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70 Cultura MIÉRCOLES 5 7 2006 ABC La Casa Encendida muestra las correspondencias Erice- Kiarostami b Ayer también fue presentado en Matta- Clark, el hombre que diseccionó el espacio y llevó el arte a las cloacas El Reina Sofía reúne, hasta el 16 de octubre, dos centenares de obras que abarcan de 1971 a 1977 b Fotografías, fotocollages, dibujos y películas, además de la publicación de todos sus escritos, nos desvelan a este inclasificable artista, hijo de Roberto Matta NATIVIDAD PULIDO MADRID. Su trabajo, decía, era similar al de los gourmets que buscan las preciadas trufas bajo el suelo. Así, Gordon Matta- Clark hizo sus célebres cuttings (cortes en edificios) con los que trataba de ofrecer nuevos espacios, creando diferentes recorridos en el interior de esos edificios. Este cirujano- arquitecto cortó fachadas, decapitó techos, hizo incisiones en las paredes siguiendo la proyección de la luz, perforó cimientos... Buscar y descubrir eran su objetivo. La acción en el espacio y la luz, sus grandes obsesiones. Quería sacar el arte de las galerías y llevarlo a las cloacas. Me interesa convertir espacios en desuso, como bloques de escombros, solares vacíos, vertederos, en zonas útiles y bellas Contaba que sus primeras obras cortadas fueron discretas incisiones en los edificios en los que sólo entrábamos marginados, perros callejeros y yo mismo. En estas obras trataba de abordar la no aceptación del espacio definido por sus límites arquitectónicos. Llegó incluso a comprar en 1973 quince pequeñas y estrechas parcelas que quedaban entre edificios de Queens y Staten Island. Fue su mejor performance: un inmenso cutting en la ciudad de Nueva York. MÚSICA BRASILEÑA Los Veranos de la Villa Intérpretes: Toquinho (voz y guitarra) Vanda Lúcia Breder (voz) Silvia Maria Góes de Jesus (piano) Ivani Sabino (bajo) y Pedro Paulo D elia (batería) Lugar: Centro Cultural Conde Duque. Madrid. Fecha: Lunes, 3 de junio este centro, por Clara Janés, Compañero del viento poemario escrito por el director de El sabor de las cerezas A. W. MADRID. Aunque muchos sigan contando la misma historia del cine, lo cierto es que éste está mutando y una de sus últimas evoluciones le ha hecho entrar en el museo, lo que no es signo de que haya pasado a la Historia sino, al contrario, de que sigue queriendo abordarla por nuevos medios. El último síntoma de esta mutación: la llegada a La Casa Encendida de la exposición Correspondencias procedente del CCCB barcelonés, antes de recalar en el Pompidou parisino. El núcleo central de la exposición es la serie de videocartas grabadas en formato digital que se han venido cruzando Víctor Erice y el iraní Abbas Kiarostami. Dos cineastas de culturas muy distintas, pero que en la presentación de la muestra afirmaron tener muchos puntos en común: una mutua admiración- -cada uno evocó la emoción que le deparó ver la obra del otro, antes incluso de conocerse personalmente- -y, sobre todo, comparten una particular mirada sobre el mundo a través del visor de la cámara. Erice dijo que ese pequeño artilugio que se lleva como un bolígrafo y permite tomar apuntes (visuales) que luego incorpora a sus videoepístolas es perfectamente compatible con seguir haciendo cine por medios industriales. Pero si esa industria te niega- -en su caso, manteniendo inédita su última obra, la pieza corta Alumbramiento o en el de Kiarostami estrenando una ínfima parte de su producción- -es lógico acogerse al cobijo del museo, más curioso con estas manifestaciones fronterizas del cine en la era del audiovisual. Erice se declaró más novato que su admirado colega iraní en cuestiones museísticas- -ver su corto proyectado en bucle le parecía que violentaba su temporalidad dijo- pero se mostró dispuesto a enfrentarse a estas nuevas condiciones de exhibición en posteriores trabajos. La muestra incluye La Morte rouge una pieza hecha, todavía, para ver sentado y que con sus 32 minutos y su reflexión sobre la primera experiencia del cine para un niño (ecos de El espíritu de la colmena es una importante adición al corpus ericiano. Comisariada por Jordi Balló y el cahierista Alain Bergala, Correspondencias se completa con la edición de un codiciable catálogo repleto de bellos textos e imágenes. NOCHE DE SAMBA, NI MÁS NI MENOS PABLO MARTINEZ PITA Food y la regeneración del Soho El Museo Reina Sofía cierra la temporada con una interesante y densa muestra de Matta- Clark, uno de los mejores artistas conceptuales de la segunda mitad del siglo XX e hijo de uno de los grandes de la pasada centuria, Roberto Matta. La comisaria, Gloria Moure, ha reunido en la sala A 1 de Sabatini dos centenares de obras (fotografías, fotocollages, dibujos y 19 películas) de su producción entre 1971 y 1977, un año antes de su muerte. Buceó en su archivo, donde halló un entramado de ideas y líneas de pensamiento: alquimia, geometría, memoria, experiencia... Este artista total se valió de todo lo que cayó en sus manos para crear: danza, performances, ensayos químicos... De ahí que se entrelacen en su obra lo plástico, lo espacial, lo arquitectónico e incluso lo social y político. Además, ven la luz por vez primera todos sus escritos, la mayoría inéditos, en el catálogo de la muestra. Una muestra, advierte la comisaria, para sentirla. Comenta Moure que la generación de los 60 y 70 cambió la percepción del mundo: el individuo pasa a estar en constante interacción con su entorno y el espaTHE ESTATE OF GORDON MATTA- CLARK Y DAVID ZWIRNER Bingo (1974) cio. De Matta- Clark subraya la comisaria su juego de lenguajes, su trabajo sobre la experiencia, su forma circular y rotativa de trabajar (nunca lineal) su interés por el peso cultural de la arquitectura, su obsesión por la luz como medida, su conciencia social: Fue un crítico poético, pero activo A pesar de ser americano políticamente no era agresivo, aunque sí para América debía cierto afrancesamiento a su padre y a Marcel Duchamp, de quien era gran seguidor. Este hombre de acción- -violenta y brutal; delicada y exquisita, en palabras de Ana Martínez de Aguilar, directora del CARS- -ayudó a regenerar el Soho neoyorquino. Abrió el primer restaurante de la zona, Food lugar de creación y reunión, foco de ideas. Negocio y obra conceptual: Un lugar para performances, donde realizábamos shows y creábamos teatro de la comida- -decía el propio Matta- Clark- Mi misión al abrir este restaurante es recuperar el arte de comer con amor y no con miedo a andadura de los conciertos del Conde Duque, que se alargarán durante todo el mes de julio, tuvo un comienzo ideal para el público asistente. Porque a falta de ningún disco reciente que presentar a la audiencia, Toquinho se dedicó a regodearse, durante la mayor parte del tiempo, en la zona más obvia del repertorio brasileño, para alegría y alborozo de los allí presentes. Este guitarrista, compositor y cantante paulista ha vivido rodeado por una buena parte de los que precisamente han dado forma a esa colosal herencia. Por eso exclamó: ¡Hay tanta gente en cada uno de mis acordes... Y por eso el concierto fue un homenaje y reconocimiento a todos ellos. Sobre todo a los tres pilares de la bossa nova, Antonio Carlos Jobim, Joao Gilberto y Vinicius de Moraes. Especiales fueron las menciones a este último, con quien trabajó más de diez años. Pero también hubo tiempo para recordar a otros: Badem Powell, Chico Buarque... Toquinho es un artista sumamente afable, y dedica una buena parte del espectáculo a contar anécdotas y viejas historias que hacen las delicias del respetable. Además, va deslizando melodías tan arraigadas como Corcovado The girl from Ipanema Berimbau A felicidade Acuarela Manha de carnaval Eu sei que vou tei amar Chega de saudade o Que maravilha uno de los temas incluidos en La Fusa su más recordado trabajo, Intermitentemente recibía la ayuda de Vanda Breder, vocalista que cumplía correctamente con su compromiso, mientras que la pianista Silvia Góes resultó todo un descubrimiento. Incluso en el recorrido cupo Serrat, con una versión de Aquellas pequeñas cosas Una concesión a la nacionalidad de los presentes que fue muy agradecida por éstos. Hubo también momentos para ciertos alardes de virtuosismo con la guitarra, aunque no quiso alargarlos. Toquinho inundó de samba una velada que comenzó triste, con el recuerdo de los fallecidos en el accidente en Valencia, pero su alegría resultó sumamente contagiosa. Fue un concierto hecho para relajarse y disfrutar con la dulzura tropical, y con una ejecución de lujo. Sin más. Y sin menos. L