente aprovechó que Italia no podía mantener el fuerte ritmo impuesto en la primera mitad. Aunque se seguía jugando en la zona ancha, se estiró algo más y al menos probaron los guantes de Buffon. Fue Podolski. Primer y único disparo a puerta en 90 minutos. Se avanzaba hacia la irremediable prórroga. Italia tuvo la final nada mas comenzar la misma. En un minuto, dos remates a la madera con Lehmann superado. Gilardino y Zambrotta. No quiso entrar el balón. Como si tuviera miedo REUTERS Mejores desde el principio Italia mostró su mejor versión. Siempre sabe qué partido jugar. Hasta en situaciones extremas como ayer. Al cuarto de hora ya tenían a los alemanes con la boca abierta. Pero se trataba de Alemania, no de un enemigo cualquiera. Y cuando los de Klinsmann se dieron cuenta de que los de Lippi estaban mejor colocados sobre el campo, de reventar el Mundial. Alemania seguía perdida y parecía buscar los penaltis, en los que nunca falla de forma descarada, aunque quedara media hora por delante. Italia se dio cuenta y se fue a por el partido, ya con Iaquinta, un segundo delantero sobre el campo, y poco después también con Del Piero. Era el momento de arriesgar y Lippi lo hizo para no llegar a la lotería final en la que los germanos siempre tienen en su bolsillo el billete premiado. Increíble, tanto se fue arriba, que hasta le crearon dos ocasiones claras de gol, de Podolski en sendos contragolpes. Hubiera sido demasiado premio para un equipo tan timorato y corto de todo- -juego y ambición- -como el alemán. Lo que Italia no encontró en los dos primeros remates de la prórroga lo encontró en los dos últimos. Dos goles. Grosso y Del Piero. Inapelable.