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ABC MIÉRCOLES 5 7 2006 Cultura 71 Ignacio Padilla desciende al infierno de Dante desde La Gruta del Toscano He querido reinventar a los excéntricos que conquistaron cumbres reo de muerte en Tanzania- -investiga desde la literatura las pulsiones que llevan al ser humano a dejarlo todo por conquistar cumbres o grutas ANTONIO ASTORGA MADRID. Ignacio Padilla (Ciudad de México, 1968) escribe sobre lo que le aterra. Su índice de vértigo es muy alto. Siente atracción y terror hacia el infierno. Fue educado en la clase media mexicana católica, por lo tanto culpígena e inducido a pensar sobre temas como el mal, la culpa, el infierno y por eso se siente aterrado y atraído por asuntos que están presentes en toda su obra. En este caso ha entrado en el mundo de la crónica de viajes y ha descendido al infierno dantesco en La Gruta del Toscano (Alfaguara) ¿Qué hay de poético en el abismo? Sostiene Padilla que existe una lírica inmemorial, desde los dioses del Olimpo- -que habitaban en unos macizos a cuya cumbre no podía uno llegar- -hasta las montañas simbólicas utilizadas por el fascismo o por el nacionalsocialismo: O bien con los ingleses: el espíritu de vencer a la naturaleza, el hombre que llega hasta el punto más alto... el descenso órfico para renacer convertido en un nuevo ser. El vientre de la ballena. La cueva, el corazón del monstruo que hay que vencer. Todo ello adquiere en el romanticismo una intensidad extremada y que yo pongo en cuestión en esta novela El relato arranca, en el vestíbulo de b El escritor- -fue Ignacio Padilla EFE El infierno dantesco es un icono invertido, un anfiteatro excavado en los antípodas por la caída de Lucifer la Gruta del Toscano, con el escalofrío de la voz del sherpa Pasang Nuru traduciendo al alemán, sin rima ni cadencia, los versos que Dante Alighieri afirma haber leído en la puerta misma del infierno. Pasarían aún varios años antes de que un jesuita portugués com- probara que esos signos eran una equivalencia sánscrita de los versos iniciales del Canto Tercero de la Commedia Nuru verá abocarse al infierno mesnadas de aventureros. Gangrenados, ciegos o delirando por disentería, las razones que tienen estos hombres y mujeres para descender al Infierno de Dante son muy difíciles de aceptar, dice Padilla: Derrotar a la naturaleza, el honor nacional, derrotar a la divinidad, pero Nuru cuestiona la idea de este romanticismo ya caduco. Los sherpa son tribus muy singulares, poco apreciadas, enigmáticas, que viven de acompañar a los alpinistas, que enfrentan problemas serios de alcoholismo y que han padecido guerras y la decadencia del montañismo ¿Qué círculos del infierno dantesco en la tierra alberga la gruta del Toscano? Supuestamente contiene los nueve. Pero yo no he querido plantear de manera definitiva si esta gruta es la encarnación del infierno de Dante. La topografía y la orografía es idéntica al infierno dantesco. Mi teoría es que se trata de un cono invertido, un anfiteatro supuestamente excavado en los antípodas por la caída de Lucifer y extrañamente cubierto por una caverna Uno de los puntos de partida de La Gruta del Toscano fue el descubrimiento en el año 2000 del cadáver de George Mallory en el Himalaya, 75 años después de su muerte: A resultas de lo cual se realizó una investigación que concluyó que Mallory no llegó a la cumbre del Everest- -asegura Padilla- Se especulaba con romanticismo que finalmente quien había conquistado la cumbre 25 años después fue un neozelandés, pero Mallory resultó ser una figura muy interesante: poeta, loco, espía, amigo de escritores, exhibicionista, una figura apasionante, epicentro de novelas. Pero he querido reinventar a Mallory y reinventar a todos los locos, a todos los montañistas y a todos los excéntricos que intentaron y conquistaron cumbres