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ABC MIÉRCOLES 5 7 2006 Internacional 45 No ejecutaremos al soldado israelí porque va en contra del islam b Ehud Olmert asegura que la guerra será larga e Ismail Haniyeh pide mantener con vida al secuestrado y seguir con las negociaciones con Israel J. CIERCO. CORRESPONSAL GAZA. En contra del Islam. Cómo si no fueran en contra del Islam, según este razonamiento, los atentados suicidas, los ataques terroristas, los coches bomba indiscriminados que a lo largo de los últimos años han puesto en Jerusalén, en Tel Aviv, en Netania, en Haifa... En contra del Islam. Esa es la razón dada por los captores del soldado israelí de 19 años, Guilad Shalit, secuestrado hace ya diez días, para asegurar que no será ejecutado. El Islam nos obliga a tratarle bien, a no causarle daño declaró el portavoz del Ejército del Islam, una de las tres milicias palestinas responsables de su captura. Israel no dio credibilidad alguna a dicho comunicado, emitido después de que a las seis de la madrugada de ayer expirara el plazo para la liberación de mil presos palestinos de las cárceles hebreas, en gran parte mujeres y menores de edad. Estela de humo de un cohete Qassam lanzado por los palestinos desde Beit Hanún hacia territorio israelí Cometas, zepelines, cohetes Grad y Qassam aviones espía sin piloto, proyectiles disparados por la artillería, helicópteros Apache Ese es el panorama desde los tejados del norte de la Franja de Gaza Cielo nada protector en Beit Hanún TEXTO: JUAN CIERCO FOTO: LAURA LEÓN Caso cerrado Al no ser satisfecha su demanda, los secuestradores, en otra contradicción flagrante, con sus propias palabras, a buen seguro también con el Islam, sentenciaron el final de las negociaciones por Shalit, caso cerrado mientras señalaban que ya no ofrecerían información sobre la suerte del militar, sobre su estado de salud, si estaba vivo o muerto. ¿No quedamos en que va en contra del Islam su ejecución? A palabras necias, oídos sordos, muchos más en Sderot, donde el estruendo de los Qassam ahoga muchas palabras, entre otras las del propio primer ministro hebreo, Ehud Olmert, quien visitó la castigada ciudad sin demasiadas muestras de afecto de los vecinos- -entre ellos su titular de Defensa, Amir Peretz- -y advirtió de que la guerra contra los cohetes (algunos ya alcanzan, como sucediera ayer por la tarde, la más lejana localidad de Ashkelón) y contra los responsables del secuestro, será larga. Una guerra que podría terminar de golpe, al menos tener un paréntesis, si Guilad Shalit fuera entregado sano y salvo a Egipto o Francia, como han filtrado los medios árabes. Para llegar a ese punto, aseguró el jefe del clandestino Gobierno de Hamás, Ismail Haniyeh, será necesario, para empezar, mantener con vida al soldado; para seguir, continuar con las negociaciones con El Cairo como mediador, y para terminar, llegar a un acuerdo que casi nadie acaba de perfilar. Esperar y ver. BEIT HANÚN. Mirar al cielo nada protector desde la tierra que tiembla en Beit Hanún provoca torticolis. A los que aquí viven, abandonados a su suerte, rehenes de la ofensiva israelí y de los milicianos palestinos que no dudan en poner en peligro a niños, mujeres, ancianos y a todo vecino que se precie con sus artesanales y rudimentarios artefactos. Y a los que llegan de visita, que tienen la suerte de venir, ver y huir, que aquí hace décadas que no vence nadie. Mirar al cielo nada protector desde la tierra que tiembla en Beit Hanún provoca torticolis. Por las idas de los cohetes Qassam hacia la vecina ciudad israelí de Sderot, lanzados a sólo unos metros de distancia por milicianos del Yihad Islámico que utilizan las estrechas callejuelas de la ciudad, entre las casas de los vecinos, para enviar sus regalos envenenados previa visita al cielo amenazador. Por las vueltas de los proyectiles disparados por la artillería hebrea, cada vez más cercanos, cada vez más frecuentes, cada vez más intensos que levantan columnas de humo, aquí y allá, en campos de cultivo y terrenos despejados, hacia el cielo algo encapotado. Por los vaivenes de las cometas de colores, al paso que van el arco iris será también en blanco y negro, conducidas desde abajo por rapaces descalzos que no se inmutan siquiera cuando las idas de los unos, las vueltas de los otros se cruzan sin saludarse en el cielo sobre sus cabezas. Por los rodeos que al galope se convierten en atajos de los helicópteros Apache que persiguen ojo avizor a las presas más escurridizas a la caza y captura de un miliciano al que abatir lanzacohetes en mano desde el cielo armado. Por el ruido monótono, hasta aburrido y cansino, pero difícil de ignorar incluso para los duros de oído de los drones aviones sin piloto israelíes expertos en llevar a cabo sin alma ni cerebro propios, sí acoplados desde el centro de mando, los mal llamados asesinatos selectivos, donde han pagado en las últimas semanas menos pecadores que justos que quizás hayan sido acogidos en el cielo. todo lo ven y todo lo graban desde arriba, entre la nube blanca de la izquierda, la que da sombra a la casa de los Al Haroun, y la nube negra de la derecha, la que oculta la esperanza de una paz imposible así en la tierra como en el cielo. Por el arrullo de esas palomas que no vuelan, enjauladas en su palomar, sin poder salir a coquetear lejos de esta azotea desde la que se toca con el dedo el más plomizo de los cielos. Palomas atrapadas Para mirar al cielo nada protector de Beit Hanún, al norte de esa Franja de Gaza que no deja de mirar hacia arriba para ver lo que puede caer hasta abajo, hay que cruzar antes, si se viene de Israel, el paso fronterizo de Erez, que alberga una red convertida en metáfora, donde otras palomas, quizás las de esa misma paz imposible, han quedado atrapadas sin remedio y mueren poco a poco, día a día, en una lenta agonía no muy lejana al firmamento. El cielo caerá sobre vosotros se amenaza desde Tel Aviv ante una hipotética ejecución de Guilad Shalit por sus secuestradores a los que se les han ido sus santos, nunca los tuvieron, al cielo. Un cielo, sobre Beit Hanún, en el que Alá ha cerrado por defunción. Yahvé no se sabe dónde está. Y Dios hace tiempo que se ha escondido. El zepelín gran hermano Por el gran hermano impoluto, en forma de zepelín, como aquellos de la Segunda Guerra Mundial que veíamos en las películas de sesión de tarde, que El cielo caerá sobre vosotros se amenaza desde Tel Aviv ante una hipotética ejecución del soldado Guilad Shalit