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68 MIÉRCOLES 5 7 2006 ABC Cultura y espectáculos La nueva entrega cinematográfica del súper- héroe que identifica a EE. UU. ante la cultura de masas universal provoca un llamativo debate sobre la vigencia, valores y evolución del mito generado en 1938 por un cómic EE. UU. deconstruye a Superman TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Umberto Eco no es precisamente el único fascinado por la mitología y trascendencia de Superman. La última entrega cinematográfica de la saga protagonizada desde 1938 por el inmigrante ilegal favorito del gigante americano- -la película más vista durante este patriótico y largo fin de semana del 4 de julio en los cines de Estados Unidos- -ha inspirado un fascinante debate sobre la vigencia, valores y evolución de este súper- héroe que, pese a ser inicialmente confundido en sus aventuras con pájaros y aviones, es un icono de la cultura de masas. Desde la progresía con Irak y Guantánamo en mente, no faltan reproches de que el último Superman, protagonizado por el relativamente desconocido actor Brandon Routh, no hace más que prolongar una visión fascista y maniquea del mundo, con malos que se pueden derrotar por la fuerza. Para la comunidad gay la malla ajustada del musculoso Clark Kent, su fabulosa capa, su identidad secreta y su problemática relación con Lois Lane- -pese a la apuntada existencia de un hijo común- -sigue inspirando toda clase de fantasías y cavilaciones sobre la verdadera orientación sexual del hombre de acero. El estreno más lucrativo de la Warner El estreno estadounidense de Superman ha sido el más lucrativo de la historia de los estudios Warner. Desde que viera la luz, el pasado viernes, en 8.500 pantallas de todo Estados Unidos, ha recaudado ya 84,2 millones de dólares (unos 66 millones de euros) y se espera que en su primera semana alcance los 110 millones de dólares (86 millones de euros) No es, sin embargo, el mejor arranque, ya que otro superhéroe, Spiderman, recaudó 40 millones de dólares (31,2 millones de euros) en su primer día de proyección, frente a los 21 millones de dólares (16,4 millones de euros) de esta nueva versión de las aventuras del hombre de acero. Las expectativas, sin embargo, se han cumplido, y ha sido el estreno con mayor recaudación del fin de semana en EE. UU. Superman: el regreso llegará a las pantallas españolas el próximo miércoles 12 de julio. El preestreno del día anterior cuenta con el patrocinio de ABC, que este fin de semana comienza una promoción en la que regalará a sus lectores la toalla y la camiseta del héroe. naje posmoderno, genérico, con implicaciones globales que no se presta a volar entre míticos escenarios y monumentos del gigante americano ni por supuesto a enarbolar la bandera de las barras y estrellas. Para añadir insulto a la herida, también ha sido muy comentado que el guión de la que aspira a ser una de las películas más taquilleras del verano hace preguntarse al director del Daily Planet si Superman continúa teniendo como objetivo luchar por la verdad, justicia y todas esas cosas... Como decía ayer un molesto crítico conservador en las páginas del Washington Times al remover América de la ecuación, la película implica que toda las verdades y justicias son iguales, y que EEUU no tiene una reivindicación especial de esos ideales Sectores conservadores Pero, con diferencia, la película de la Warner parece haber excitado especialmente las emociones de sectores conservadores, que critican con vehemencia la forma y los términos en que uno de los más reconocibles símbolos de EE. UU. en el mundo ha sido resucitado de nuevo en la gran pantalla tras un receso de casi un cuarto de siglo. En un fascinante torbellino de artículos, tertulias y blogs, la derecha estadounidense clama al cielo porque el largometraje dirigido por Bryan Singer presenta un héroe todavía súper, pero sensiblero, globalizado y que parece haber renunciado a sus esencias patrióticas. Las comparaciones han resultado casi inevitables con el más recordado Superman, interpretado por el legendario Christopher Reeve; con dos películas clásicas en las que quedaba claro que Clark Kent- -y su hiperbólico alter- ego- -era un muchacho de Kansas que idílicamente aprendió el valor del duro trabajo y a hacer lo correcto aunque sea difícil, y cuya prioridad era salvar a EEUU de villanos con pinta de extranjeros. Todo bajo el sagrado lema de luchar por la verdad, la justicia y el modo de vida americano Sin embargo, este espejo de excepcionalismo y valores conservadores, como los que Kansas representa hoy en día dentro del polarizado mapa políti- Desde sectores conservadores se ha criticado que el superhéroe haya renunciado a sus esencias patrióticas La izquierda acusa a la película de prolongar una visión fascista y maniquea del mundo co estadounidense, aparece bastante borroso en El retorno de Superman Según los reproches conservadores, el súper- héroe es más bien un perso- El joven actor Brandon Routh encarna al hombre de acero en esta nueva versión de las aventuras de Superman